Autor: Dávila, Carlos. 
 Y no se puede descartar sorpresas de última hora. 
 La próxima semana terminará de compaginarse el rompecaabezas centrista     
 
 ABC.    28/11/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SÁBADO 28-11-81

NACIONAL

Y no se pueden descartar sorpresas de última hora

La próxima semana terminará de compaginarse el rompecabezas centrista

MADRID (Carlos Davila). UCD comienza a tener apariencia de partido. La apariencia, desde luego, la

dan tos nombres, y éstos ya están prácticamente decididos. Al final, a trancas y barrancas, ha prosperado

la candidatura de Iñigo Cavero para la Secretaria General, un puesto solucionado a base de mil

dificultades y muchas conversaciones, al que —esto es la verdad— nadie ha querido ir. NI siquiera

Rodolfo Martín Villa, quizá, y ésta es mi interpretación personal, porque el ministro de Administración

Territorial no tiene demasiada confianza en un futuro esplendoroso para UCD.

Esta es, por otra parte, la sensación más extendida entre los diputados del partido gubernamental. Ni el

nombramiento, tras la elección de Cavero, ni Ja designación, tras otra elección, de Jaime Lamo de

Espinosa como presidente del Grupo Parlamentario, van a despertar adhesiones espectaculares. No están

los tiempos para clamores entusiastas. Nadie cree en estos momentos que los nuevos delfines de Calvo-

Sotelo en UCD puedan conseguir frenar el descenso del partido gubernamental. Lo cierto es que la

decepción ha cundido y no existen síntomas para refrenar un optimismo que, al menos ahora, sería

suicida. Tampoco el nuevo Gobierno que, al parecer, se formará oficialmente el miércoles traerá muchas

sorpresas, si acaso, la conformación de dos vicepresidencias, una política y otra económica, que serán

adjudicadas —y éstos son los únicos nombres que voy a dar— a Rodolfo Martín Villa y a Juan Antonio

García Diez. No cedo a la tentación de entrar en la quiniela de ministrables, porque los aspirantes son

legión y todos —según ellos, claro está— indiscutibles. Cualquier lista que se forme tendrá posibilidades

de salir y cualquiera causará también un cierto desencanto. Pero tampoco hay más cera que la que arde.

Se ha querido presentar a Rodolfo Martín Villa como el gran derrotado de esta crisis de Gobierno y del

partido. ¿Lo es en realidad? Los que le conocen, que son sus fieles seguidores llegados del franquismo

reformador, cunden la especie de que nunca ha estado tan quieto como ahora, que nunca ha hecho gala de

tan escasa ambición. Esto parece cierto, y esto ha enojado sobremanera a los muchos candidatos a

cualquier cosa que Rodolfo Martín Villa alberga bajo su manto político. Rodolfo les tiene descontentos

ante su enorme estoicismo de estos días. ¿Cómo puede uno imaginarse —me decía un diputado de su

grupo— a Martín Villa sentado permanentemente en el banco azul como si esta hora no exigiera otro

menester? La clave para mí es la que ya he anticipado: su poca confianza en que la operación quirúrgica

empezada en UCD tenga algún éxito. En estas condiciones, a mi juicio, ha preferido renunciar a la

Secretaría General —que en julio le hacía gran ilusión— y revestirse de poder político en su segura

vicepresidencia. Por eso no creo que sea el derrotado, aunque pierda, como parece, carteras ministeriales

en el próximo Gobierno.

Las conversaciones con los suaristas han llegado a un puerto mínimamente transitable. Algún acuerdo hay

suscrito, más para las labores del Gobierno que para las del partido, que para éstas Calvo Sotelo sólo ha

dado promesas de fidelidad a los principios. Es muy posible que hasta ayer mismo Suárez y su pequeño

grupo de prepotentes políticos en paro hayan tratado de invertir los cargos del partido en favor de Jaime

Lamo como secretario general. Lamo tuvo ofrecimiento formal de este puesto hace apenas dos días, luego

se le ha dicho que se revisaba de nuevo el esquema y se le ha pedido que acepte la presidencia del Grupo

Parlamentario, cargo que ya ha aceptado con la condición que ayer anticipé: seguir siendo ministro. Al

parecer, será, pues, ministro adjunto y tendrá en el grupo un portavoz que saldrá entre dos candidatos:

Ignacio Camuñas, el liberal desplazado que espera destino, y Gabriel Cisneros, un rodolfista indeciso que

en la batalla de Palma apoyó a los críticos.

La próxima-semana terminará por compaginarse el rompecabezas centrista. Sólo quedará para entonces

conocer los nombres de ese Secretariado de prestigio que Leopoldo Calvo-Sotelo quiere hacer funcionar

colegiadamente. Se trata de un Secretariado con más fuerza de la tenida hasta ahora, al que —dicho sea

de paso— no existen muchos aspirantes. Podría decirse que casi nadie quiere aparecer por la sede

centrista de Arlaban. Hay puestos clave, como la Secretaría de Organización, la de Acción Electoral y la

de Información, que tienen importancia decisiva cara a los nuevos tiempos. Se sabe que los destinatarios

serán, en cualquier caso, hombres directamente afectos a Calvo-Sotelo. Iñigo Cavero, que abandona

Cultura a regañadientes, se limitará a coordinarles.

 

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