Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   La confianza (III)     
 
 Diario 16.    16/09/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

La confianza. (III)

YA saben que esto de «la confianza», aunque les suene a mercería barojiana y de entreguerras, no es otra

cosa que el gran combate parlamentario previsto para hoy. ¿No decíamos ayer que se barruntaba refriega

de cuchillos? Pues en la reunión previa de la Junta de Portavoces —«En lugar del Pleno, habría que

televisar las verbenas de la Junta de Portavoces» (Alfonso Guerra)— saltaron chispas.

Propuesta centrista: discurso del presidente Suárez y, tras una hora de descanso, intervención de los

grupos parlamentarios.

PROPUESTA de la izquierda y de Fraga: Cuarenta y ocho horas de plazo entre la intervención de Suárez

y la de los grupos, para estudiar la propuesta presidencial. Para los socialistas, no es de recibo pedir el

voto de confianza y no presentar el documento previamente.

Fraga ha sorprendido por su virulencia —según los centristas, la. presencia de TVE en directo tiene la

culpa de todo: pretende lucirse y «chupar cámara»— y porque, a juicio de la UCD, siempre se ha

mostrado partidario de «oralizar los debates» (Gabi Cisneros), de la repentización parlamentaria, de la

que Suárez huye como del diablo.

Otros observadores lo achacan a su frustración por no haberse consumado el pacto de Coalición

Democrática con la UCD. Y una de las principalísimas causaa de este pacto «interruptus» reside en los

catalanes. La minoría catalana se mostró radicalmente opuesta a ir en el mismo acuerdo con Fraga.

Hubieran preferido, en cambio, la compañía de los vascos del PNV.

El asunto quedo zanjado ayer noche en la reunión de la Mesa del Congreso, optándose por una fórmula

intermedia.

Los ministros también se enfrentan a veces, y no sólo por un dictamen, discrepancias ideológicas o

tácticas. A veces riñen por una mesa «delta», a un teléfono «satai». Ejemplo: Martín Villa entró a saco en

la nueva sede de su Ministerio de Administración Territorial en el palacio de Castellana, 3 —antiguo

castillo del «barón» Abril—.

En sus bellos salones isabelinos, el leonés se encontró, entre otros, con los funcionarios de Relaciones con

las Cortes (dependientes del ministro de la Presidencia, Arias-Salgado), a los que intentó echar, sin

demasiado éxito.

Y para hacer más resistencia, Rafa Arias ha enviado allí al subsecretario Cisneros, para que empuje y

aguante. Verán, sin embargo, como la testuz de minotauro prerromano de Rodolfo los pone a todos sn la

calle...

 

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