Autor: Domingo, Xavier. 
   El partido de Calvo-Sotelo     
 
 Diario 16.    30/01/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

El partido de Calvo-Sotelo

Define en este artículo Xavier Domingo «la fuga do los tres judas en vísperas del 23-F» como una

operación limpieza de polvo y paja do inútiles y marrulleros. En concreto, a Ricardo de la Cierva le

calilica el autor como especialista del trasvestismo político, «del que es dificil imaginar que pueda

congeniar con Fraga, hombre de una pieza». Aprovecha el autor para ensalzar la ligura de Calvo-Sotelo.

Los tres caballeros que se han pasado a CD — {un Senillosa y un Areilza. en compañía de Ricardo de la.

Cierva!— le han hecho un considerable favor a ese gobernante serio, preparado y eficaz que está

resultando ser Leopoldo Calvo-Sotelo.

Hay quien lamenta -incluso entre quienes admiten que Calvo-Sotelo lo está, haciendo muy bien que el

presidente del Gobierno sea «hombre sin carisma». Uno, personalmente, está hasta más allá de donde

puede ser tolerado de políticos carísmáticos y providenciales y prefiere la rigurosa profesionalidad del

actual huésped de la Moncloa, en quien se ve fácilmente a alguien que es algo más que un político,

La fuga de los tres judas, en vísperas del 23-F, libera a UCD;de otros tantos lastres de los que impedían a

muchos ciudadanos sensatos, sobre todo tal vez en medios liberales e intelectuales, adherirse al partido

del Gobierno o votar por él cuando a su hora sean convocadas elecciones.

No vamos a entrar en consideraciones sobre la personalidad de los tres politicalleros cuya descalificación

ante la opinión pública está hecha desde hace tiempo y cuyo peso electoral, en estos momentos, es el de

igualar al de Santiago Carrillo, votó más, voto menos. Por más que el secreto de la fuga no está realmente

en los «ideales», sino en el nefasto sistema electoral vigente de listas cerradas.

Los tres cerditos

Lo importante es que UCD se vaya limpiando de polvo y paja y sepa aprovechar esta autopurga de

inútiles y marrulleros para atraer, por ejemplo, a los liberales o a quienes, como Areilza y Senillosa, nada

tienen que hacer al lado de los tres cerditos que se han unido al lobo feroz.

Tampoco es seguro que esta arribada sea algo muy positivo para el susodicho lobo feroz. Podría muy bien

tratarse de lo que los franceses llaman un «cadeau empoisoné», un regalo envenenado y el principio de

luchas y descomposiciones internas hasta ahora evitadas por el señor Fraga.

Porque uno de los aspectos de la cuestión es que los tres caballeros que han dejado a UCD más limpia es

su incapacidad para ser hombres de partido político, incluso de un partido como UCD, que no basa su

funcionamiento en la disciplina correctiva o en dogmas ni en el terror interno provocado por la tiranía de

un líder.

Travestismo político

Ricardo de la Cierva, en particular, es un auténtico frégoli, un alucinante especialista del travestismo

político. Es difícil imaginar que congenie con Fraga, hombre de una pieza en donde los haya. Ahora

acaba de ponerse el excensor francquista un huevo disfraz que le va tan mal como todos los que revistió

en él pasado, sotana incluida, y que además tansforma aquella imagen de seriedad y rigor que resultaba

atrayentc en la formación del señor Fraga. Ahora le ha salido un Don Tancredo, un Don Nicanor tocando

el tambor.

Ni él, ni los otros dos comparsas tenían nada que hacer en el partido que preside Leopoldo Calvo-Sotelo.

Podían ser de la UCD de Suárez. No sabían serlo de la del actual jefe de Gobierno, que no pide

conchaveos ni palmadas en la espalda, ni camaraderías. Un mínimo de inteligencia y de capacidad de

reflexión podría bastar para amalgamar esa UCD atlantista y neoliberal, cada día menos esperpéntica y

más europea.

La escoria

Leopoldo Calvo-Sotelo podía gobernar hasta la fecha legal de las elecciones y tal vez gracias al seny de

Convergencia i Unió y aun del PNV y, por supuesto, gracias a la´ lucidez y sentido de los intereses de la

nación, que demuestra siempre en estas ocasiones el señor Felipe González. O sea, su saber posponer las

cuestiones electorales a las cuestiones de Estado.

Puede que Calvo-Sotelo carezca de esa demagogia en forma de sonrisa que llaman «carisma». Pero la

nación necesitaba a un hombre político que para aglutinar a los suyos hiciera un llamado a la inteligencia

y a la razón y dejara a un lado retórica y sentimentalismo.

Y lo necesitaba precisamente en este año preelectoral y si el partido del Gobierno pasa a ser partido de

oposición - lo que, por otra parte, y a pesar de los pronósticos, es bastante inseguro — , sobre todo si la

escoria de UCD sigue pasando a engrosar otras formaciones.

 

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