Autor: Fernández Ordóñez, Francisco José. 
   Con esperanza, con convencimiento     
 
 El País.    15/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Con esperanza, con convencimiento

Francisco Fernández Ordóftez, presidente durante la oposición al franquismo de la Federación Social

Demócrata y autor de las leyes de Divorcio y Reforma Fiscal, los dos textos más progresistas elaborados

por Unión de Centro Democrático, plantea en este articulo una primera toma de posición del grupo que ha

abandonado la militancia en el partido del Gobierno y presenta a la opinión pública una nueva alternativa

de cambio.

F. FERNANDEZ ORDOÑEZ Hace dos semanas, un grupo de parlamentarios decidimos inaugurar el

período de preparación, en forma abierta y rotunda, de un nuevo proyecto político. Desde entonces, la

crisis latente en el partido del Gobierno, la manipulación informativa en algunos medios y la confusión de

la lucha por el poder en el propio partido han generado unas dudas que conviene aclarar terminantemente.

1. Estamos elaborando un proyecto de nueva planta, levantado generosamente al margen de los

escombros donde se encierran las ilusiones de unas ideas hoy archivadas. No vamos a jugar con los

descartes de tópicos ya concluidos, sino que estamos convocando a la base de sectores, grupos,

colectivos, ideas y aspiraciones desde donde se pueda organizar, con todos los que quieran ayudarnos, un

partido político.

Z. UCD se está organizando al fin, esperamos que con claridad y estabilidad, como un gran partido para

la derecha española. Una derecha civilizada y moderada con un líder competente. Los grupos con ideas de

signo socialdemócrata o resueltamente reformador estaban siendo ya un segmento marginal y

contradictorio. No era honesto seguir sirviendo de coartada a que se hablara de una política que no se

hace y se hiciera una política de la que no se habla. Los socialdemócratas nos hemos retirado de UCD por

un elemental deber de claridad política.

3. Entre Felipe González y Calvo Sotelo existe un espacio político. El espacio para una alternativa de

cambio, renovadora, laica, independiente y crítica. No sabemos si este espacio es grande o pequeño. Pero

es preciso convocar a aquellos españoles que desde una opción no socialista están dispuestos a impulsar

un programa de transformación real del pais. Quizá porelloel titulo de este artículo es más optimista que

el del libro a que hace referencia.

4. Este programa de transformación en el que estamos trabajando no es un capricho. Es una necesidad

histórica, si queremos que España responda al reto educativo, cultural y tecnológico, supere la crisis

económica, pueda afrontar seriamente su entrada en el Mercado Común, apoye a las empresas más

dinámicas y no pierda una vez más su puesto en la gran caravana de los países avanzados del mundo.

5. No nos parece honesto como actitud política la de esperara que los problemas dejen de plantearse. Un

sector del país está sufriendo de impotencia, de resignación y de hastío. No sabemos si nuestra voz podrá

ser escuchada en el gran escenario político, pero queremos dejar oír una palabra respetuosa y seria.

6. Podríamos haber permanecido instalados cómodamente en la tranquilidad mediocre de nuestros

puestos. Podríamos haber abandonado la batalla para presenciare! espectáculo desde la grada y después

aclamar al vencedor como es habitual en estos casos. Podríamos haber negociado posiciones de poder a

cambio de engañar a la opinión pública. Podríamos haber esperado a la confortable seguridad de la

financiación garantizada y a la sólida base de los medios informativos desde el poder.

Pero hemos preferido anunciar desde el primer momento nuestra postura y abrir el proceso constituyente

para el nacimiento de una nueva fuerza política. Hemos preferido estudiar un programa para España

desde un espacio hoy vació; apostar por la ilusión cuando sobra la desilusión; convocar a quienes creen

que las cosas tienen remedio, pero saben que hay que afrontar un cambio importante con dignidad, con

generosidad y con esfuerzo.

No hay duda de que garantizaremos la estabilidad parlamentaria y de gobierno, porque para los

demócratas nada hay más importante que la propia democracia. Pero la democracia española necesita,

para consolidarse, de una política económica y una política de sociedad que son inseparables y que

tenemos el deber de construir.

 

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