Autor: Prades, Joaquina. 
 La crisis de Unión de Centro Democrático. Landelino Lavilla protagonizó una serie importante de entrevistas.. 
 El sector crítico comienza a cuestionar su confianza en Calvo Sotelo como líder centrista     
 
 El País.    06/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL PAÍS, viernes 6 de noviembre de 1981

La crisis de Unión de Centro Democrático

Landelino Lavilla protagonizó ayer una serie importante de entrevistas

El sector crítico comienza a cuestionar su confianza en Calvo Sotelo como líder centrista

JOAQUINA PRADES

Un elemento nuevo, de gran alcance para la crisis de UCD, surgió ayer: la autoridad de Leopoldo Calvo

Sotelo en el partido centrista está empezando a cuestionarse seriamente en el sector critico. Los liberales y

los democristianos han sumado a su decepción de no lograr la dimisión de Rodríguez Sahagún las

sospechas de si realmente el presidente del Gobierno va a ser capaz de enfrentarse al duque de Suárez,

quien, al haber ganado la primera batalla, se ha afianzado en sus posiciones.

La solución a la crisis interna de UCD continuaba negociándose entre pasillos, corrió" paso previo a la

solución final que, de ser posible, se producirá entre este fin de semana y los primeros días de la próxima,

según afirmó el presidente de Unión de Centro Democrático. Agustín Rodríguez Sahagún. Mientras tanto,

el nombre del ministro de Agricultura, Jaime Lamo de Espinosa, se reafirma para ocupar la secretaría

general del partido, ya que parece ser que el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, le apoya.

En todo ese trasiego de negociaciones apareció ayer un nuevo protagonista a escena: Landelino Lavilla,

mediador ayer tarde entre la Moncloa y el despacho de Antonio Maura (sede del bufete de Adolfo Suárez)

y candidato al puesto de presidente del partido, en sustitución de Rodríguez Sahagún. Sin embargo, su

difícil relevo al frente de la Presidencia del Congreso de los Diputados es el principal handicap en esta

operación.

Suárez teme que Calvo Sotelo quiera derechizar el partido y, por ello, no parece que vaya a ceder ni un

ápice en el control del aparato de UCD, e incluso parece dispuesto a tensar la cuerda hasta el limite. Ayer,

Rodríguez Sahagún comentó a algunos diputados su intención de continuar sancionando y expulsando a

todos aquellos parlamentarios que no acaten los acuerdos del último consejo político, claramente

favorables a las tesis suaritas. Como las medidas disciplinarías parece que van especialmente dirigidas

hacia los firmantes de la plataforma moderada, éstos permanecen alerta y han lanzado su ultimátum:

como esta situación se prolongue más de otra semana, y Calvo Sotelo no se atreva a hacerle frente a

Suárez, pueden ser numerosos los diputados de este sector que se vean obligados a abandonar UCD. Esta

seria advertencia fue manifestada ayer a EL PAÍS por portavoces autorizados del ala critica del partido,

quienes aseguraron hablar en nombre del colectivo, debido a que habían recibido múltiples insinuaciones

en este sentido por parte de los diputados.

De momento, la decisión de aplazar las elecciones a portavoz parlamentario se ha adoptado para no añadir

un nuevo elemento de tensión en la tormenta interna del partido. Este periódico pudo saber, de fuentes

solventes, que un emisario de Adolfo Suárez hizo llegar a la Moncloa el rumor de que siete diputados

suaristas podrían abandonar el Grupo Parlamentario Centrista si su actual portavoz, Miguel Herrero, se

presentaba a su reelección. Lo que pretenden los hombres del duque, y parece que lo han logrado, es que

el cargo de portavoz entre en el paquete de los pactos que han de hacerse para pacificar el partido.

Herrero se presenta

Sin embargo, Miguel Herrero señaló que en la actual situación está dispuesto a presentarse a la reelección

cuando se celebren estas elecciones, si bien puntualizó que su aplazamiento obedecía a su deseo de no

incrementar la tensión. Los liberales y los democristianos, entre tanto, se mostraban ayer en los pasillos

del Congreso de los Diputados profundamente pesimistas y divididos en cuanto a la conveniencia de

secundar el deseo de Osear Alzaga de pedir un congreso extraordinario. Algunos piensan que, como los

compromisarios que acudirían a ese congreso serían los mismos fíeles suaristas de ahora, el fracaso

podría ser estrepitoso. Otros opinan que, por el contrario, pueden superar el 40% logrado en el congreso

de Palma con el apoyo de los martinvillistas y de los socialdemócratas que han quedado en UCD. Sin

embargo, estos dos últimos sectores mencionados están a su vez divididos entre leopoldistas y suaristas,

con lo que la confusión y el sentimiento generalizado de precaria estabilidad interna se convierte en el no

va más.

En medio de este confuso panorama, Landelino Lavilla se entrevistó durante una hora con el hombre de

confianza de Calvo Sotelo, José Pedro Pérez-Llorca, y posteriormente con Miguel Herrero y Jaime Lamo.

Manuel Fraga, que entró un momento al despacho de Lavilla, con la consiguiente alarma de los

observadores, sójo interrumpió las entrevistas para pedir un tratamiento prioritario para la ley de

Arrendamientos Urbanos.

Quince minutos después, Calvo Sotelo hacia acto de presencia en el Congreso y despachaba entre pasillos

con los interlocutores de Landelino Lavilla. Poco antes del marcharse, el presidente del Gobierno

aseguraba que «todas las crisis requieren su tiempo, y ésta está tó-mando, el suyo».

 

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