Autor: Prades, Joaquina. 
 La crisis en Unión de Centro Democrático. Indicios de que Calvo Sotelo se repliega ante la presión de los suaristas. 
 Confusión entre los líderes centristas tras la entrevista del presidente del Gobierno con Rodríguez Sahagún     
 
 El País.    05/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

La crisis en Unión de Centro Democrático

Indicios de que Calvo Sotelo se repliega ante la presión de los suaristas

Confusión entre los líderes centristas tras la entrevista del presidente del Gobierno con Rodríguez

Sahagún

JOAQUINA PRADES

La versión ofrecida ayer por el presidente de Unión de Centro Democrático (UCD), Agustín Rodríguez

Sahagún, sobre los acuerdos a que habla llegado con el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo,

durante la larga entrevista mantenida entre ambos en el palacio de la Moncloa, para solucionar la grave

crisis por la que atraviesa el partido, dejó estupefactos a la inmensa mayoría de los diputados centristas

que se hallaban ayer presentes en el Pleno del Congreso: «La verdadera crisis acaba de empezar» era la

frase que repetían.

Ni los liberales, ni los democristianos, ni los socialdemócratas que se han quedado en UCD, ni los

martinvillistas, ni siquiera Pío Cabanillas, podían dar crédito a las palabras de Agustín Rodríguez

Sahagún. de que no se había tratado, en ningún momento, el tema de su dimisión y la asunción del puesto

de presidente del partido por Leopoldo Calvo Sotelo. Escasos minutos antes de estas declaraciones del

presidente centrista, todos estaban convencidos de que la dimisión de Rodríguez Sahagún era un hecho

consumado.

Había serias razones para pensarlo: miembros de la Secretaría de Estado para la Información lo habían

filtrado previamente un portavoz autorizado de la Moncloa lo había ratificado, a las 2.30 horas de ayer, y

el mismo presidente del Gobierno se lo había asegurado a más de una treintena de parlamentarios que

acudieron a su recepción del mediodía en el palacio de la Moncloa, como así lo atestiguaron a la salida.

Por todo ello, las distintas corrientes ideológicas de UCD no sólo daban por hecha la sustitución del

presidente del partido, sino que ultimaban sus estrategias para relevar al secretario general, Rafael Calvo

Ortega. Los democristianos y los liberales ya habían llegada a un acuerdo sobre su candidato: Marcelino

Oreja, cuyo cargo de delegado del Gobierno en Euskadi no obligaba a remodelar el Gabinete antes de que

finalicen los debates parlamentarios sobre la ley de Presupuestos Generales del Estado, como es el deseo

de Lepoldo Calvo Sotelo. Esta crisis ministerial se daba por segura si el nuevo secretario general centrista

hubiera sido el otro nombre que más sonaba, el del ministro de Agricultura, Jaime Lamo de Espinosa.

El ministro de Administración Territorial, Rodolfo Martin Villa, quien, a su vez. era otro candidato a la

sucesión de Calvo Ortega, que se presentaba como más probable, mantuvo una entrevista con Jaime

Lamo por la mañana y, poco después, comunicó a un destacado dirigente de la plataforma moderada que

él se retiraba como candidato en aras del entendimiento interno en UCD.

Abril: "Los estatutos no pueden saltarse a la torera"

Al no dimitir Agustin Rodríguez Sahagún, corrieron por el hemiciclo dos versiones de lo que pudo haber

sucedido en la Moncloa. El vicepresidente económico. Fernando Abril, hombre muy próximo al ex

presidente Adolfo Suárez, declaraba a EL PAÍS que el resultado de la entrevista entre Rodríguez Sahagún

y Calvo Sotelo le parecía muy positivo, ya que no se hacía sino cumplir lo acordado en el último comité

ejecutivo, es decir, la búsqueda de soluciones conjuntas entre el presidente del partido y el presidente del

Gobierno para arreglar UCD. ´

Para Fernando Abril, la linea mantenida durante todo este tiempo pov los suaristas sigue siendo la

correcta: «No pueden saltarse los estatutos a la torera», dijo, «y tampoco viene mal un poco de disciplina

en este partido.

Otros destacados líderes centristas, dos democristianos y uno liberal, que prefirieron guardar el

anonimato, manifestaron, sin embargo, su convencimiento de que Calvo Sotelo y Rodríguez Sahagún no

habían llegado en realidad a ningún acuerdo, en contra de las declaraciones de este último. Para ellos, la

explicación a tan sorprendente decisión estaba en que Calvo Sotelo le había pedido la dimisión, tal y

como anunció que iba a hacerlo, y Rodríguez Sahagún se negó a ello, como asimismo lo habla anunciado

previamente a los medios informativos durante la mañana de ayer. Al llegar a este callejón sin salida, el

único acuerdo pudo haber sido el de dar largas a la solución al conflicto. De confirmarse esta segunda

versión, muchos diputados comentaban que la verdadera crisis de UCD comienza ahora. No se descarta

tampoco que Calvo Sotelo se haya replegado y se conforme con el cambio nada más de Calvo Ortega en

la secretaria gen eral de UCD.

La actitud de Suárez

Pío Cabanillas, que a primera hora de la tarde manifestaba a EL PAÍS que «la profesionalidad política de

Adolfo Suárez le habla llevado a asumir posiciones responsables y generosas», llegó a insinuar que

existía el pacto entre Calvo Sotelo y Suárez para destituir a Rodríguez Sahagún, hombre de confianza del

ex presidente del Gobierno. Esta parece ser la conclusión a la que llegó Cabanillas, tras una entrevista que

mantuvo horas antes con Adolfo Suárez, en presencia de Rodolfo Martín Villa.

Entre las diez y las doce horas de la mañana de ayer, Leopoldo Calvo Sotelo intentó materializar dicho

pacto durante una entrevista que sostuvo con los dos hombres de la máxima confianza del duque dé

Suárez, Rafael Arias Salgado y Fernando Abril. Este último, según pudo saber EL PAÍS en fuentes

solventes, se mostró muy reticente a todas las propuestas que le ofreció el presidente del Gobierno,

mientras que Arias Salgado —tal vez porque su nombre esta incluido en la lista del próximo Gobierno

mostró posturas mucho más conciliadoras. Tras este primer tanteo en la Moncloa, ambos políticos

almorzaron con Adolfo Suárez, quien previamente había conversado largamente con Rodríguez Sahagún

para perfilarla entrevista de este último con Calvo Sotelo.

Todo parece indicar ahora que Suárez se mantiene firmé en su conocida tesis de que si democráticamente,

en el congreso de Palma, consiguió que el aparato del partido le sea muy favorable, no debe renunciar a

ello. Adolfo Suárez, en contra de lo que llegó a hacer pensar a Pío Cabanillas, ni se rinde ni se

autoinmola.

Poco después de conocerse el resultado de la entrevista entre Rodríguez Sahagún y Calvo Sotelo, el

dirigente democristiano Osear Alzaga manifestaba a EL PAÍS que «la situación del partido es de extrema

gravedad. En este momento, UCD está apuntalada por cinco o seis personas que estamos pidiendo

serenidad y, en mi caso, solicitando que no se conteste con abandonos del partido las provocaciones del

comité de disciplina. Pero todo apuntalamiento es por definición transitorio», añadió, «y sólo se justifica

en función de preparar soluciones definitivas para que el partido, que en última instancia es un

instrumento al servicio del buen Gobierno de los altos intereses nacionales, sea una fuerza política

articulada suficientemente coherente y organizada como para ofrecer al país soluciones concretas a sus

problemas y poder llevarlas a cabo».

«Desdichadamente, todos los españoles saben», prosiguió, «que esto hoy no es UCD, y lo mismo que

muchos estamos dispuestos a sacrificar nuestras posiciones personales o de corriente de opinión en aras

del interés nacional, estamos por ello en el derecho de exigir que el sector que ha monopolizado la

dirección del partido y, por tanto, es responsable de sus errores (Alzaga se refería, sin duda, al sector

suarista), renuncie a una posición hegemónica totalmente artificial; dejen dé repetir la cantilena de que

aquí no pasa nada y de que nadie lia pedido dimisión o cambio alguno y facilite qué con el arbitraje del

presidente del Gobierno y con un secretario general de conciliación; se reestructure totalmente él partido

al servicio del electorado y, en definitiva, del pueblo español».

 

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