Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Los tránsfugas     
 
 Diario 16.    25/01/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Los tránsfugas

CUANDO el partido del Gobierno, la UCD, comenzaba a recuperarse de la demencia! irresponsabilidad

de Paco Ordóñez, cuando el Gobierno iniciaba la recta apacible de la serenidad, nuevamente una mínima

zozobra ha vuelto a hacer presa en las filas de UCD, en este caso provocada por las presuntas amenazas

de algunos miembros centristas de abandonar el partido. Y el juicio del 23 de febrero en puertas.

Realmente, lectores, va a resultar que en los únicos lugares donde se hace labor de Estado en defensa de

la democracia es en La Zarzuela y en las redacciones de los periódicos. Y poco más.

Ciertamente, cualquier fuga en estos momentos del grupo parlamentario de UCD —los que han saltado a

la opinión pública como posible huidos son los diputados Alzaga, Herrero de Miñón, Otero Novas,

Mellan Gil, De la Cierva, Carlos Gila y Francisco Soler— dejaría al Gobierno en una situación aún más

delicada y precaria en la Cámara Baja. En estos momentos, un solo diputado centrista podría inclinar la

balanza de las votaciones hacia las filas de la oposición. ¿Qué pueden hacer para evitarlo y que el

fantasma de las elecciones anticipadas no aparezca nuevamente? Pues muy poco, aparte de intentar

embridar a los presuntos disidentes. Porque los pactos con los nacionalistas los tiene UCD casi cegados.

Por una parte está la minoría catalana que cada vez presentan, a cambio de sus votos, unas alforjas más

grandes y desvergonzadas. Los catalanes no sueltan un voto si no hay contrapartidas a cambio. Es el

trueque perpetuo. ¿Y los vascos? Son pura neurastenia parlamentaria. El errático PNV sigue votando en

clave de chacolí, es decir, imprevisible y eternamente enfadado, con esa cara de irritación metafísica que

permanentemente luce Marcos Vizcaya, su portavoz.

¿Qué se puede hacer para mantener medianamente la calma hasta los juicios del 23-F, hasta el final de la

legislatura? Intentar retener a los posibles tránsfugas, que de momento no existe la certeza de que sean

más de uno, el alménense Paco Soler, un andaluz políticamente inexistente que en su vida se ha visto en

otra más gorda y que ha pasado de ser socialdemócrata a intentar entrar en la plataforma moderada para

hallarse ahora en un lugar que ni él mismo sabe en qué parte del mapa se encuentra.

Quizá la ausencia de noticias procedentes del área centrista han hecho prender los rumores y nuevas

deserciones con mayor virulencia de la prevista. Asimismo, alguno de los presuntos huidos tienen

expedientes sancionadores, pendientes por el partido. Como el reglamento de la Cámara señala que para

pasar a otro grupo parlamentario ha de hacerse antes que comience el nuevo periodo de sesiones —el

plazo expira, por tanto, el 31 de enero—, lo están utilizando como elemento de presión para suprimir sus

expedientes.

Sin embargo, no hay nada de tales fugas. Por f ejemplo, Oscar Alzaga no se irá de UCD, ni piensa

hacerlo. Tampoco se irá Miguel Herrero. De la Cierva no tiene arreglo, es un caso perdido y Carlos Gila

amenaza, pero la sangre no llegará al río. Mañana seguiremos, lectores...

 

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