Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Revulsivo moral     
 
 ABC.    30/01/1981.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Revulsivo moral

Como a un pirotécnico al que por un mal cálculo se le hubiera quedado corta la mecha, a UCD

le ha estallado (a crisis inopinadamente debajo de los pies. El lunes por la noche un ex ministro

me decia «off the record», que tras una larga entrevista matinal en la Moncloa entre Suárez y

Landelino Lavilla, las tensiones entre los sectores críticos y oficial habían decrecido y que se

iría al Congreso de Mallorca en la mejor disposición para adoptar acuerdos relajados y

positivos.

Al día siguiente la suspensión a causa de la huelga de controladores era seguida de

manifestaciones apaciguadoras. Aquí no pasaba nada. El miércoles, impaciencias críticas.

Jueves, la dimisión de Adolfo Suárez. Si se me permitiera usar la jerga parodística que utilizan

todos los malos humoristas-de tablado escribiría que «puedo decir y digo» que Suárez había

tomado la decisión de dimitir ya el domingo por la noche. Se ignora el motivo de fondo de esta

decisión. La dimisión irrevocable era presentada al Rey y comunicada a los ministros con tal

celeridad que a todos ha cogido por sorpresa.

Bien. Estamos ante la primera crisis política de un Gobierno y Suárez entiende que su gesto es

un bien del partido y que la crisis abierta tiene su trámite normal previsto por la Ley. El Consejo

de Ministros, seguido de la reunión del Comité ejecutivo de UCD, ha abierto el primer camino

de una solución y ése parece llevar a Calvo-Sotelo —se escribe esto a las siete en punto de la

tarde del jueves— como punto de equilibrio entre los focos de tensión que pudieran estar

representados por Lavilla y Fernández Ordóñez, uno hacia la derecha, otro hacia la izquierda

del partido gobernante.

Si ha habido esta tarde un cierto grado de acuerdo en ese sentido, lo sabremos en seguida. Y

es posible porque, en rigor, la dimisión ante el Monarca ha precedido a su formulación ante el

Gobierno y es muy probable que Don Juan Carlos conociera ya el martes pasado la actitud de

Adolfo Suárez.

UCD había alcanzado un grado de descomposición interna que hedía. El navajeo había saltado

de la calle a los pasillos, a los conciliábulos, a las cenas o almuerzos políticos. Había quienes

removían basura y si alguien descubriera en las próximas horas que Adolfo Suárez ha

pretendido que su brusca dimisión constituya un revulsivo moral, una especie de triaca cuyo

efecto sea dejar el cuerpo político del heterogéneo grupo limpio de sus ponzoñas interiores y a

los prohombres de UCD enfrentados con sus propias responsabilidades, no habría por qué

declararse sorprendido.

Un Gobierno monocolor como solución de esta crisis no va a resolver nada. Las causas

profundas subsistirán aunque, momentáneamente, la lucha por el Poder personal se aplaque. A

muchos no les llega la camisa al cuerpo. Para otros empieza la cuenta atrás de la impaciencia.

Al Congreso de UCD se irá a toda prisa a buscar las verdaderas soluciones. Si UCD las

tiene.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

< Volver