Autor: Rodríguez, Pedro. 
   Y el Amazonas desvió su curso…     
 
 ABC.    25/10/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Fuente: ABC MADRID Página 21

DOMINGO 25-10-81

OPINIÓN

ABC/5

Jornada de reflexión

Pedro RODRÍGUEZ

Y el Amazonas desvió su curso...

Tocó el timbre. «Que venga Castedo.» Como Truman, el botón rojo de Hiroshima. Tenía sobre la mesa

«el parte» de Galicia: sólo comparable al desastre de «Annual» o a la pérdida de las colonias. Y el

mensaje de tos empresarios, la fuerza de choque que patrulla la vida política española: «O empiezan

ustedes a utilizar el Poder o decididamente nos vamos con Fraga y pasamos a la oposición.» Woody

Castedo apenas intentó resistirse. El Poder, al fin, estaba dispuesto a usar el Poder. Y se lo dijo

elegantemente: en cualquier caso, por una vía u otra, no sigues. Era mediodía y Woody Castedo cayó

como caen los más sólidos eucaliptos cuando en Galicia sopla la tormenta...)

La «queimada» de Ucedé

Fue «20 de Outono», un día de sol de los de Cunqueiro, y, por primera vez en siglos, la gente gallega salía

por las «corredoiras» apretando ios sobres como si hubiera acabado la «longa noite dé pedra, de. Celso

Emilio. Los óbreritos de Vigo, duros, en cuyo caldo se creó un día el GRAPO, no votaban

«Pesobreroespañol», sino «Alianza». En Coruña, la burguesía centrista de Mellan lo crudificaba

estrepitosamente «en un ten con ten sobre el cilicio y el Remy Martin». El pueblo de Vigo, que hecha las

muelas con un Remy Martin». El pueblo de Vigo, que hecha las muelas con un alcalde socialista, votaba

más Pesoé que Ucedé. Los «homes de paxa» de los «barones» de. Madrid caían, ya al mediodía, corno

moscas, con los votos puestos. En La Estrada, El duque de Suárez, que hace años decía a un gran político

gallego: «El pueblo gallego no existe. Convéncete. Tus paisanos votarán siempre al Gobierno», en La

Estrada, digo, el duque lanza su «¡viva Cartagena!» y dice en un pequeño mitin que «Ustedes, los

gallegos, son una de las razas más inteligentes de Europa». Entonces, se adelanta un paisano, chiquitín,

con la boina en la manó, se acerca al ilustre Importador de marcadores electrónicos y le contesta sin

levantar la voz:

¿Sabosté...? Elquí somóslle humildes.

Aquí somos humildes. Al anochecer, algunos dentistas ya han dejado de sacar muelas gratis entregando

en el sobre la receta, la papeleta de voto. Al anochecer ya ha desaparecido el doctore Guiroga, presidente

de A Xunta, que aseguró «que era tan imposible que perdiera Ucedé como: de que el Amazonas desviara

su;curso». Al anochecer, en el satón del Hostal de Santiago, se rompen los carnés dentro de los

paragüeros y Mellan grita: «A mí no me embarcan más.» Alguien murmura en la penumbra: «hubiéramos

preferido perder con Felipe que con Manolo», y luego -se tirán todos, los de la corte de Compostela, los

del «apparat» de Madrid, a bloquear, de madrugada, los teléfonos de Rosón, a ver si era verdad, sin

atreverse a pedirte un milagro como a San Benitiño de Lérez. Es ya de noche, y la Galicia del Gobierno

está perdiendo quince millones diarios de mejillones, y diez mil toneladas en «stocks» de conservas.

Ha sido, durante meses y meses, una imperdonable, una intolerable, exhibición de soberbia del Poder, y

ahora, por la rúa Nueva, ya de madrugada, hay gente bailando y un pueblo, «eíqui sempslle humildes»,

que por primera vez. en su historia le acaba de decir a los políticos -que bajaban del expreso de Madrid a

recoger, como siempre, el tributo de los votos:

Me va a perdonar, pero esta vez ya no voto Poder.

Es muy de madrugada, ya digo; llega la terrible noticia: «en Ribadeo también ha perdido Ucedé», y «La

Voz de Galicia» se dispone a tirar su primera edición, que es, casi Un grito, un utoruxo. Dice: «El

Amazonas cambió su curso».

Vencedores y vencidos

Hoy, viernes, 23 de Outono, en el Club del Reloj, de Compostela, mucha gente seria de Galicia está

haciendo el análisis patológico del «día de la victoria» gallega, Estas son las tesis: 1) Fraga puede

convertirse en Strauss y hacer de Galicia su Baviera. 2) «Alianza» puede hacer e) papel sociológico del

Peneuve en Galicia. Dudas. 3) La terrible desaparición del Pecé. Ni un escaño, Dios mío. No es bueno

que «Comisiones» se queden en Galicia sin soporte político. 4) No funciona ya el viejo truco de pagar las

pensiones y el voto de los viejecitos. Galicia se ha cargado el «voto útil». Galicia se ha cargado, de paso,

el «voto del miedo». 5) Víctor Moro. Con Moro, «el deseado», Ucedé hubiera ganado ampliamente.

Y con Moro en sus filas, Alianza hubiera barrido. Cien mil votos del litoral se quedaron esperando las

órdenes de . Moro. La misma Ucedé-Madrid ha dicho: «Hubiéramos necesitado«un hombre». Moro,

naturalmente, •´ se fue, aburrido, en su día, de aquella Ucedé de Abril y Rafarias. 6) Soto tres mujeres con

escaños : en El Parladoiro. Pocas. 7) La incidencia de ja hecatombe de Meilán en la Universidad: cuando

Meilán montó su marcha sobre la Presidencia de A Xunta, muchísimos cátedros se hicieron de Ucedé, y

muchísimos penenes, del Pesoé. Desde el 21, los catedráticos se dan de baja y los penenesno les dejan

inscribirse en el Pesoé. 8) Soto hay ur\a manera de que Galicia voté masivamente, al ciento por ciento:

listas abiertas. «Yo no puedo votar esta lista en la que viene un Joven médico admirable y un cacique

corrupto, ya sabéis.» 9) Es la derrota histórica, patética, del nacionalismo gallego. Frente al

neonacionalismo «de las queimadas, -tos versitos de Rosalía y los cuatro caralladas para los turistas», esta

´noche, en el Club del Reloj, tienen los ojos húmedos viejos centuriones del Castelao, erguidos como

robles, y jóvenes profesores barbudos. «Ya después del 20 de Outono» no habrá nunca un Partido

Galleguista.

Podíamos luchar contra los Gobiernos. Pero no contra Ferrer Salat...

Una cabina en Viana del Bollo

Fraga. Se está abrochando el gabán de las monterías. Va en una nube como un sultán sobre el territorio

conquistado. Ha recomendado moderación. Nada de triunfalismo. Pero manda. Manda ya. Manda mucho.

Manda carallo. Para empe zar puede decidir la capitalidad de Galicia: la oficial y cultural, en Compostela;

la administrativa, en Coruña. Luego ha tenjdo. un hermoso gesto: le ha ofrecido la Presidencia de O

Parladoiro a Antonio Rosón, de Ucedé; Cuando les hagan las fotos parecerá el cuadro de «Las Lanzas».

¿Por qué ha ganado, al fin, Fraga, el viejo «loser», el eterno perdedor? Para empezar fue el único que

habló de Dios, de religión, de curas. En Galicia, en el rural, «izquierda» es igual a «brujería». Más: Fraga

se gastó "una pasta --prestada o no— en una campaña estudiada. Hizo un libro, con un programa. Ofreció

un «gane» en lugar de la campaña a la defensiva de Ucedé: «Defiende, defiéndete, defiende lo tuyo.»

Fraga se jugó el resto. Era su última bola desde que llegó de-Londres. Hasta ahora se había equivocado en

todos los caballos y había sido despojado de todos sus inventos. Se dejó la piel. Ahora tiene poder: 26

escaños para 1983 en el Congreso de Madrid, ya seguros. «Y una novia en el puerto.» Un cuñado en

televisión, quiero decir. Se ha roto el mapa del 77. Hay un nuevo orden. Hay ya, cuando menos, una

bisagra: Fraga. Suárez hacía esperar a Fraga en las salitas de Moncloa. Calvo-Sotelo preferiría no tener

que pactar con él. Fue al único al que no contestó en su investidura. Pero ahora, Fraga manda. Sobre todo

porque todo el «apparat» empresarial se puede ir con él. Pero, además, Fraga es «barato». Moncloa sabe

que Fraga no suele pedir nada en los pactos. Ni la cartera de Asuntos Exteriores, como Perez-Llorca; ni

grandes despachos para sus casteditos, como Pió; ni cadenas de televisión; ni dinero —legítimo— como

los catalanes, Moncloa sabe que Fraga suele pedir tan soto una cabina de teléfonos .para Viana del Bollo.

Ahora quizá pida dos. Y si se pasa, una carretera comarcal para la Terrachá. Lo que sí puede pedir Fraga,

y en seguida, es, de paso con lo de la cabina, una de estás tres cosas: a) que le devuelvan el copyright del

Centro, su invento, del que fue despojado; b) que le dejen libre con los empresarios, la derecha

sociológica, de una vez; c) una alianza electoral a la portuguesa para 1983: Leopoldo Freitas do Amaral;

Fraga Ribelro, y, vete tú a saber, Adolfo Sá Carneiro.

«La bandeja está grabada»

Luego, al saberse tos resultados, el Waterloo gallego, Leopoldo llamó a Barcelona. Nunca diré a quién.

Calvo-Sotelo es el otro vencedor de Galicia, como Churchlll lo fue del desastre de Dunquerque. Ahora ya

está cargado de razón. Ahora ya delenda est Ucedé. Ahora ya está visto que el invento suarista se ha

quedado roto en una corredoira. Que «el Reich de los 107 años» no funciona. Que para esto, plataforma;

para esto, fundaciones; para esto, conspiraciones jacobinas. (El único que en medio del funeral ha puesto

una voz de futuro ha sido José Luis Alvarez. Bien. Desde el «20 Outono» Leopoldo Calvo-Sotelo ha

dejado de ser Tancredo Calvo-Sotelo. Pasa al ataque. Hace días les dijo a tos empresarios «que unas

elecciones generales se montan como la Feria de Muestras: en un par de noches». Los dejó temblando.

Bien. Galicia, por encima de cualquier otra cosa, ha sido el voto del castigo a Ucedé. No al Gobierno,

sino a Ucedé. Los gallegos han cogido un látigo de maíz y le han zurrado en las posaderas al partido del

Gobierno. Y eso ocurrirá si no se remedia en 1983. Calvo-Sotelo va, pues, a hacer otra Ucedé. Lleva

meses de retraso. Pero ahora quemará etapas. Ha recuperado ya la llave del vídeo, el despacho de Prado

del Rey. Y, en semanas, dará el golpe en el partido. «La bandeja está grabada», que decían los

conspiradores del 23-F. Un programa nuevo; un secretario general nuevo y un Gobierno nuevo. Después

de Galicia, para Ucedé o Calvo-Sotelo o el diluvio. Y si no se atreve, allá él: entonces, Fraga-más

empresarios será la fórmula del 83: mitad «queimada», mitad «aftershave»...

(Ahora, a la noche, en el hostal, hay un corro alegre, cruel, cjúe asegura que Castedo fue quien condujo

invisiblemente el autobús que venía de Fátima y que qué irreparable pérdida para la oposición, y luego,

desviado el curso del Amazonas, se quedan todos en silencio, paladeando como un orujo el «20 de

Outono», el día en que tos gallegos dejamos de ser tos siervos del expreso de Madrid.)

 

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