Autor: Rodríguez, Pedro. 
   Diccionario para la crisis     
 
 ABC.    29/11/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

DOMINGO 29-11-81

A B C / 5

OPINION

Jornada de reflexión

Pedro RODRÍGUEZ

Diccionario para la crisis

Martín Villa

Rodolfo, 46. Ingeniero industrial. Inmediato vicepresidente primero, s.e.u.o., del Gobierno. Se habrá

cargado él mismo el martinvillismo, lo que fue la tercera vía de la transición. Durante unos días Calvo

Sotelo le ha hecho «la escena del diván» hasta en tos pasillos del Congreso, para llevárselo a la Secretaría

de Ucedé. El presidente, la verdad, puso mucho menos interés que el Tenorio, y Martín Villa se resistió

mucho más que doña Inés. De haber querido hubiera sido imposible que no fuera elegido. Físicamente

imposible. La misma operación de hierro que se montó para volatilizar a Sahagún se hubiera montado

para sentar a Martín Villa en el trono de la Secretaría. Ha preferido, salvo vuelco de hoy, la jaula de oro

de la Vicepresidencia política. Martín Villa ya es mayorcito para equivocarse —o acertárselo.

Pero desde la Vicepresidencia del Gobierno nunca llegará a la Presidencia. Desde ahí jamás será «el

sucesor del sucesor». Aunque algo, físico o político, le ocurriera a Calvo-Sotelo, tal como está el grupo

parlamentario se rechazaría su investidura. En cambio, como secretario general hubiera tenido,

probablemente, todos los semáforos en verde para llegar algún día a la Moncloa. Muy posiblemente,

después del 83, el ingeniero industrial hubiera podido suceder al ingeniero de caminos. Para tomar el

palacio de invierno de la Moncloa los caminos ya no son los Ministerios, sino los teléfonos del partido.

Eso lo sabia Suárez. Los políticos españoles tienen una obsesión freudiana por Castellana, 3. Ha sido

siempre, desde hace medio siglo, la casa del poder de este país. En la última crisis suarista, tres o cuatro

ministros salieron disparados para quedarse con Castellana, 3, físicamente libre. ¿Subieron con la lengua

fuera, abrieron la puerta del despacho que había sido de Carrero, y ya estaba sentado allí, firmando

papeles y ajustándose las gafas, el nuevo ministro de Ordenación Territorial.

Martín Villa sabe del Poder más que la media humana. Es un hurón. Pero ahora parece no querer ser

presidente. No se ve muy claro con quién va a jugar el futuro vicepresidente político: el poder político del

Ejecutivo permanece en los dos hombres-fuertes: PérezLlorca y Pío. Los mandos del partido se los dan a

Cavero. Aunque fuera a Lamo. La otra vicepresidencia, s.e.u.o., aGarcía Diez. Con ninguno de ellos tiene

nada que hablar Martín Villa. Son idiomas distintos. ¿Con quién ya a jugar a la política el vicepresidente

político? Sólo le queda un poder dentro del Gobierno de su familia: Juan Rosón, que se convierte en una

isla dentro del archipiélago calvosotelista. Sanidad y Trabajo se trocean; Jesús Sancho desaparece; el

martinvillismo, que ha sido la llave de paso de la política española, se cuartea con la «espanta» de un jefe

que no ha querido coger, s.e.u o., las auténticas riendas del poder: la calle Arlaban.

Pérez-Llorca

José Pedro. 41. Abogado, diplomático. Activo ministro de Asuntos Interiores que se ocupa

accidentalmente de los Exteriores. Reside preferentemente en Moncloa, en la antesala del César,

«encerrado con un sólo juguete»: el Poder. Le ha sido renovada la más preciada credencial de los

políticos españoles: ministrp-con-derecno-a-entrar-en-el-despacho-presidencial-y-a-ma-rendar-los

domingos. La Moncloa, mientras, le es levemente infiel: el informe confidencial sobre la situación

política que se envía a los principales embajadores en el extranjero se redacta por la Moncloa sin pasar

por Exteriores.

Cabanillas Gallas Pío. 58. Doctor en Derecho. Además. E inda maís. El brujo Merlín, nacido como él en

el Lérez, era un aficionado a su lado. En su laboratorio han sido diseñadas todas las crisis y

transmutaciones de las dos últimas décadas. Presidentes y ministros han nacido y expirado, políticamente,

en sus brazos. Pío es la admirable y temible aleta de tiburón que se ve desde las playas de las «movidas»:

plataformas, fundaciones y gabinetes se diseñan, al unísono, en sus astilleros. Los filtros, pócimas y

conjuros del nuevo Gobierno han salido de sus redomas. Al fin, ahora se ha podido bocetar una crisis «de

manos libres», de auténtica «Escopeta nacional», como las que se diseñaban en las cacerías del viejo

régimen: el suarismo se ha retirado, la socialdemocracia ha huido al monte, el martinvillismo ha aceptado

la jaula de oro, los cristianos están sometidos. La crisis del 81 será expuesta en los museos de Arte

Antiguo. Irá firmada como siempre, como todos los coches: «Diseño Pininfarina Cabanillas».

Suárez González

Adolfo, 49. Abogado. Ecce Homo. Hay una gran operación para rescatar a ese «Titanic» deja política,

hundido. El martinvillismo, sobre todo, trata de echar una pasarela hasta el «bunker» de Antonio Maura.

No están descaminados: si Adolfo Suárez no va en el póster electoral de Ucedé, vale más que el partido

no se presente a las elecciones. Las cosas como son: es como si el Pesoe se presentara sin Felipe. ¿Qué le

van a decir al mercado electoral? «Perdone usted que vengamos sin aquel señor que se llamaba Suárez,

pero es que se nos ha Ido.»

Durante mucho tiempo en este país hay cosas que sólo podrá hacer Suárez.

Calvo-Sotelo y Bustelo

Leopoldo. 55. Ingeniero de Caminos, Canales y Crisis. Posee el mismo don estratégico de Franco: atacar

a los moros a la hora de la siesta. Tampoco usa reloj para la política. También prefiere delegar el poder en

los no militantes, en quienes no pertenezcan, enragé, a ninguna familia política: Pío, Pérez-Llorca y,

ahora, Cavero. Su problema en esta crisis es no abusar de su enorme superioridad: el mapa de Ucedé ha

sido barrido, no hay que negociar el reparto de la tarta con nadie. Su segundo problema es dar la

impresión que mueve mucho el banco, aunque, en el fondo, vaya a dar previsiblemente unos hilvanes.

La gente se puede estremecer viendo en el teiediario a Pío jurar su ¿sexta, ¿séptima? cartera. Leopoldo

Calvo-Sotelo corre hoy un grave peligro, y más si escucha al Sanedrín: hacer un Gobierno que pudiera

firmar tranquilamente el presidente Suárez. El es «el maleficio de la Moncloa», el hechizo egipcio del que

nadie se libra. Se ha cesado a Castedo, el suarismo ha sido desplazado, Ordóñez está fuera, los

empresarios han,hablado; Galicia, también; la derecha ha avanzado, el país ha dado vuelta como un

calcetín, y faltan un Consejo de Guerra, un Mundial y el paso del Papa, Si después de todo eso, si después

de jugarse el tipo para alejar de la puerta a Suárez y a Sahagún sale un Gobierno «a lo Suárez», con

hombres de Suárez, dentro de tres meses volveremos a empezar.

Fraga Iribarne

Manuel. 59. Catedrático. No «moja» en el nuevo Gobierno. Si acaso vigila por el rabillo del ojo el

vivaqueo de Alfonso Osorio. Inicia su «marcha sobre Andalucía», respaldado por tantos o más millones

de los invertidos en Galicia. Ha fichado, electoralmente, un «cañón Berta»: el editor Lara. Pero lo que

espera la afición es su discurso del 19-D, «urbi et orbe», en Compostela. Su discurso de desembarco en

los 26 escaños, investido de virrey en su Galicia, como Strauss en Baviera. Según parece el discurso de

Fraga, aún no se sabe exactamente dónde, será, desaparecido Churchill, el más relevante oído después de

la alocución del monte Tabor.

Fernández Ordóñez

Paco. 51. Abogado. De causas perdidas. Permanece en su Sierra Maestra, después de haber raptado a las

bellas sabinas de Ucedé. El Ejecutivo ha tornado el sabio acuerdo de no enviar al Congreso, en lo que

queda de legislatura; ninguna ley importante, salvo que vaya pactada y bien pactada.

Cavero Lataillade

Iñigo. 51. Licenciado en Derecho «cum laude». Secretario general «in péctore» de Ucedé, «ex abundatia

cordis» y a «sensu contrario» de Martín Villa, «quosque tándem». No es cierto que haya pintado el

«Guernica» ni que se haya dirigido al presidente abriéndose la camisa, al grito de «acaba conmigo».

Altamente estimado por los recaudadores de tributos, dícese de él que posee la propiedad de la mayor

parte de los locales del partido. Bajo su mandato se revisará- el traslado de la sede a la Fundación General

Mediterránea, en Velazquez. Suave como el visón, flexible como el acero, evidente como una deidad

oriental, se dispone a convertirse en el Ñero Wolfe de Ucedé. Su singular virtud política es «hacerse el

muerto» sobre el oleaje. Es como el tren monrraíl: jamás choca con nadie. El Se|or, en su sabiduría,

escoge a sus siervos más insospechados para las misiones más altas. La de Iñigo Cavero es ganar las

elecciones.

Bebecé

Pronunciase Bibisí. Ente autónomo británico de radiotelevisión. Un equipo de cámaras y reporteros

recorre España desde hace días reconstruyendo la más triste de nuestras tentaciones telúricas: la guerra

civil y lo-que-está-pa-sando-en-España. Naturalmente, no entienden nada, pero el equipo sabe lo que

hace: ha sometido a don Ramón Serrano Súñer a varias sesiones de seis horas.

Novedad en el «timing»

En la «Jornada de reflexion», publicada hace dos domingos,´ se incluía un hipotético «timing» de

acontecimientos en el Poder. Las elecciones generales se situaban a finales del 82 o principios del 83. Me

permito una precisión: está decidido convocarlas para después del verano, tras el Mundial. Faltan pues,

unos diez meses para ir a «las grandes urnas». Y nosotros con estos pelos.

 

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