La crisis se agrava. Según destacados dirigentes de los "críticos". 
 Calvo-Sotelo no representa a todos los sectores de UCD     
 
 Diario 16.    31/01/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Fuente: DIARIO 16 Fecha: 31-01-1981 Página: 5

NACIONAL

LA CRISIS SE AGRAVA

Según destacados dirigentes de los «críticos» Calvo-Sotelo no representa a todos los sectores de UCD

Siete destacados dirigentes del sector «critico» de UCD, que abandonaron la reunión de la ejecutiva

cuando se procedió a la votación sobre la candidatura de Calvo-Sotelo como aspirante a presidente del

Gobierno, señalaron que «el candidato a refrendar debía ser el candidato de todos, no de un mero sector

del partido».

Madrid –

Fernando Álvarez de Miranda, Miguel Herrero Y Rodríguez de Miñón, Antonio Fontan, Ignacio

Camuñas, Osear Alzaga y Luis Grandes, los siete «críticos» que abandonaron la reunión de la ejecutiva

centrista, cuando, en la madrugada del viernes, se iba a proceder a la elección de Leopoldo Calvo-Sotelo

como candidato a la Presidencia del Gobierno, manifestaron ayer que el presidenciable electo no

representa a todo el partido centrista, sino únicamente a un sector del mismo.

Los siete disidentes hicieron público, en efecto, un comunicado explicativo de su comportamiento, en el

que recuerdan que «dada la especial y delicada situación política por la que atraviesa UCD, el candidato a

refrendar debía ser e! candidato de todos, no de un mero sector del partido».

Concluyen que se retiraron de la votación por entender que, con el planteamiento oficialista del tema, «se

malograba una ocasión única para aunar el partido en torno a un proyecto político concertado y recuperar

la imagen de UCD, desgastada en los últimos tiempos».

Mínima reflexión

Los siete «críticos» señalan también que, para que Calvo-Sotelo se convirtiera electivamente en el

candidato de todos, tendría que haberse abierto un periodo mínimo de reflexión, en e) que el

presidenciable hubiera expuesto sus intenciones, propósitos y líneas programáticas fundamentales sobre

el partido y el Gobierno, y que, al no existir un plazo constitucional para cubrir la vacante presidencial y

sí un Gobierno en funciones plenamente constituido, «la reiterada petición de una decisión perentoria,

desatendiendo la convocatoria al diálogo y la reflexión, pareció absolutamente injustificada a los que

suscriben».

Por ello, «pasadas las cuatro de la madrugada sin haber llegado a conocer las intenciones y propósitos del

señor Calvo-Sotelo, los siete firmantes abandonaron la sala en el momento en que el ex presidente Suárez

pronunciaba la frase: «Comienza la votación.>

Otros de los centristas que han promovido y encabezado actitudes «críticas» de cara al congreso aplazado,

no secundaron esta acción. Principalmente Landelíno Lavilla, quien, permaneciendo dentro de la sala, se

abstuvo de votar.

Iñigo Caven, Salvador Sánchez Terán y Otero Novas se quedaron y votaron afirmativamente. El resultado

de la votación traduce, pues, una falta de homogeneidad en el sector «critico», cuyo origen más inmediato

se remontaría a la entrevista que Adolfo Suárez y Landelino Lavilla mantuvieron en la madrugada del

miércoles al jueves.

En esa conversación, el ex presidente comunicó al presidente del Congreso su intención de dimitir, y, bajo

juramento de no filtrar su propuesta de sustituto, anunció que su nombre era el de Calvo-Sotelo. Cuando

se planteó la cuestión en Id primera sesión del comité ejecutivo, d las siete de la tarde del jueves, el líder

del sector «crítico» manifestó que aceptaba el candidato, si así lo acordaba la dirección del partido.

£1 pació surge como algo más que una sospecha, aunque algunos «críticos» lo desconocieran.

Sesión tópica

Justo después de la votación, en la que saltó elegido candidato Calvo-Sotelo, a las 4,15 de la madrugada,

los «críticos» que habían abandonado la sala se reincorporaron a la reunión y manifestaron nuevamente

que lamentaban que se les hubiera puesto en ese trance, de forma tan sorpresiva como antidemocrática.

La reunión de la ejecutiva centrista se había iniciado a las once y media de la noche, y culminó a las cinco

y media de la madrugada del viernes, cuando un Adolfo Suárez y un Calvo-Sotelo, visiblemente

descompuestos, abandonaron juntos la sala. Contradiciendo sus propias afirmaciones anteriores, el

vicepresidente económico había terminado por aceptar esta nominación poco unánime.

La prolongada reunión fue calificada por uno de los asistentes como «una ejecutiva tópica, cargada de

intervenciones favorables a Suárez de personajes que, como femando Abril y Fernando Arias-Salgado,

representan e] papel de «portavoces infatigables».

La primera intervención fue la del ex ministro de Administración Territorial y destacado «crítico»

Antonio Fontán, que habló durante media hora, aproximadamente, y explicó que aunque no había ninguna

objeción a la persona de Leopoldo Calvo-Sotelo, sí, en cambio, existía un problema de metodología sobre

su nominación.

La intervención de Fontan fue respondida por varios ministros, en el sentido de que lo único que había

que hacer era cumplir el trámite de nombrar al candidato a presidente del Gobierno. Rafael Arias-Salgado

destacó que el comité ejecutivo era el órgano competente para adoptar esta decisión, imperativo

constitucional tras la dimisión de Adolfo Suárez, y que lo que había que hacer era llegar a un acuerdo

sobre el candidato de UCD.

 

< Volver