Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 A tres días del congreso centrista. UCD, ante su segundo Congreso: Ser o no ser (I). 
 Estalla la guerra de los "dossiers"     
 
 Diario 16.    26/01/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Fuente: DIARIO 16 Fecha: 26-01-1981 Página: 5 Diario16/26-enero-81

A TRES DÍAS DEL CONGRESO CENTRISTA

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

UCD, ante su Segundo Congreso: Ser o no ser (I)

Estalla la guerra de los «dossiers»

Ser o no ser. Quizá sea el «to be or not to be» la expresión que mejor ajuste en .el torbellino centrista de

las vísperas del congreso. Como un shakespeariano comodín, las metafísicas dudas de Hamlet se

presienten, se adivinan y encajan en los ajetreados escenarios centristas de aquí y ahora cuándo, a plena

luz del día, hablan los aceros y centellean las gumías. Ser o no ser «progresista», ser o no ser

«reformista», ser o no ser «centrista», ser o no ser «divorcista», ser o no ser demócrata, ser o no ser de

UCD, ser UCD o dejar de serlo... Y así, hasta el infinito.

El verbo se hace, excepcionalmente, «transitivo»: ser o no ser, a secas, para poder estar. Hondo y

pavoroso dilema. Naturaleza y transitoriedad se amalgaman en las feroces y preliminares veladas de

«catch» político que libran los ucedeos.

Sangrientas escaramuzas y odios nibehmgos. Sagas financieras y camarillas venecianas. Como mínimo

habrá que resucitar a Hornero para que levante acta y será preciso también inventar un nuevo «ismo»,

porque las bodegas estéticas del surrealismo son notoriamente insuficientes para albergar semejante

cabalgata. Maquiavelo y Woody Allen escoltan a un obispo, un muy moderado subsecretario se ajusta el

taparrabos, añiles tránsfugas del sexo se visten de socialdemócratas, los liberales hacen la señal de la cruz,

mientras un difuso coro entona el himno de «Lo social». El congreso está servido.

La UCD goza de un vasto repertorio de definiciones; El partido de las libertades, el partido de la

moderación, el partido del progreso, el partido del centro, la solución a un reto... Bellas, sonoras palabras

que.´V veces, se hermanan con los embutidos: «UCD es lo más parecido a un cerdo, porque no tiene

desperdicia.» La cita es de un chacinero murciano, el ex senador centrista Martínez Garre. Así las cosas,

comenzamos. Se alza el telón y el congreso se divierte.

Allí empezó todo

¿Qué ha podido ocurrir entre congreso y congreso para llegar a tan encarnizadas discusiones

como las que ocupan estos días a los´ centristas? Pilar Franco, la rumbosa hermana del caudillo, en estos

casos utiliza un refrán aproximadamente infalible: «Donde no hay harina, todo es mohína.» ¿No hay

harina ya en UCD? Soslayando - metáforas de panadería, es obvio que hay menos que antes.

Así empezó todo

Están ya lejos los tiempos de las sonrisas y los optimismos de los «ciento siete años» en el Gobierno.

Adolfo Suárez, el prodigioso bordador del tapiz de la transición-cambio-reforma-ruptura, tiene la imagen

con demasiados jirones tras el esfuerzo. - Primero fue Andalucía, ´ y aquel atroz vía crucis de ocho meses

recibiendo pedradas. Luego vino el País Vasco y, después, Cataluña, y llegó aquella tormentosa . noche

del 4 de marzo del 80. Suárez, como los jugadores de póquer, trabaja más a gusto de madrugada. Los

«barones» centristas se reunieron desde las diez de !a noche hasta las seis de la madrugada. Días después

a Las mismas horas, lo harían los treinta y tantos miembros de la ejecutiva centrista. Y allí comenzó todo.

«Nadie le había hablado así jamás al presidente como lo hizo Rodolfo aquella noche. Suárez, a partir de

entonces, perdió parte de la magia que tenia entre nosotros.» Así habló un asistente.

La última señal de alarma vendría con las elecciones parciales al Senado en Sevilla y Almería, el pasado

mes de noviembre, con el estrepitoso fracaso de UCD.

Poco antes, en junio, Landelino Lavilla, presidente del Congreso, en una larga conferencia, había

detallado un amplio programa de gobierno, claramente divergente de las propuestas del Inquilino de la

Moncloa. El «sector critico» acababa de nacer.

Juego sucio en UCD

El surgimiento, sedimentación y espectacular crecimiento de los «críticos» causó y causa grandes

irritaciones en las áreas del aparato suarista. Hasta el ex vicepresidente Fernando Abril comentó con

cierta severidad las actividades de los disidentes, a pesar de las buenas relaciones de amistad que le unen

con algunos dirigentes del movimiento, como Oscar Alzaga, y aun siendo posiblemente el político del

entorno suarista mejor considerado y más respetado por los críticos».

«Se han rebasado los limites —señalaba recientemente Abril a este columnista-. Se ha roto cierta

convivencia. En el momento que empiezas a votar, es que algo va mal, se ha roto el consenso interior.

Hay unas normas éticas que creo se han transgredido. Parece que la misión de algunos, en lugar de dirigir

un partido, sea la de vender periódicos.»

Claro que, según parece, la vulneración de normas éticas se • produce en muchos sitios. Así, por ejemplo,

diversos dirigentes «críticos» han recibido llamadas anónimas en sus domicilios —en teléfonos

normalmente desconocidos para el hombre de la calle— con el silencio por respuesta al otro lado del hilo

telefónico. Por su parte, Miguel Herrero de Miñón, presidente del grupo parlamentario centrista, y uno de

los líderes de los «críticos», ha recibido diversas amenazas telefónicas, que han obligado á uno de los

policías de su escolta a presentar la correspondiente denuncia ante sus superiores.

Por otra parte, al menos cuatro obispos, incluyendo al presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal

Tarancón, han recibido varios «dossiers» de autor anónimo, en uno de los cuales se describen ciertos

avalares de la vida sentimental del ex presidente del Congreso y actual diputado por Palencia, el

democristiano Fernando Álvarez de Miranda, uno de los más connotados dirigentes «críticos». La citada

información viene en folios mecanografiados, naturalmente sin firma, y va acompañada de algunas

fotocopias con denuncias de tipo económico.

El juego de los «dossiers; no acaba aquí. Existen otros, entre ellos uno que habla de las dificultades

conyugales de un alto cargo del Gobierno —próximo a las áreas democristianas— como consecuencia de

sus presuntas tendencias homosexuales. Esta circunstancia fue por cierto comentada no hace mucho

tiempo a este columnista por otro alto cargo de la Administración.

Un miembro de la jerarquía eclesiástica, receptor de los citados «dossiers», comentaba a este columnista:

«Creo que este tipo de acciones no sirven absolutamente de nada, aparte de enlodar la figura del posible

autor sobre el que recaigan las sospechas. Cualquier obispo que reciba este tipo de basura, la tirará al

cesto de los papeles. No entiendo cómo en la lucha política se puede descender a niveles tan bajos. El que

desee decir algo, estimo que debe hacerlo dando la cara, arrostrando las consecuencias...»

MAÑANA, SEGUNDA PARTE

Dinero secreto en UCD

 

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