Autor: Cierva y Hoces, Ricardo de la. 
   ...Entonces el partido no sería comunista     
 
 Ya.    01/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

...Entonces el partido no sería comunista

Don Ricardo de la Cierva escribe en "ABC":

"El Partido Comunista, cuya historia es la historia de un doble juego, y de un juego sucio, alaba

hipócritamente, por boca de sus líderes, al presidente Suárez; pero luego permite Que sus publicaciones y

sus periodistas enfilen a cero sus baterías electorales contra el presidente, a quien cubren de insultos

continuistas. Y cubrirán, después de las elecciones, con dicterios de mucha peor ley. La historia del

Partido Comunista no son cincuenta y seis años de lucha por la libertad, sino cincuenta y siete años

(porque hasta en la cifra miente el cartel) de lucha por el totalitarismo, de cultivo sistemático de la

mentira, de la exhibición más alucinante del cinismo político y de faleía histórica que cabe imaginar. En

esos años de "lucha por la libertad" está el ahogo del primer Partido Comunista Español "en el petróleo de

la dictadura", que dijo Maurín; está la proclamación de un "Gobierno obrero y campesino" en 1931; la

apropiación propagandística de la revolución de octubre y del Frente Popular; la actuación durante la

guerra civil, que motivó la expulsión del PCE el 6 de marzo de 1939 por boca del profesor Julián Besteiro

en nombre de todas las demás fuerzas del Frente Popular; los manejos de las juntas comunistas en el

exilio; la condena decisiva contra el PCE en el famoso informe de Prieto ante el Partido Socialista Obrero

Español; el mantenimiento de la subversión armada del "maquis" de 1944 a 1949; el invento de la política

de reconciliación nacional cuando habían fallado todos los métodos de la subversión antinacional; la

táctica de infiltración y manipulación cuyos frutos venios hoy en la Universidad y en el mundo

comunicativo y cultural.

Puedo equivocarme porque no soy, como los comunistas, infalible. Pero creo que lo que ahora pretenden

es conquistar una plataforma electoral suficiente—un 10 ó 12 por 100—para ampliarla, en sucesivos

intentos, hasta llegar a la trampa trágica de un compromiso histórico; y que, desde luego, les interesan

estas elecciones generales como puente hacia el control de las municipales. Mucho más que su táctica me

preocupa su estrategia como vanguardia camuflada de un poder mundial: el poder soviético. Que

sepamos, la presidente del Partido no ha renunciado a su ciudadanía soviética, a no ser que la doble

nacionalidad forme parte del doble juego. Si cuanto ahora alegan en su leyenda rosa—su lucha por la

libertad; su defensa de los conventos, ¡válgame Dios!, en mayo de 1931; su aceptación de la libre

empresa; su concepto del eurocomunismo (del que no se había enterado la citada presidente); en respeto

por la religión, y su talante liberal—llega a confirmarse por los hechos sería una estupenda noticia para el

futuro de España; pero entonces el Partido Comunista habría dejado de ser comunista."

 

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