Huelga en Asturias. 
 Falta autoridad y responsabilidad     
 
 Informaciones.    08/01/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

INFORMACIONES

HUELGA EN ASTURIAS

Falta autoridad y responsabilidad

Catorce mil mineros se encuentran actualmente en paro en Asturias, y el hecho constituye evidentemente

una huelga, de la que la: Prensa se ha ocupado extensamente estos días, tanto en su información como en

sus comentarios editoriales. También en esta misma página (ver INFORMACIONES del 6 de enero) nos

ocupamos, del hecho, haciendo algunas precisiones sobre sus puntos más graves, tanto los que se refieren

a la actitud de los trabajadores, como de la empresa, como a los que pertenecen al sistema legal español

sobre la materia. Pero hoy aparece un nuevo tema que es preciso destacar.

UN hecho de esta magnitud, agravado además por su carácter endémico, polariza la atención de la

opinión pública. Y uno de los extremos más sorprendentes es la ausencia de precisiones sobre la

responsabilidad y la autoridad que inciden sobre este fenómeno. En efecto, todo se resume en

declaraciones más o menos genéricas, en comentarios Inconcretos, en a c u saciones o análisis poco

determinados. Al parecer, no existen motivos laborales en esta huelga, pues no se han presentado por los

cauces previstos en la ley las correspondientes reivindicaciones o reclamaciones de tipo laboral.

Los comentarios coinciden, pues, en señalar la politización de este conflicto. Pero ¿cómo ha surgido esta

politización? ¿Cuál ha sido el proceso, al parecer rapidísimo, que ha motivado esta agitación extra

laboral, en qué se ha apoyado, cuáles han sido las causas de su aparición y explosión»?

AYER mismo aparecía en la Prensa la noticia de otra huelga, esta vez en las cuencas carboníferas de

Limburgo, en Bélgica, huelga que era calificada de ((salvaje», pues se atribuye su cansa a la acción de

provocadores y a haberse producido fuera de los cauces legales establecidos. Pero en España, todas las

huelgas, evidentemente, serán (salvajes». No existe una regulación jurídica del derecho de huelga, por lo

que todo paro, todo conflicto laboral que revista estas características, es evidentemente un conflicto

extralegal.

NATURALMENTE, esta ausencia de regulación motiva. aJ parecer, la correspondiente carencia de

autoridad, de una responsabilidad concreta. No hay cabezas responsables del conflicto, ni por parte de los

trabajadores o sus líderes, de los provocadores, de la empresa ni siquiera del poder gubernativo. Como

nada está previsto, no hay autoridad efectiva. Y la huelga es considerada como un conflicto

exclusivamente de orden público y no como lo que es en un principio: un problema socio económico.

Por tanto, las acciones para resolver estos conflictos se dirigen no a solucionar el problema económico,

sino el de orden público. Y, desde luego, abordando tan sólo el problema de orden público, no se resuelve

el económico, esto es, no Be resuelve el problema. La intermitencia de las huelgas en Asturias evidencia

este hecho fundamental.

ESTA ausencia de autoridad, que proviene asimismo de la ausencia de en camino legal para actuar en

estos casos, paralizados conflictos y los introduce en un callejón sin salida. Es provechoso tal vez a este

respecto referirse a la situación que existe actualmente en Gran Bretaña. Inglaterra es uno de los países

más afectados por los conflictos huelguísticos. En 1967, dicho país perdió 6,3 millones de jornadas

laborales a causa de las huelgas, cifra sólo superada por los 8,4 millones de 1957.

El Gobierno Wilson por medio de la ministro Bárbara Castle, propició un proyecto de limitación del

derecho de huelga, que, no Obstante haber sido retirado ante la oposición de las Trade Unions,

comprometió a estas organizaciones sindicales a ciertas limitaciones fácticas que han logrado favorables

resultados. Los propios t r a bajadores británicos han dado muestra de su responsabilidad, y de esta

interconexión de responsabilidad y autoridad ha surgido ana fórmula que tiene ante ti un evidente f futuro.

 

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