Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Del mal, el menos     
 
 El Alcázar.    18/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DEL MAL, EL MENOS

EL Comité Central del Partido Comunista se ha mostrado sublime y generoso: acepta la Bandera

Nacional y la Corona. Y, además, para que no exista la menor duda, el señor Carrillo ha declarado: «La

opción de hoy no está entre Monarquía o República, sino entre la Dictadura y Democracia». El Comité

Central del Partido Comunista está, claro, con el sistema democrático. Por eso mismo el día que

ocuparon, jubilosos y licitamente Madrid —y gritos y amenazas aparte— la agencia informativa soviética

«Tass», se felicitaba de que en España hubiera triunfado la libertad, cosa que no podría afirmar, respecto

a Rusia o respecto a cualquier país socialista, la agencia informativa española «Efe». En este caso, el

intercambio de despachos resultaba in viable.

Comprendido: según el Secretario General del PC, se trata de elegir entre Dictadura y Democracia, del

mal el menos. ¿No aguardarán esa remota esperanza o posibilidad o sueño la República Democrática

Alemana, Hungría, Checoslovaquia y la propia Rusia? Me temo que sí. Lo que sucede es que siempre lo

han intentado sin resultados positivos. En Berlín se lo propusieron en 1953 y el asunto concluyó con el

«muro» y la larga nómina de muertos por intentar, ¡qué desfachatez!, asomarse al mundo libre. En

Hungría trataron de conseguirlo en 1956; pero los carros de combate de la URSS no estaban de acuerdo y

la cosa quedó en aguas de borraja v en sangre, que sí que la hubo. En Checoslovaquia fue allá por el

último tercio de los años sesenta, pero lo impidió la poderosa máquina militar del Pacto de Varsovia.

¡Qué cosas hay que escuchar, señores!

El Partido Comunista podrá usar e incluso si llega el caso abusar, del máximo símbolo de la Patria y

podrá decir que acepta la Corona. Incluso, no me extrañaría escuchar en ellos vivas a la libertad, a España

y hasta al Rey. Nadie que esté ligeramente informado va a creer en esos gritos, ni en esa estrategia. El PC

es obra e instrumento del Kremlin, adonde acuden los dirigentes de todos los países comunistas o donde

se refugian o donde se aleccionan. El Partido Comunista en todos los puntos geográficos que aparezca,

con esté o aquél ropaje, solo tendrá dos fines rigurosamente demostrables: la dictadura del proletariado y

la obediencia y sumisión a la URSS. No creo que el señor Carrillo haya cambiado de opinión. Ahí están,

para curiosidad de lectores, sus declaraciones a Oriana Fallaci en «L´Europeo» y «Mondo». Son

declaraciones de nuestro tiempo. No hablo´de la guerra, porque, entre otras cosas, ni la recuerda. Pero si

puedo explicar lo que el Secretario General del PC le dijo a la popular periodista respecto a España, al

sistema, a Franco, a la Monarquía y al Rey. Hoy para él no habrá otra opción que la democrática. Pero, ¿y

mañana? Miremos al mundo llamado socialista y hallaremos, de inmediato y con facilidad, una respuesta

incuestionable. Somos muchos los que no nos vamos a dejar engañar. No hace

falta que se molesten.

Antonio IZQUIERDO

 

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