Democracia en profundidad  :   
 Manuel Jiménez de Parga contesta a Cambia 16. 
 Pueblo.    29/08/1977.  Página: 2. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

«DEMOCRACIA EN PROFUNDIDAD»

Manuel Jiménez de Parga contesta a «Cambió16»;

"C16.—Bueno, pero... ¿y eso de la autogestión?

ÜP.—He escrito y dicho cientos de veces que no nos podemos quedar en la mera democracia política, sino en la democracia en profundidad, que consiste en convertir al miembro de la comunidad en participante activo. Si .el hombre donde más horas consume es en su trabajo, y tendría que pasar de ser un simple espectador a sujeto activo, estando informado, fiscalizando y eligiendo, son los tres principios lógicos de la democracia.

C16.—Parece que a algunos empresarios eso de la participación en la elección de los dirigentes de su empresa por la «comunidad» empresarial no les ha gustado mucho...

JP.—Yo utilizo la palabra «comunidad» de la sociología alemana de principios de siglo, del ya clásico «Comunidad y sociedad». En él se establece que la relación del hombre en la sociedad es una relación impersonal y distante, y en la comunidad es de participación de presencia real. Una sociedad mercantil puede ser también una comunidad. Estar presente, estar Informado, estar vigilando, estar eligiendo. Y para las recetas remito a cualquiera al libro verde de las Comunidades Europeas sobre participación de los trabajadores y estructura de las empresas.

C16.—Veo que es usted muy amigo de las sutilezas terminológicas. En síntesis: ¿dijo usted que el trabajador tenía que participar activamente en la gestión de la empresa y en la elección de sus equipos directivos?

JP.—Yo no utilicé la palabra trabajador. Yo dije todos los miembros de una sociedad mercantil. Y los miembros son desde los accionistas —que tienen que tener un mejor estatuto— hasta los trabajadores. Lo que ocurre aquí es que contamos con una legislación inadecuada, porque estamos aplicando las mismas reglas jurídicas a la Compañía Telefónica que a una sociedad familiar de cuatro miembros. Y, además, resulta que aquí en España la gran mayoría son empresas medianas y pequeñas. Nuestra misión ha de ser la de proteger, fomentar y orientar a estas medianas y pequeñas empresas, y a las grandes, darles el estatuto similar al europeo. Hay que cambiar la legislación. Es absurdo que el Club de Fútbol Barcelona se rija por los mismos principios que el de Alcobendas.

C16.—¿Y de la Confederación de Organizaciones Empresariales? ¿Tampoco es representativa?

(Máximo, en «El País»)

JP.—Todavía no tiene la madurez exigible. A mí me gustaría decirles: señores, el Gobierno ve con satisfacción que ustedes crezcan, y considera lamentable y un peligro gravísimo que ustedes sean infantiles y pequeños en edad. Yo aplaudo sus esfuerzos, y así lo dije. Creo que dentro de unos meses, cuando tengan tiempo de haberse consolidado, podrán ser los interlocutores válidos. Porque yo tengo muchos amigos empresarios que me dicen que con las actuales centrales no van, que ellos son mucho más abiertos. Todo está, ya digo, en fase de consolidación.

C16.— ¿Qué hay del llamado pacto social?

JP.—El pacto social ha surgido en Inglaterra nada menos, con una tradición democrática que ya quisiéramos nosotros para nuestros nietos. Con unas fuerzas empresariales y sindicales impresionantes, y, por lo tanto, ahí se podía dar; pero aquí, no. En España es imposible hoy, porque implica un convenio entre dos protagonistas fuertes para imponerse al resto del país. ¿Y dónde están éstos? Espero de todas formas que con la ayuda de los periodistas democráticos podamos llegar a una situación en que el pacto social sea posible en equis meses."

 

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