Autor: Muñiz, José Luis. 
   Diversificación ideológica dentro del P.C. Italiano     
 
 Informaciones.    22/06/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

DIVERSIFICACION IDEOLOGICA DENTRO

DEL P. C. ITALIANO

Por J. L. MUSIZ

ROMA, 22.

LA polémica, surgida entre los intelectuales italianos y el Partido Comunista, gue los acusa de mostrarse

demasiado optimistas ante la crisis que atraviesa el país, está poniendo de manifiesto la presencia de

distintas tendencias políticoideológicas contrapuestas dentro de las esferas dirigentes del P. C. I. Es la

primera vez que esto ocurre entre los comunistas italianos. Hasta ahora la diversidad de pareceres dentro

del partido no se exteriorizaba nunca o, si tal cosa llegaba a producirse, la disidencia terminaba con la

condena del grupo «heterodoxo» y su expulsión.

Los primeros síntomas de que en el seno del P.C.I. pudiera no existir unanimidad política, se

manifestaron en el mes de abril, cuando Alberto Asor Rosa, profesor de Literatura en la Universidad de

Boma y responsable del comité que dentro del partido se ocupa de los problemas universi t a r i o s,

escribió en «L´Unitá», órgano oficial del P.C., que actualmente hay una corriente moderada en el interior

de la organización, la cual, ideológicamente, sigue la línea de los pensadores liberales Labriola y Croce.

Según Asor Rosa, es esta una tendencia que Antonio Gramsci, el máximo ideólogo marxista italiano,

había tratado de neutralizar. La existencia del fenómeno fue confirmada por uno de los más importantes

dirigentes del partido, Giorgio Amendola, que en el mismo periódico se declaró seguidor de esa línea

teórica, aj mismo tiempo que negaba su supuesto carácter moderado y reivindicaba para ella, por el

contrario, el papel de «guia maestra del comunismo italiano».

Asor Rosa, que durante los años sesenta militó en los grupos de la izquierda marxista y sólo

recientemente ingresó en el P.C., replicó diciendo en una entrevista que la tendencia de Amendola es

portadora de una «imagen que hace del partido una organización paternalista, ya que se presenta como la

única institución en que se adoptan decisiones justas y en que se definen los valores que de

ben ser transmitidos a la sociedad, la cual es considerada como una especie de alumna atrasada y renuente

frente a este sistema pedagógico». Casi simultáneamente, Amendola emprendió su campaña contra los

intelectuales, acusándolos de ser «derrotistas», de carecer de espíritu cívico y de poner en práctica un

«doble juego» para conciliar cierta rebeldía ideológica con los alicientes que les ofrece una sociedad

como la actual.

Aldo Tortorella, miembro de la dirección y responsable de la sección cultural del P.C.I., expresó en la

revista ideológica de su partido, «Rinascitá», su desacuerdo con la postura de Amendola, calificándola de

moralista, ´pero llamando al mismo tiempo a los intelectuales a ser «más rigurosos v severos» en su

actitud política. A cambio. Tortorella prometió que su partido pondría en primer plano dentro de su

programa el papel social que debe desempeñar la ciencia y la cultura.

GENEALOGIA DE LAS TENDENCIAS

El semanario «L´Espresso», tomando como base esta polémica, creó una especie de «árbol genealógico»

de las tendencias ideológicas presentes hoy en el P.C.I., agrupándolas en cuatro ramas fundamentales: la

clásica, procedente de Gramsci y Togliatti, formada durante los últimos años del fascismo y cuyo

representante actual más autorizado sería Giorgio Amendola; el grupo de los católicocomunistas, que

ingresaron en el partido en 1945 y que han influido de forma decisiva en la configuración de la política

del compromiso histórico con la democracia cristiana; el sector en que, Junto con Asor Rose, figuran

otros militantes que han tenido una experiencia política similar a la suya y a quienes la revista considera

«obreristas», y, finalmente, la escuela creada por el teórico marxista Galvano Della Volpe, que tiene

cierta influencia en los sectores universitarios del sur de Italia.

Esta cátalo g a c i ó n puede considerarse un tanto arriesgada. Cierto es, sin embargo, que las divergencias

políticas en el seno de la dirección comunista italiana existen. Ya en el penúltimo congreso se pusieron de

manifiesto: por una parte, la línea del secretario Berlinguer, favorable al compromiso his t ó r i c o, por

otra, la de Luigi Longo, presidente del partido, quien sostiene que la política de éste debe basarse en la

lucha obrera, y, en tercer lugar, Amendola, preocupado fundamentalmente por la situación económica del

país y que considera la inflación como un peligro para la democracia.

A la aparición de estas distintas tendencias dentro del P.C.I. ha contribuido, según ciertos analistas, la

ausencia de un dirigente declaradadamente monolítico como Togliatti, el proceso de revisión ideológica

emprendido por Berlinguer y la apertura hacia intelectuales que, aunque no fuesen marxistas, estaban

dispuestos a colaborar con la política comunista en las elecciones del año pasado. El éxito que en ellas

obtuvo el P.C.I. ha podido acentuar cierta fluctuación ideológica, dadas las dificultades que entraña

controlar un electorado de tan vastas proporciones. Por lo demás, las recientes luchas de la izquierda no

institucional (estudiantes y obreros parados) con nuevas formas de oposición a la política de

«compromiso con el Poder», han acelerado el proceso de diversificación ideológica dentro de la poderosa

organización comunista italiana.

22 de junio de 1977

 

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