Autor: L. B. V.. 
   El Ministro del orden público  :   
 Multas, manifestaciones, "Ikurriñas", reuniones y partidos políticos en la agenda de Martín Villa. 
 Ya.    15/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL MINISTRO DEL ORDEN PUBLICO

MULTAS, MANIFESTACIONES, "IKURRlÑAS", REUNIONES Y PARTIDOS POLÍTICOS EN LA

AGENDA DE MARTÍN VILLA

En siete meses de Ministerio de Gobernación, de don Rodolfo Martín Villa no le ha salido una sola cana. Ignoro si achacarlo a mérito o a, simple biología. Le han salido, en cambio, nuevas preocupadles, que no teñía en sus tiempos de ministro de Relaciones Sindicales ni en su difícil etapa de gobernador civil de Barcelona: Le ha salido, asimismo, una madurez que está a punto de dar al traste con su timidez congénita.

Ayer se, fue a Pamplona y Vitoria sacando pecho y argumentos. Y preguntas también, por si no le han puesto al corriente de alguna cosa entre las muchas preocupantes que se están prodigando en las provincias norteñas. Algunos aseguran que es político, aunque no lo parezca; a mí se me antoja que es gobernante por encima de cualquier otra cualidad. Se plantea los temas globalmente, analista el alcance de las decisiones que hay que tomar y, más allá de faciles y tentadoras medidas, contempla el panorama general del país y lo tiene en cuenta por encima de todo. Hace meses planteó el tema de la derogación de la responsabilidad penal subsidiaria; como en aquellos momentos no parecía, hacedero por vía legal, lo canalizó a través de las instrucciones dadas a, las autoridades gubernativas; de hecho, hace ya bastante tiempo que no se ha producido ni un solo encarcelamiento por razón de impago de multa.

Hace unas semanas, una manifestación de unos centenares de miembros de las fuerzas del orden se langa a la calle proclamando una serie de reivindicaciones, algunas de ellas muy justas; unos doscientos manifestantes—mitad y mitad de la Benemérita y de la Policía Armada—se encuentran en las prisiones de Soria y de El Escorial. Pero el ministro de la Gobernación sabe que el problema no se ha resuelto, que hay que reconocer la justicia de lo que es justo y, al mismo tiempo, que la, manifestación no fue un acto espontáneo, sino que influyeron también motivaciones políticas muy claras. Y el ministro ira al fondo de tema, porque piensa ademas de hacer justicia, tendra que hacer limpieza.

Una institucion tan benemérita como la Guardia Civil, nacida para la vigilancia en las

zonas rurales, se encuentra hoy ligeramente desplazada, al tener que enfrentarse, en nonas mdustriaUsadas de alto nivel conflictivo, con problemas nuevos. Martin Villa ha estudiado el tema a fondo y va a la creación de comisarías que releven a la Guardia Civil de un papel que no le corresponde.

Prácticamente, la Guardia Civil va a desaparecer del país vasco, zona, en la que, si la situación no mejora, quiere decir que va a peor.

Las ideas del ministro acerca del problema del país vasco—hay que hablar más de problemas que de problema—abarcan toda la complejidad necesaria para llegar a entenderlo. Si la "ikurriña" es un tema enconado, lo cómodo sería ceder y... No es tan fácil. Ya veremos, diría el ministro; la cual significa, para quien le conozca un poco, que el problema tiene otras muchas soluciones a la vista, sin necesidad de ceder en algo cuyas consecuencias son imprevisibles. La coóficialidad del éuskera parece decidida a nivel de opinión pública. Se ha liecho con el catalan... Tampoco resulta posible la comparación a secas:

Cataluña es un todo histórico claro; el país vasco, con el tema de la Navarra vascongada en carne viva, no presenta características tan definidas y, sobre todo, lleva adherido un quiste terrorista de difícil ablación.

Si alguien le pregunta por el partido político que, según algunos, está animando, se encoge de hombros y asegura que él no es político, pero reconoce que el Gobierno puede—y tal vez debe—capitalizar la coincidencia tan notable de sus directrices con la voluntad del pueblo. ¿Un partido del Gobierno? Seria un error, dirá Martin Villa, pero tampoco descubrirá su estrategia.

En Echarri-Aranaz (Navarra) podía producirse, si la famosa reunión de ayuntamientos vasco-navarros llega a celebrarse en plena plaza, una verdadera hecatombe. El ministro la prohibe contra, su propia inclinación, pero vuela en seguida a Pamplona porque considera justo dar las radianes de viva voz, al tiempo que profundiza en el conocimiento de los problemas.

No sabría decir si Martín Villa es también un político.

L. B. V.

 

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