Vascongadas. 
 Los pescadores de Ondarroa     
 
 Arriba.    09/01/1977.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

VASCONGADAS

LOS PESCADORES DE ONDARROA

La flota pesquero de arrostre de la localidad vizcaína de Ondarroa comprende en la actualidad un total de 99 embarcaciones, lo que representa, en mano obrera, el modo de trabajo y sobrevivencia de mil quinientos hombres aproximadamerrt». Estos números dan suficiente idea de la trascendencia que en los momentos presentes implico él paro que durante las últimas jornadas se registra entre el personal citado.

¿Por qué? Los tripulantes vienen reclamando a los armadores una serie de mejoras económicas y sociales.

En el día de la fecha no se ha podido llegar a un acuerdo ya que los armadores no pueden hacer frente a las reivindicaciones de tos trabajadores.

Cada marinero solicita un sueldo mensual mínimo de 35.000 pesetas, que no esté condicionado al fruto de las capturas realizadas, o que se pesque o no se pesque. Por su parte, los mecánicos, englobados bajo el calificativo de «mayores», reclaman un haber de 70.000 pesetas al mes; 50.000 los de primero y 40.000 los de segunda. Unos y otros solicitan además disfrutar mensualmente de seis días de descanso en lugar de recibir cuatro de vacaciones y recibir el abono de los otros dos, como viene sucediendo hasta ahora.

Asimismo quieren tener seguridad en el material de pesca y apárelos, junto con otra serie de reivindicaciones.

Todas estas cosas propician el que durante la semana pasada el puerto de Ondarroa fuera escenario de algunas incidencias, protagonizadas por cientos de pescadores, que, portando pancartas, se manifestaron en tos muelles. A ello hay que unir la celebración de diversas reuniones entre armadores y marineros, todas sin éxito.

El clima conflictivo que vive la marinera villa culminó el pasado miércoles con la decisión de los armadores de desenrolar de sus barcos a todas las tripulaciones, lo que vino a suponer el despido de mil quinientos hombres de sus tugares de trabajo. Tal medida fue tomada ante la insistencia en su actitud de paro de los tripulantes. No parece que, por el momento, los «arrantzales» vayan a desistir. V, lo que es más preocupante, las posibilidades de solución del conflicto parecen lejanas. Si a ello unimos la hipótesis de que el caco se traslade a otras flotas pesqueras del litoral Norte, tendremos proyectada la magnitud real que la problemática puede dar de sí.

 

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