Autor: Idiaquez, Francisco. 
 Los líderes de Euskadi opinan. 
 Pacificación en libertad     
 
 Diario 16.    18/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LOS LÍDERES DE EÜSKADl OPINAN

Pacificación en libertad

Francisco Idiaquez

(Miembro del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de Euskadi)

La incansable sucesión de acontecimientos políticos graves, a menudo traumáticos, que vive el País Vasco desde hace largo tiempo ofrece al ciudadano de este Estado la imagen de un conflicto endémico cuya falta de solución no se acaba de entender bien.

Yo creo que, ciertamente, es muy difícil para el español de la calle comprender cabalmente el alcance de este problema sin haber vivido la experiencia que los vascos hemos padecido en estos largos años. Ya resulta menos comprensible la ceguera de sucesivos Gobiernos que, frente a las aspiraciones legítimas de un pueblo consciente y celoso de su identidad (y dispuesto a defenderla a todo precio), no ha sabido aplicar otro tratamiento que el puramente represivo. Y la represión, llevada a menudo a extremos inauditos, y la falta total de soluciones políticas mínimamente serias y solventes, han supuesto un enorme error político que nos ha conducido a todos a la situación presente.

Hoy, la conciencia del error cometido parece surgir (yo no sé hasta qué punto y sobre ello no me hago ilusión alguna) en el seno de este Gobierno. Hoy se generaliza en los más amplios sectores políticos del Estado la sensación de la auténtica gravedad del "problema vasco". Hay que decir que tal sensación responde a una realídad: ese problema no es algo localizado y contenido en los límites de una región, sino que amenaza con distorsionar, lo está haciendo ya, cualquier proceso político en el conjunto del Estado.

Poner fin a la violencia

Es preciso ante todo, ahora mismo, cortar la espiral de violencia en que vivimos, sentar la base para la pacificación de los espíritus. La primera y decisiva medida ha de ser la amnistía total, sin exclusión alguna, e inmediata. Este es un verdadero clamor de nuestro pueblo, sentido de manera virtualmente unánime, expresado basta la saciedad en formas masivas. Quienes fuera de Euskadi pueden desazonarse inquietos ante tan perentoria exigencia, piensen. Piensen que hemos vivido bajo un régimen que, ahora se reconoce, era contrario a las libertades democráticas (y en nuestro caso a los derechos nacionales).

Piensen que ha sido precisamente en ese contexto ilegítimo en el que se han cometido delitos, pero no sólo por un bando concretó, sino también por otro, y éste en nombre de la legalidad. Y piense que si los presos vascos necesitan, por razones obvias, de la amnistía, en justicia también otros estarían necesitados de ella. Por la convivencia de todos, la amnistía para todos es la primera y urgente medida que no admite aplazamientos ni escalonamientos.

Junto a ella hay otros problemas que requieren inmediatas soluciones, por su contenido justo y por la extraordinaria sensibilización de la población vasca ante estos temas, gue se está poniendo de manifiesto con particular resonancia en estas semanas: así la despenalización de la ikurriña, que si un día fue la bandera de un partido, hoy la sentimos como propia la gran mayoría de los vascos. Así la cooficialidad del euskera, nuestra lengua materna que no se trata de imponer a nadie, pero que tras décadas de persecución o de abandono oficial necesita para su supervivencia y desarrollo de un marco de aplicación suficiente. Así un control adecuado del empleo de las Fuerzas de Orden Público, control que múltiples voces reclaman tras los sucesos sangrientos de los últimos meses...

Autonomía política

Junto a estos problemas acuciantes, imnediatos, están todos aquellos que son propios de una sociedad industrializada y compleja, profundamente transformada en. estas décadae.. Una sociedad, sobre todo, que se siente nacionalmente oprimida. Y estos problemas necesitan, como condición para ser debidamente abordados, una solución política de grao alcance: la autonomía política, el autogobierno. Hoy muchos lo denominan "reintegración foral", término que personalmente no me satisface por su arcaísmo y, sobre todo, porque se presta a interpretaciones ambiguas, y entre ellas la que lo identifica con la pretensión de "las provincias" de recuperar, cada una por separado, ciertas facultades o "privilegios". En este sentido es bien reveladora la posición desafortunada y el alejamiento del problema que ha evidenciado el señor Martín Villa en sus reuniones con los alcaldes vascos, no entendiendo que Euskadi pretende su unidad autonómica y no su fraccionamiento provincial foralista. Reintegración foral que es sinónimo del viejo e imprescriptible derecho del pueblo vasco en su conjunto a regir sus propios destinos; reintegración foral que hoy significa, a mi juicio, estatuto de autonomía en el marco de una nueva organización estatal.

Ese autogobierno, ese estatuto de autonomía no será un privilegio frente a nadie. Será, por ei contrario, el ejercicio en la historia de hoy y de mañana de la ley vieja de nuestro pueblo, el marco constitucional para una Euskadi moderna e industrial basada en la soberanía popular. Sería la condición para superar las tensiones que hoy se dan entre nosotros mismos, entre los nacidos aquí y los venidos de otros lugares, tensiones a las que tanto contribuyó el franquismo como elemento socialmente disgregador y disolvente.

Sería la condición para acometer la solución real de toda la problemática vasca; para construir, sobre el cimiento ancestral de la lengua, la cultura y la identidad del pueblo vasco, una Euskadi nueva y moderna, obra de todos, de cuantos en ella hemos nacido y de cuantos han venido de ótros puntos a aportar sus esfuerzos y a entroncarse en esta sociedad que tiene sitio para todos.

Sólo esa Euskadi, respetada y no oprimida, nacionalmente libre, podrá ser apta para contribuir, en la unidad voluntaria con los restantes pueblos del Estado, a los proyectos democráticos y al futuro histórico de esa comunidad que llamamos España.

 

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