Autor: Quintanal, F. J.. 
 Para Vizcaya y Guipúzcoa. 
 Horas de confusión     
 
 Pueblo.    20/01/1977.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Para Vizcaya y Guipúzcoa

HORAS DE CONFUSIÓN

BILBAO, 20. (PUEBLO) por F. J. QUINTANAL. )

La histórica jornada que vive Vizcaya —tensa para unos, gozosa para otros y de indudable trascendencia informativa— tuvo sus prolegómenos en la mañana del martes en Madrid. El ministro de la Gobernación se reunía en su Departamento (ver PUEBLO de ayer) con seis alcaldes de la provincia de Guipúzcoa, que llevaban la representación de los veintisiete Ayuntamientos guipuzcoanos que no acudieron el pasado día 14 a la reunión cte Vitoria. De la cita en Madrid salía luz verde a la «ikurriña». Pocas horas después .cuando discurrían las últimas en la esfera del reloj, en Vizcaya se sucedían dos hechos aislados, pero interconexionados en su hechura, que venían a suponer un anticipo de lo qne podía aguardarnos al siguiente día.

Veinte jóvenes sustituían la bandera española en eí mástil de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Bilbao por ía «ikurriña», que fue retirada más tarde por la Policía Armada.

Unos kilómetros al interior de la provincia, en la pequeña localidad de Garay, su Corporación acordaba la colocación en el balcón de la Casa Consistorial de la «ikurriña», que comenzaba a ondear al viento a los nueve y cuarto de la noche. Nos encontrábamos a las puertas de una señalada jornada en la que los acontecimientos iban a precipitarse de forma sucesiva e imparable.

A mediodía el «dex» del despacho de] gobernador civil de Vizcaya transmitía La noticia a Madrid, directamente al Ministerio de la Gobarnación, reflejando escuetamente la dímisión con carácter irrevocable del hasta ahora gobernador civil de la provincia, don José Antonio Zarzalejos. Instantes después, el gobernador establecería comunicación personal con el Ministerio para ratificar la noticia.

Casi a la misma hora, la Diputación de Vizcaya celebraba un Pleno urgente, del que resultaba aprobada una moción que presentaba el presidente, don Augusto Unceta Barrenechea, en la que se tomaban los acuerdos de que no ondeara en los edificios dependientes de la Corporación bandera alguna de partidos políticos y se calificaba de lamentable la instrucción del Ministerio de la Gobernación respecto al tema. En otro lugar de estas columnas reproducimos su texto íntegro.

En este rodar imparable y precipitado de los acontecimientos, ya en la tarde, presentaba su dimisión el gobernador civil de Guipúzcoa, don José Manuel Menéndez-Manjón y Sánchez-Miñano y se desmentía que lo hubiera hecho el consejero nacional Fernando Ibarra y López-Dóriga.

De otro lado, tenemos referencia de que hasta el Gobierno Civil de Vizcaya han llegado durante la jornada varias consultas de los Ayuntamientos de la provincia que no saben qué hacer con una autorización que pone en evidencia muchas posiciones políticas y personales. Las contradicciones son evidentes, estando hoy también presentes, y en este caso, la eterna contradicción de las tomas de decisión de quien vive los acontecimientos sociopolíticos sobre el terreno y de aquellos otros que contemplan en la realidad a varios cientos de kilómetros de distancia y los conectan con el «universo» de la problemática global que vive el país diluyéndose en el sentido de los mismos. En resumen, el estado de ánimo de gran parte de Vizcaya y del País Vasco podría resumirse en estas dos palabras: tensión y confusión.

Por lo que respecta a Álava, por ei momento nada se ha decidido, según recoge Logos, sobre la posibilidad de que se ondee en la fachada del Ayuntamiento de esta capital la bandera crucifera o «ikurriña». Tras la determinación del Gobierno sobre su uso, que en general ha sido bien recibida, es posible que se estudie el tema en la próxima reunión que ha de celebrar la Corporación Municipal, la cual se ha mostrado favorable a que el Pabellón Municipal de Deportes sea cedido para la celebración de mítines políticos, asambleas laborales y actos análogos, como se ha realizado en otras ocasiones.

* Las instrucciones sobre el uso de la "ikurrma" provocan la dimisión de los gobernadores civiles de las dos provincias

* Mientras muchos Ayuntamientos guipuzcoanos y su Diputación izaron la enseña bicrucífera, la vizcaína se pronunció en contra

 

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