Autor: Iturrioz, Patxi. 
 Los líderes de Euskadi opinan. 
 Por la unidad de la izquierda vasca     
 
 Diario 16.    26/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LOS LÍDERES DE EUSKADI OPINAN

Por la unidad de la izquierda vasca

Patxi Iturrioz

Cualquiera que el pasado 20 de enero paseara por muchos de los pueblos de nuestra Euskadi habrá tenido ocasión de contemplar un espectáculo insólito. Al menos en los últimos cuarenta años. En los mástiles de los Ayuntamientos, en las entradas de las sociedades recreativas, en los balcones de muchas casas particulares ondeaba una enseña hasta ayer considerada subversiva: la "ikurriña".

Cuarenta años han sido necesarios para que la atormentada Euskadi pudiera mostrar a la luz del día, sin sufrir castigo por ello, su bandera. Cuarenta años cuajados de luchas, de muertos, de encarcelamientos, de persecuciones y de sufrimientos. Conviene recordarlo. Conviene recordar en este momento ,a tantos hombres y mujeres de nuestro pueblo que hoy no han podido estar aquí, entre los suyos, viendo como se agitaba al viento la "ikurriña", pero sin cuyo sacrificio es difícilmente concebible que la enseña de los vascos haya podido exhibirse públicamente este 20 de enero.

Y conviene también recordar otra cosa. Otras cosas. Sobre todo en unos momentos políticos como los presentes, en los que se nos dice que todo va. a cambiar y los que, desgraciadamente, hay lanías cosas que no cambian. Conviene recordar a los presos políticos que siguen en las cárceles. A los centenares de exiliados que continúan sin poder volver. Centenares, no uno o dos. A las fuerzas democráticas vascas que se encuentran sometidas a un régimen discriminatorio en el que se mezcla la tolerancia y la permisibilidad para unos con la intransigencia para otros.

Nuestros derechos nacionales que, pese a las promesas insinuadas por el Gobierno, continúan siendo más que problemáticos. Se entiende: unos

derechos nacionales dignos de ese nombre, basados en el reconocimiento de los derechos de nuestro pueblo.

La "ikurriña" está ahí, ondeando con cierta libertad. Con libertad vigilada, podríamos decir. Pero todo lo demás, no. Y es necesario que esté. Particularmente necesario ahora, cuando las primeras elecciones están en puertas. Sin ello, las elecciones se desarrollarían en unas condiciones netamente desfavorables para las fuerzas revoluconarias vascas. Para las fuerzas que con más decisión, con más entrega y con mas sacrificio han luchado por los derechos democráticos y nacionales del pueblo vasco.

Para esas fuerzas, entre las que se encuentra mi partido, la coyuntura política es clave. Las intenciones del Gobierno son de una claridad meridiana: trata de marginarnos, de cortar nuestras vinculaciones con las masas vascas, de impedirnos que juguemos en el próximo periodo un papel político comparable al que hemos jugado en el anterior. Trata de que sean otras fuerzas, más moderadas, más dialogantes, de mejor conformar, las que ocupen la plaza. Y cuentan con medios poderosos para llevar a cabo su intento. Entre otros, con la colaboración de esas fuerzas.

Creo que, hoy más que nunca, la unión es necesaria, imprescindible. La izquierda revolucionaria vasca debe encarar unida los próximos acontecimientos políticos. Luchando unida por que las elecciones se den en un contexto democrático que ofrezca unas garantías mínimas. Preparándose juntos para abordar una campaña electoral en la que van a tratar de ponérnoslas lo más difícil posible. Presentándonos juntos, bajo un mismo programa y unas listas unificadas ante nuestro pueblo. Con un programa que recoja todo aquello por lo que nuestro pueblo ha lachado tanto en los últimos cuarenta años. Y con unas listas que reflejen esas fuerzas que, en una medida importante, han impulsado esas luchas.

Estoy convencido que esto es posible. Hay que vencer las incomprensiones, las desconfianzas, los recelos surgidos a lo largo de muchos años de difícil lucha. Hay que vencer, sobre todo, las maniobras de la burguesía, de una burguesía empeñada en evitar por todos los medios que cristalice esa unidad.

Pero lo que está en juego bien merece la pena el esfuerzo.

 

< Volver