Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   Elecciones generales     
 
 ABC.    27/08/1978.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 26. 

ABC. DOMINGO. 27 DE AGOSTO DE 1978 PAG. 6

ELECCIONES GENERALES

El presidente Suárez está firmemente decidido a convocar elecciones generales, simultáneas a las

municipales, una vez promulgada la Constitución. Esa es, al menos, la impresión coincidente de cuantos

miembros del Gobierna han conversado, previamente, con él desde que hace semana y media pusiera

término a sus breves vacaciones de verano. El único requisito, imprescindible para que su decisión se

hiciera efectiva, sería la firma previa de unos nuevos Acuerdos económicos entre los Sindicatos y las

organizaciones empresariales que, con el aval de los partidos políticos y del propio Gobierno, permitieran

al país emprender la senda de la recuperación económica»

De acuerdo con lo observado por sus colaboradores, el presidente ha reanudado la actividad política

completamente recuperado del profundo cansancio que hace un mes le tenía, prácticamente, atenazado.

Sus jornadas de reposo y reflexión en alta mar quienes le acompañaron a Roma a los funerales de Pablo

VI, ya pudieron comprobarlo han tenido un notable efecto sedante que ha permitido aflorar de nuevo a

la superficie cualidades tan estimables en un político como la audacia, la generosidad y e1 sentido del

riesgo, los cuales, sin duda, han contribuido a conformar su líneas de decisión.

A pesar de que su más implacables críticos se empeñen en no reconocerle capacidad de rectificación

alguna, Adolfo Suárez tenía ya muy claro desde hace meses el carácter fronterizo del referéndum

constitucional. En diversas ocasiones de forma singular y expresa en el Pleno del Congreso de primeros

de abril el presidente ha venido manifestando que la «especial manera de gobernar» impuesta por las

necesidades del proceso constituyente, prescribiría tan pronto como nuestro texto fundamental quedase

popularmente revalidado. En contra de lo que se pueda pensar, Adolfo Suárez es el primero que desea

librarse almenos en sus aspectos más obsesivos y cotidianos de esa incómoda mordaza programática

que hemos bautizado como el «consenso».

Su predisposición a la convocatoria de elecciones generales compartida por los nombres con mayor

peso especifico dentro de su Gobierno y acogida con pánico por un buen puñado de diputados centristas,

justificadamente temerosos de perder sus inmerecidos escaños implica el comienzo del reencuentro del

presidente con su electorado y, sobre todo, con su verdadera dimensión política. La de un hombre que, a

base de esporádicos, pero poderosos golpes de intuicón, está consiguiendo superar la inconveniencia de

unos hábitos totalmente inadecuados para el ejercicio del Poder en una democracia pluralista.

D ¿QUE CAMBIARÍAN UNAS NUEVAS LEGISLATIVAS?

En el fragor de la polémica, que sin duda arreciará en los próximos días, entre partidarios y enemigos de

la celebración de nuevas elecones legislativas a comienzos del año que viene, unos y otros deberán

convenir en que ésa es la salida natural de un transito que la gran mayoría e las fuerzas políticas han

deseado ver rematado el modo y manera de todo proceso constituyente. Se trata de algo tan evidente que

los detractores de la probable iniciativa gubernamental deberán buscar caminos laterales y tortuosos para

hacer valer su posición. El más habitúa] de todos ellos pasará, sin duda.. por la suposición de que los

resultados de estos comicios no harían sino repetir, casi con exactitud matemática, los de los celebrados el

15 de junlo.de 1977.

Pues bien, aferrarse a tal hipótesis carente por lo demás de excesivo rigor analítico y hacer de ella

una aguerrida fortaleza no indica, sino un total desconocimiento del verdadero sentido de los procesos

electorales en los países libres. Una elección es algo más que un punto de referencia encerado en un

paréntesis del tamaño de las unas oficialmente homologadas y valedero durante equis años. La gran

virtualidad de la campaña no radica tanto en el reparto resultante de los escaños en juego como en la

cimentación de sólidos Acuerdos de Gobierno a partir del contraste y la complementariedad de los

distintos programas en dañar. En estos momentos U. C. D. no puede formar un ejecutivo respaldado en su

gobernar por una mayoría parlamentaria estable. Tanto el Pacto con Alianza Popular como el Pacto con el

P. S.O. E., resultan obviamente inviables. Incluso el Acuerdo con la Minoría Catalana, Que apenas si

resolvería nada, aparece erizado de más problemas que ventajas. ¿Qué cambiaría entonces en el caso de

que se convocaran elecciones generales para el mes de febrero? Si, tal y como estoy convencido de que

ocurre, este país va asimilando el estilo de convivencia en libertad y las reglas del juego de la democracia,

entre la situación actual y la Constitución del Gobierno postelectoral mediaría, sobre todo, una campaña

completamente diferente al aparatoso espectáculo de luz y sonido, al refrescante «happening» que, con

alborozo sin par pero completamente aturdidos, vivimos hace quince meses.

Q EL HOMBRE DE LA CALLE SE HA CANSADO YA DE TANTA MÚSICA

Incluso aauellos partidos más frecuentes y merecidamente tachados de irresponsables se dan cuenta de

que el hombre de la calle se ha cansado ya de tanta música y no desea, sino respuestas de cuchillo y

tenedor para los problemas que de forma tangible inciden en su vida. A nadie le bastara. entonces con

recitar lindezas a la sombra del rostro de su líder. Los ciudadanos exigirán soluciones y los candidatos

deberán bajar al ruedo y mojarse con propuestas alternativas ante la guerra de la patata, la problemàtica

pesquera o el conflicto de la Seguridad Social.

Será en este contexto, que la Prensa tiene la responsabilidad de propiciar, en el que quedará patente que

una sociedad compleja, pero asentada, como lo es la nuestra, no digiere, sino las respuestas razonables. Y

las respuesta razonables son, hoy por hoy, habas contadas dentro de un abanico de posibilidades no

demasiado amplio. Las diferencias entre los partidos quedarán pues paulatinamente recortadas, no por

procedimientos artificiales y espúreos, sino por el peso inapelable de la realidad. A partir del balance del

escrutinio serán posibles entonces los Pactos entre los afines. Habrá llegado la hora de ese gran Gobierno

«constitucional, fuerte, democrático y con autoridad» al que Felipe González hizo anteayer referencia en

la Escuela de Verano del Partido Socialista Obrero Español.

La firmeza con que el líder socialista pidió la convocatoria de elecciones genérales no es sino la

traducción adecuada de los Acuerdos adoptados hace un par de meses por el Comité Federal del partido.

Muy diversos observadores coincidimos entonces en señalar que la verdadera preocupación de la

Ejecutiva del P.SO.E. no era tanto adelantar las legislativas como retrasar su congreso que de celebrarse

en diciembre serviría para precipitar con virulencia el debate interno sobre el marxismo. A parir de esta

premisa. las opiniones ya son para todos los gustos a la hora de valorar la sinceridad de los socialista

urgiendo a 1a celebración de nuevos comicios.

SI FELIPE GONZALEZ NO PROPICIA EL PACTO ECONÓMICO

EMPRESARIOS-CENTRALES, SUAREZ NO TENORA MAS REMEDIO QUE

ARROJARSE EN BRAZOS DE CARRILLO

) LA ÚNICA CONDICIÓN DEL PRESIDENTE SUAREZ

Felipe González va a tener, muy pronto. la oportunidad de demostrar si de verdad quiere elecciones

generales o no En sus manos va a estar, de hecho, la llave de la decisión pues, por paradójico que parezca

para librarse del consenso va a ser preciso incurrir a él por última vez. El Gobierno a lo que no está

dispuesto es a abrir en octubre un periodo electoral de seis meses durante el cual el país se vaya al

desastre por la imposibilidad de aplicar política económica alguna, mientras los partidos se dedican a

jugar al pim-pam-pum con el señor Suárez y su U, C. D.

Esa es la única condición que va a poner el presidente y que esta misma semana Fernando Abril se va a

encargar de transmitir a su buen amigo Alfonso Guerra; ¿Quereis elecciones generales? Nosotros

también, siempre y cuando los pactos de la Moncloa sean sustituidos a su vencimiento por un nuevo

mecanismo que asegure la estabilidad social y la continuidad en la recuperación económica. No es preciso

que todos los partidos con representación parlamentarla se sienten de nuevo a negociar cosa que el

Partido Socialista Obrero Español ya ha anunciado que no está dispuesto a hacer, tal y como ocurrió el

año pasado. Los interlocutores de este nuevo pacto deben ser, fundamentalmente 1a patronal y los

sindicatos. Pensar que estos últimos van a actuar de espaldas a los intereses de los partidos seria, sin

embargo, el sueño de una noche de verano, y aquí es donde el Partido Socialista Obrero Español entra en

Juego.

Lo ideal sería que el Gobierno pudiera mantenerse al margen de 1a negociación y que fueran el señor

Ferrer Salat, el señor Redondo y el señor Camacho los que le sirvieran en bandeja el acuerdo ya

perfilado. Peco eso sería,, simple y llanamente. un pacto social, y las centrales marxistas todavía no

parecen preparadas para pasar por ese aro. Será, por lo tanto, inevitable que tan pronto se sienten los

interlocutores a la mesa aparezcan temas que trasciendan el ámbito de las magnitudes económicas. En ese

momento el Gobierno deberá tomar asiento y el diálogo será ya a tres bandas. De hecho, las opiniones

están divididas en el seno del Gabinete: mientras hay ministros que piensan que esa debe ser La

distribución de la mesa desde el principio, otros creen que es bueno dejarle a Carlos Ferrer librar un

primer asalto en solitario con las centrales.

LOS PELIGROS DE UN COMPROMISO HISTÓRICO A LA ESPAÑOLA

Al margen de estos matices está claro que resulta imprescindible poner en marcha un mecanismo similar

al descrito. Es comprensible que a los socialistas les inquiete el hipotético éxito de la operación sobre

todo a la vista de las cifras y los objetivos manejados últimamente por los responsables del equipo

económico del Gobierno: si después de frenar la inflación Unión de Centro Domocrático lograra re

ducir el paro y devolver la confianza al empresario mediante un plan de relanzamiento industrial, su

momento electoral podría ser temible, [Triste alternativa de poder, sin embargo, la que no sea capaz de

presentar argumentos convincentes en un marco de bienestar general y sólo trate de medrar en el deterioro

y en el caos!

En el caao de que el P.S.O.E. no propiciara el acuerdo con las centrales si lo hacen, los comunistas no

tendrán otro remedio que secundarle en aras de mantener su credibilidad como partido responsable. el

Gobierno quedaría atado de pies y manos. Suárez no tendría entonces mas opción que echarse en brazos

de fray Carrillo, que desde hace tiempo le espera en la antesala con su Plan de Saneamiento a tres años

vista. Muchas de las personas que lo rodean se sentirían aliviadas y el propio presidente terminaría

moviéndose con comodidad por los entresijos de este compromiso histórico a la española. Pero la

democracia parlamentaria quedaría definitivamente conculcada y las avenidas del futuro aparecerían

rematadas en su horizonte por los fantasmas de los totalitarismos de ambos signos.

Las próximas semanas van a ser extremadamente delicadas. De lo que ocurra durante las mismas

dependerá, en buena medida, el destino de este país a corto y medio plazo. Por eso resulta, especialmente,

lamentable que sea precisamente ahora cuando en el seno del Gabinete se lancen ataques insidiosos que

afectan a la honorabilidad de uno de sus miembros titular de una Importante cartera económica de

más sólido y merecido pres tigio. Ataques que, además de perjudicar a todo el Gobierno, no revelan sino

la pequeñez de quien los emite.

H SANCHEZ TERAN, CALVO SOTELO Y EL CONFLICTO PESQUERO

En un nivel muy distinto el gran tema de la semana, el conflicto pesquero. Ha puesto de manifiesto ciertas

discrepancias entre los Ministerios de Transportes y Relaciones con Europa. Discrepancias más

coyunturales que de fondo, fruto en realidad de una desafortunada secuencia de circunstancias. Si un

ministro está teniendo la suerte de espaldas desde su acceso al cargo, ése es Sánchez Terán. Accidentes de

Metro, huelgas de controladores, catástrofes como la de Los Alfaques.... hay quien asegura que lo único

que le puede ocurrir ya al ministro de Transportes y Comunicaciones por prudencia politica y

experiencia administrativa uno de los hombres más idóneos para cualquier cargo de Gobierno es que un

avión de Iberia se estrelle contra el edificio de la Telefónica. En esta ocasión la mala fortuna quiso que el

endurecimiento de la posición irlandesa llegara durante su estancia en Paraguay.

Aunque Sánchez Teran haya cumplido con su obligación cubriendo las espaldas de su Subsecretaria.

Victor Moro, estoy seguro de que si él hubiera estado en Madrid la retirada de nuestra flota de las aguas

comunitarias no se hubiera producido, o al menos no con la contundencia de comienzos de semana. ¿Qué

es lo que motivó esta decisión, que tan atónitos dejó a los escasos funcionarios de la C. E. E. que

permanecen en Bruselas en agosto y que la vuelta de los armadores: al «Gran sol» ha demostrado

equivocada? Una buena teoría es la que la enlaza con la visita a España del ministro irlandés de Pesca, a

comienzos de julio. Sus promesas de permisividad fueron, al parecer, interpretadas de forma

excesivamente laxa por la Administración v transmitidas oficiosamente a los armadores las malas

lenguas dicen que de forma preferente a los gallegos, quienes en cuestión de días convirtieron las aguas

irlandesas en una especie de pista de autos de choque. No es de extrañar que cierto complejo de

culpabilidad pesara sobre las autoridades españolas que dieron la orden de retirada.

Tal vez pueda criticarse a Leopoldo Calvo-Sotelo por haber aireado en La libre Belgique» unos trapos

sucios que más valía lavar en casa, Al expresar su disconformidad con la Subsecretaría de Pesca no hizo,

sin embargo, sino cumplir con su obligación v ciertamente rendir un servicio a la opinión pública, que

comenzaba a deslizarse por el peligroso tobogán de un chauvinismo fueca de lugar. Cierto que los paises

comunitarios pueden y deben ser más generosos con Espana, sobre todo en cuanto al número de licencias,

y que quizá será preciso endurecer nuestra posición negociadora. Ahora bien. de eso a poner el grito en el

cielo, afirmando que Europa no nos ha querido ni nos querrá nunca Porque somos mejores que ellos,

claro, y pidiendo inmediatas represalias media un abismo. Sobre todo cuando, como bien recordó el

ministro de Relaciones con Europa, la única razón por la que no hemos sido pura y simplemente,

expulsados de las aguas de la Comunidad tal y como les ha ocurrido a muchos pescadores tan

tradicionales como nosotros en esos caladeros es nuestra condición de país candidato a la integración.

Afortunadamente, los barcos han vuelto a la mar, pues a ella pertenecen. Lo que importa ahora es tratar de

acelerar al máximo los tramites para la firma, en Bruselas del famoso Acuerdo marco que sustituya unas

relaciones basadas en conceptos tan ambiguos como la prudencia y la tolerancia por una situación de

seguridad jurídica Plena. Nuestros armadores, probablemente. se verán obligados a disminuir el volumen

de capturas y algunos barcos no más del 20 por 100 del total tal vez queden fuera de combate. Pero a

cambio cada empresa pesquera podrá trazar sus propias lineas de rentabilidad y reconversión sin tener que

contar con incómodos y gravosos sobresaltos. Así debe ser. Tampoco en el océano puede imperar más ley

que la fuerza del derecho Pedro J. RAMIREZ.

 

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