Elecciones Sindicales     
 
 Arriba.    10/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ELECCIONES SINDICALES

PARECE Inminente la convocatoria de elecciones sindicales, hasta el punto de que se anuncia, de manera oficiosa, el tratamiento del tema en el próximo Consejo de Ministros, que pudiera aprobar ya el decreto regulador de las mismas. El martes reciente, en la reunión mantenida por el Ministro de Trabajo, Jiménez de Porga, con el grupo parlamentario UCD, se abordó la problemática de estas elecciones y se estudiaron las alternativas, sustancialmente opuestas, presentadas por las dos mayores centrales sindicales, CC.OO. y UGT.

A nadie escapa la conveniencia de que las elecciones sindicales se realicen cuanto antes. Los acuerdos económicos pluripartidarios de la Moncloa no pueden ser eficazmente aplicados sin la asistencia de un clima cívico favorable, en cuya modelación corresponde un papel insustituible a las organizaciones representativas de las fuerzas empresariales y laborales. Es preciso que el Gobierno y los empresarios sepan —a la hora de las múltiples negociaciones y compromisos que irán siendo requeridos— quiénes son los auténticos representantes de los trabajadores, y en qué proporción y medida. Y es indispensable que los Sindicatos se fortalezcan. Serán, con ello, más exigentes, pero tambien mes responsables, Nadie, y en particular la incierta economía española del momento, obtendría beneficio de un espectro difuso y desorganizado de las clases trabajadoras.

Como es sabido, UGT y CC.OO. mantienen tesis contrapuestas en un aspecto clave de la sistemática electoral. UGT reclama que el sufragio se efectúe sobre listas cerradas, y arguye el carácter más democrático del reparto proporcional. Por su parte, CC.OO. prefiere listas abiertas, de forma que los trabajadores puedan escoger libremente a aquéllos de sus

compañeros que consideren más idóneos por condiciones personales, con independencia de sus encuadramientos Ideológicos o sindicales. A fuerza de sinceros, ambas posturas concitan valiosos argumentos a favor y en contra. En fecha reciente, un portavoz de CC.OO. expuso una fórmula corregida que permitiría unir, a la mayor libertad personal de las listas abiertas, las ventajas democráticas del sistema proporciona!. Desde estas mismas páginas se expusieron razones de ambas partes, y así convendrá seguir haciéndolo en el futuro, con absoluta ecuanimidad respecto a opciones sectoriales.

Parece que el Gobierno, en busca de una fórmula conciliadora, podría resolver que las listas fueran abiertas, conforme al criterio de CC.OO., en las empresas con menos de quinientos trabajadores. Y que el sufragio se efectuará sobre listas cerradas, de acuerdo con la tesis de UGT, en aquellas otras cuya plantilla tuviera número más alto de trabajadores.

En principio, y a reserva de los comentarios esclarecedores que efectúen los expertos de las centrales sindicales, la fórmula parece básicamente correcta y, desde luego, se mueve en esa terreno del compromiso con las fuerzas sociales reales, que tantas veces hemos elogiado como propio de un sistema político maduro. Quizá no resulte la fórmula Idónea y haya que buscar otra, o matizar ésta en diferentes magnitudes cualitativas o cuantitativas; pero lo que importa es el talante de transacción, de acuerdo, de pacto, de mutuas concesiones y, además, en este caso concreto, de explícita y deseable neutralidad del Gobierno, imprescindible para que el resultado de las votaciones no distorsione la voluntad real de los trabajadores.

 

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