Autor: Losada, Cristina. 
   La crisis de USO     
 
 Pueblo.    16/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA CRISIS DE USO

La USO está pagando ahora el precio de su autonomía. Andar por el mundo sindical «delante, después del 15 de Junio, sin el respaldo de partidos con grupo parlamentario y posibilidades de ganar se ha convertido en una misión imposible, reservada, únicamente para los espíritus tenaces de los Genetistas. ¿Quién se va a apuntar, en esto» tiempos parlamentaristas, a un sindicato que no mueve ni un milímetro los sacrosantos hilos del Poder que se tienden por los pasillos de las Cortes y ios despachos de la Moncloa?

Todos loa sindicatos se definen en público de forma parecida. Por eso, que USO se declare sindicato de clase, de masas, democrático, unitario,, autónomo, socialista y autogestionario. no tiene demasiada importancia. Pero lo que sí la tiene es la imagen que la historia y la práctica de USO han configurado ante la clase obrera. Y USO significaba para los trabajadores, ante todo, autonomía que no implicaba antipartidismo ni apolitícismo. Era el ingrediente diferenciador frente a otros sindicatos, alguno de Jos cuales comienza ahora a -autonomizars*», en tanto que algún otro se cubre, aún mas, con el manto protector del partido correspondiente,

De pronto, en un proceso que viene de lejos, pero que se acelera tras la selecciones, parte dé los dirigentes de USO se cargan las señas de identidad del sindicato y proponen la fusión con UGT. «USO es el futuro», había dicho Zufiaur, secretario general, en el I Congreso Confederal. Ahora, el futuro es UGT. Y, probablemente. Zufiaur y los demás partidos de la unificación tengan razón. Hay que ser pragmáticos y echar por la borda lo que haga falta; historia, identidad, principio», para evitar idealismos y quijotadas inutiles. ¿que va hacer la USO quedandose sola y desamparada, moviendose entre Pinto y Valdemoro y apareciendo siempre como la hermanita pobre de CC OO. y UGT?

Cristina LOSADA

Muy diferentes aan sido las prácticas sindicales de UGT y USO. No hace muchos meses, en el I Congreso Confederal, USO lanzaba tartísimas criticas a la UGT por haber roto la COS. Se llegó al extremo de que cuando tomó la palabra el invitado ugetista, numerosos delegados abandonaron la sala. Pero todas las discrepancias son, al parecer, superables, sotare todo cuando el interés es mutuo v reina la buena voluntad por ambas partes.

La política de bloques se impone también en el campo sindical. Por el momento, las centrales no han hecho más que declararse la guerra y prepararse para-el primer campo de batalla: las elecciones sindicales. Y ahí sólo hay lugar para dos contendientes. Hasta ahora, la hermanita pobre había conseguido labrarse a pulso y sin protectores, una buena posición. Pero la situación ha cambiado y en las grandes contiendas qué se praparan. USO arriesga mucho presentándose a cuerpo limpio. Pone en juego, ni más ni menos, que la posición alcanzada y su propia supervivencia. Por eso, el realismo a corto plazo de los dirigentes aue desean la fusión con UGT es innegable.

Quienes siguen en sus trece, empeñados en mantener la USO, están dispuestos a correr ese riesgo antes que a renunciar a la historia, la práctica y la identidad. Pero estos dirigentes de USO no son unos sentimentales nostálgicos. Ellos deben saber muy bien lo que para el movimiento obrero de este país significaría la constitución de dos grandes bloques sindicales. Los bloques que una vez sentados difícilmente podrían unificarse , y dos bloques que obligarían al trabajador que desea sindicarse a escoger en función de las ideologías dominantes en cada uno de ellos.

Estamos haciendo en el sindicalismo español la experiencia italiana, al revés. Allí hubo primero división y ahora se acerca la unidad. Aquí partimos de una unidad de hecho, forjada en la práctica, y salimos divididos y a boinazos. Los once dirigentes de USO quieren seguir siendo la cuña que impida un corte profundo. Con la bandera de la autonomía y de la unidad pretenden un espacio para la USO. Intentan un «imposible», que desafie todas las reglas del juego de. bloques. Quizá sean los lúcidos; se dan cuenta que para algunos la USO es un estorbo a eliminar, algo que se pone en números rojos o en números negros en los libros de contabilidad política que llevan los sindicatos poderosos.

 

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