Las confusas elecciones sindicales     
 
 Diario 16.    24/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Las confusas elecciones sindicales

El Ministerio de Trabajo filtraba la semana pasada la no cía de supuestos anteproyectos de normas electorales sindical. que dejaban en el lector la impresión de ua lavado de manos n nisterial, al proponer que las asambleas de trabajadores decid: tan previamente el sistema mediante el cual votarían a sus can> datos: si por listas abiertas o por listas cerradas.

De ser verdad este proyecto, el Gobierno volvería a aumentar confusión con una melida que hasta podría calificarse de dcraagó ca. A no ser que se elaborasen otras normas electorales para regu estas votaciones asamblearias, con lo cual tendríamos una especie elecciones sindicales a dos vacilas: la primera, para decidir media voto mayoritario —con garantías de voto secreto, actas, me electorales, quorum, campaña, etcéter el sistema de listas que se elegirá al comité de empresa; la segunda, para votar d ¡os candidatos por el procedimiento, previamente aprobado, de lista abierta o cerrada.

Como la estrategia electoral cambiará radicalmente, segfni las listas, entre una votación y oirá deberá guardarse un espacio de varias semanas a fin de que las centrales hagan su campaña. preparen sus alianzas, confeccionen sus candidaturas, etcétera. Antes de la primera votación nada de esto podría hacerse, al desconocer, fábrica por fábrica, c! sistema final.

Celebradas las dos elecciones, sugeridas por el Ministerio de Trabajo, entraríamos de lleno en el terreno de la oscuridad, y ni centrales, ni trabajadores, ni patronos sabrán evaluar lo que ha pasado en el conjunto del país; ni quiénes son los interlocutores más representativos, ai cómo van a negociar con ellos.

En las empresas de "lista cenada", -la dirección tendrá que habérselas con las centrales, en las de ""lista abierta" con las asambleas; una misma empresa, con diferentes centros de trabajo, podrá tener dividida su representación conjunta entre personas procedentes de uno y otro sistema; y no digamos nada de lo que ocurrirá en casos de negociación o conflicto a niveles locales o provinciales.

Por ello urge aclarar cómo va a resolverse en escalones superiores a la empresa la negociación colectiva. Decidir quién tendrá capacidad para negociar un convenio provincial, si los sindicatos o el conglomerado de comités. Y exactamente igual ocurre en los casos de huelga. Estas dos cuestiones no pueden desprenderse del sistema electoral, cerrado o abierto por el que finalmente se opte.

Lo único que el Gobierno no puede hacer es enredar aún más !as elecciones sindicales con dos complicadas votaciones. Con todas sus consecuencias; debe decidir si hay que votar a sindícalos (tesis UGT) o a personas (tesis CC OO), pero no quedarse a medias, con traspaso de responsabilidades a decisiones asamblearias, porque, para eso, es preferible que no haga nada y. secundar la postura de la CNT de antoorganización de los trabajadores. Que claramente decida una de las tres posturas, sí no es capaz, que decida el Congreso, que para eso está.

 

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