Autor: García Méndez, J.. 
 Don Felipe Martín Sanz, presidente Hermandades del Trabajo. 
 "No a la política de los sindicatos"     
 
 El Alcázar.    23/11/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 29. 

Don Felipe Martín Sanz, presidente Hermandades del Trabajo

"NO A LA POLITICA

DESDE LOS SINDICATOS"

\ «El obrero jamás tiene la culpa de la inflación»

I «Reivindicaciones: mantener el nivel adquisitivo de los salarios y que el poder fiscal esté por encima de los poderosos»

«La sociedad de consumo lleva a una materialización del hombre»

«Hay puches sindicatos, CC.OQ, VQT,, CNT»

USO. CSUT. SU. CDT. CTI. CTC, encierra la libertad es que no pertenece a nadie decir cuál es el mejor. El trabajador conoce a sus compañeros y sabe a qué atenerse, aunque quizás sea interesante mantener la independencia por el momento».

«Las posibilidades de los sindicatos pequeños ya se conocen. Hay un hecho evidente y es el dinero que tienen algunas centrales y que no sabemos de dónde viene, ya que las cuotas de los afiliados no cubren ni una mínima parte. Si un día tuvieran que rendir cuentas nos enteraríamos de muchas cosas».

—¿Cuáles son las necesidades actuales del obrero español?

«Es difícil decir cuáles son las necesidades del trabajador y por dónde marcha. El actual proceso reivindicativo, tremendo, que se ha puesto en marcha deviene de que de repente los trabajadores se han visto en la posesión de unos derechos y los utilizan por el mero hecho de ejercerlos, en buena parte.

Es preciso un poco de tiempo para que se solidifique el ambiente y se vea de verdad lo que se quiere. Actualmente ni los representantes de los obreros ni estos mismos saben a ciencia cierta lo que quieren.

El confusionismo es la nota general».

«Lo que necesita el trabajador es información y no demagogia que es lo que sobra ahora. Los sindicatos parecen sólo pensar en atacarse unos a otros. Y esto ocurre con los que más suenan sobre todo.

La misión del trabajador no es afiliarse donde van todos sino donde le señala su criterio. Desde luego el sindicarse es un derecho y casi una obligación ya que los trabajadores deben estar unidos, pero en algo que les convenza».

Movimiento obrero

-¡Existe conciencia de unidad entre los trabajadores?

«Desde luego hay conciencia de movimiento obrero. La lucha de clases exite, es algo que está ahí y que no se puede negar. Pero eso no quita que estemos en desacuerdo con ella y que intentemos que desaparezca. La diferencia entre unos grupos y otros proviene de la interpretación que se le da a ésta y los medios que se pretenden utilizar para combatirla. Nosotros intentamos el cambio de estructuras, queremos cambiarlas. Se puede ser revolucionario también usando medios pacíficos, a diferencia del clásico tipo marxista que toma la lucha violentamente, y que no admitimos, porque no se trata de destruir al otro.

Como cristiano, tenemos que ver a Cristo en todos. La violencia, no siempre, pero sí en la mayoría de los casos, es contraria a nuestra forma de pensar».

Participación en la empresa

—¿Qué modalidades de participación del obrero en la empresa pueden ser aprovechables en el modelo español?

«En principio, el trabajador tiene que sentirse reponsable de su empresa. Se sabe que la situación actual no es ideal pero no se conoce todavía cómo hacer los caminos necesarios, porque las cogestiones, autogestiones, etcétera, no convencen del todo. En primer lugar se podría comenzar por las cooperativas en aquellos sectores donde se pueda hacer. Supone ante todo una nueva y mejor mentalidad del obrero. No se trata de una fría participación. Desde luego para que un trabajador pueda percibir beneficios tiene que producir, ser responsable. Hacer un cambio neto hoy por hoy no sería más que un alarde demagógico.

En Alemania, donde tuvo gran éxito la cogestión, ya se está prefiriendo el método de los salarios, aunque hay que tener en cuenta la diferencia de mentalidades. Lo que está claro es que cuando las subidas de los salarios son de un 20 a un 30 por ciento es que algo marcha mal. En ningún país suele pasar de un 1 a un 5 por ciento.

—¿El seguro de desempleo cumple su función?

«Creo que en absoluto, es un engaño de unos y y de otros. El seguro debería cubrir al trabajador en paro en todos sus gastos totales. La sociedad tiene ese deber de asistirle tal como si estuviese en activo».

—¿Y la seguridad en el trabajo, se contempla exactamente?

«Actualmente es bastante buena y los accidentes son mínimos. A veces, en algunos sectores, las normas son excesivas. En cambio en otros, como ocurre en la construcción, hay verdaderos casos sangrantes, donde debía intensificarse mucho esta cuestión de seguridad de los trabajadores.

En la Industria normalmente está bien porque ya se han encargado los trabajadores de procurársela.

En este aspecto ya existe un nivel de suficiente concienciación del trabajador».

Consumo de sociedad

—En una situación económica crítica las reivindicaciones de los trabajadores a veces chocan con el interés general. ¿Quiénes han de ser los perjudicados, si es que ha de haber alguno?

«Hasta ahora el obrero ha tenido una losa encima y es lógico que algunos planteamientos se hayan excedido por este hecho. Sin embargo el obrero jamás tiene la culpa de la inflación. Más al contrario, le han enseñado a que centre su vida en el consumo y nada más. Quizá en su día esto fuera necesario para poner en movimiento otras industrias, como las del automóvil, pero pretender ahora que retrocedamos a niveles inferiores es una tontería. Como todavía hay bastantes diferencias es lógico que se pida que pague más el que más obtuvo. Los que tenemos una sola hoja de nómina no podemos falsificar ios impuestos como hacen otros.

Lo lógico es que se pida a aquél que ha hecho capitales en todo este tiempo».

las reivindicacines liberales serian: mantener el niv el adquisitivo y que el poder fiscal esté por encima de los poderosos».

—¿Es negativa la sociedad de consumo?

«Hay muchas cosas que aprovechar. ¿Por qué el obrero no va a disfrutar de esas cosas que se le ofrecen, como hacen los ricos? Desde luego la sociedad de consumo lleva a una materialización del hombre, porque le dicen que en eso consiste su bienestar. En estos momentos es muy difícil una solución».

Estructura capitalista

-¿Qué factores estructurales socialmente pueden ser considerados perjudiciales?

«El problema más importante quizá sea el cultural. Este tema es eminentemente clasista, las clases capitalistas han sido educadas para dominar y el trabajador para trabajar. Todos nacemos igual, pero unos cuentan con un ambiente, profesores, enchufes y otras cosas que lo destinan para ministro o director general, y otros a los catorce años tienen que ponerse a trabajar.

La igualdad de oportunidades en el terreno de la cultura no existe, y aunque el Estado lo proclamara seguiría igual. Sin embargo, si arreglásemos este problema el resto de las estructuras también podría ser cambiado».

-¿Qué opina del proletariado y del asalariado?

«Bueno, el proletariado entendido estrictamente como alguien que no tiene propiedad creo que en Europa ya no existe, pues todos tienen b un frigorífico, o un piso, o algo. El asalariado en cambio es más general y supone la única alternativa del trabajador. Trabajar por cuenta ajena lo hace desde el peón y el técnico hasta un director de empresa».

-¿Cómo influye la politización en los sindictos?

«La politización de los sindicatos no es conveniente, pero utilizarlos políticamente sí. El sindicato debe vivir la problemática del entorno que le rodea y ha de hacer pesar su criterio cuando se tomen decisiones políticas. Algo muy distinto es lo corriente ahora, de hacer política desde los sindicatos, utilizarlos únicamente como atracción de electores para un partido».

—¿El capitalista sigue explotando al obrero?

«El capitalismo liberal por principio intenta sacar los máximos dividendos a su capital, y capitalista es aquel que intenta sacar el mayor rendimiento sin tener en cuenta el factor trabajo. Es inhumano, porque va a explotar a los hombres. Hoy en día sólo hay dos opciones: o capitalismo o socialismo de Estado.

Personalmente creo que caminamos a nuevas formas de socialización, distintos de uno y de otro, quizá una tercera vía. Pero el verlo llevará una década, dos, o tres. En África puede decirse que exite ese capitalismo feroz explotador, pero en España esas formas se ven cada vez menos porque el movimiento obrero va consiguiendo cada vez más parcelas y algunas partes de ese capital también se van dando cuenta y negocian. Se tiende, o debería tenderse, a que capital y trabajo estén juntos y sean iguales».

—¿Qué tienen de común el capitalismo y el socialismo de Estado, para que se descarten ambas opciones?

«Las dos fórmulas ignoran al hombre, lo ven como un mero agente de producción. No valen, todo reside en lo que dicen unos cuantos iluminados y el resto del mis a jorobarse».

J. GARCÍA MÉNDEZ

 

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