Autor: ÍBERO. 
   Las elecciones sindicales     
 
 Pueblo.    07/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LAS ELECCIONES SINDICALES

GOBIERNO, sindicatos y organizaciones empresariales llegaron este Yin de semana a un acuerdo sobre el tema que reviste ahora mismo una importancia fundamental: las elecciones sindicales. Hay también otras cuestiones pendientes de estudio y negociación (reforma de la ley de Huelga y Despido, Código del Trabajo, etc.), e incluso ésta misma del sistema electivo, para constituir los comités de empresa, abarca una serie de aspectos sustantivos que habrán de considerarse en próximas reuniones de la comisión tripartita.

Sin embargo, no cabe duda que en el proceso de reformas sindicales y laborales el punto de partida son las elecciones. Mientras no exista, en las empresas un cauce institucionalizado para el diálogo y la negociación, resulta extremadamente difícil fijar la base de un compromiso entre éstas y los trabajadores, que sirva de apoyo y respaldó al programa de saneamiento económico establecido en el «pacto de la Moncloa». Ya sabemos que ha sido motivo de especial consenso entre el Gobierno y los grupos parlamentarios, firmantes del aludido pacto económico, la necesidad de que los costes derivados de la superación de la crisis sean soportados equitativamente por los distintos grupos sociales. Ahora bien: esta coincidencia al más alto nivel político debe traducirse en una aceptación racional por el mundo del trabajo, conformidad que sólo puede venir por cauces democráticos y con absoluta transparencia.

A este respecto, lo de menos es que todavía no se haya decidido la fecha exacta (posiblemente sea decidida mañana) en que tendrán lugar las elecciones, si bien parece aconsejable que se lleven a cabo en el plazo mas breve posible. Lo importante, a nuestro juicio, es que se cumplan de manera escrupulosa todos los condicionamientos que exige .una verdadera democracia sindical y política, y sirvan éstos, en definitiva, como test esclarecedor para calibrar en términos objetivos el peso específico de las organizaciones obreras.

El desmantelamiento, acaso en ciertos aspectos prematuro, de -las estructuras verticalistas ha determinado • un vacio sumamente peligroso que en estos últimos meses intentó llenarse en no pocas empresas por vía de simple presunción, sin que los trabajadores hayan tenido oportunidad de manifestar siempre explícitamente sus auténticas preferencias en relación con las alternativas sindicales que se les ofrecen.

De ahí que la convocatoria de elecciones en los centros de trabajo por sufragio directo, libre y secreto (dejemos para Otra ocasión*el controvertido tema de las listas cerradas o abiertas, que decidirá y resolverá el Gobierno ante la discrepancia de UGT y Comisiones Obreras) sea el único procedimiento idóneo de poder conocer y homologar la verdadera representatividad sindical.

Tampoco hay que eludir la necesidad cada día más notoria, de que el Estado renuncie paulatinamente a un excesivo intervencionismo paternalista en las relaciones laborales; paternalismo sin justificación, que debe abrir paso al protagonismo directo de obreros y patronos para asumir sus responsabilidades y encontrar fórmulas dé solución pactada a sus litigios. En este sentido, la acción sindical en la empresa demanda el requisito indispensable de unos interlocutores válidos, eme. naturalmente, sólo pueden tener su origen en unas elecciones sindicales libres y democráticas, sin coacciones ni presiones de ningún tipo, como reflejo natural de la libre voluntad de todos los trabajadores.

Las elecciones son muy necesarias, como lo demuestra el acuerdo unánime entre el Gobierno, centrales sindícales y organizaciones empresariales, pero deben llevarse a cabo con todas las garantías precisas, para que éstns clarifiquen muchas tensiones laborales y permitan formalizar sin tardanza cauces solventes y estables de negociación en las empresas.

 

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