Definición de las fuerzas políticas     
 
 ABC.    17/12/1978.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

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DEFINICIÓN DE LAS FUERZAS POLÍTICAS

Continuamos en un período políticamente caracterizado por la indecisión y el desconocimiento del futuro.

El referéndum constitucional se convirtió, además de en una base de ordenación del futuro, en la raya

fronteriza que marcaba, de un lado, los esfuerzos del Gobierno y de los partidos políticos por que su

consecución fuese mayoritaria, y del otro, el comienzo de una actitud mucho más radical, por

clarificadora, en la definición de los grupos políticos que Integran tanto la oposición como el Gobierno.

Una vez aprobada la Constitución, el presidente Suárez se encuentra, indiscutiblemente, en el vértice de

ambas partes, en medio de una raya desde la que se va a definir, sin duda alguna, la etapa de asentamiento

de la democracia española. No se trata ya de que no sepamos cuáles son sus Intenciones, si decidirá por el

camino de solicitar el espaldarazo del Congreso, para su continuidad como presidente del Gobierno, o si

optará por disolver las Cortes y proceder con ello a la apertura de un período electoral, más o menos

largo, al final del cual los votos de los españoles decidirán qué sistema de gobierno prefieren, qué

Inclinación pragmática e Ideológica eligen para un futuro inmediato y, en definitiva, cómo desean que sea

desarrollada la Constitución en sus leyes orgánicas.

Lo único cierto y meridianamente claro de toda esta ceremonia de confusiones que enfrenta hoy

ministros, empresarios, centrales sindicales, presupuestos generales y pactos socioeconómicos, es que el

país necesita una nueva definición de las fuerzas políticas que en estos momentos conforman tanto el

espectro parlamentario como el del poder. Tanto si se sigue el camino de las elecciones, como si se opta

por el de la continuidad gubernamental, el presidente Suárez debe definir de modo inequívoco cuáles son

sus Intenciones y cuál es la definición exacta de su programa y de su partido. El resto de los grupos

políticos ya se apresta a esa propia definición. Entienden todos, por encima de coyunturas

circunstancíales, que no cabe

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seguir con los solapamlentos que .actualmente se producen entre una y otra formación, ni con los

equívocos de algunas actitudes y de no pocas manifestaciones de sus respectivos líderes.

Los españoles todos precisan, con urgencia que se ha hecho máxima a partir del 7 de diciembre, saber si

las alas, demócratacristiana y social demócrata de U. C. D., conforman realmente un núcleo partidario de

neta definición. Si el P. S. O. E. sigue siendo o no marxista. Y en qué consiste la derecha progresista en la

que, según parece, van a Integrarse tanto los esfuerzos de los saberes de Manuel Fraga y los de José María

de Areilza y Alfonso Osorio.

Él precio de unas elecciones, cuyos preparativos obligarían a todos los partidos a disipar las nieblas que

actualmente les rodean de cara a la opinión pública, puede ser muy alto si tenemos en cuenta, con las

inversiones de las respectivas campañas, la obligada paralización de buena parte de las actividades

económicas y políticas de la vida de la nación, que comportaría el tiempo de los preparativos. Tiempo en

el que ni la Administración funcionaría con un aceptable nivel de eficacia, ni los empresarios estarían

dispuestos a emplearse a fondo; sin contar con que los movimientos estratégicos de las centrales

sindicales podrían Incidir, asimismo, en una serie de movimientos de presión que se tradujeran en

alteraciones laborales.

Pese a ello, se Impone la necesidad de que el país sepa a qué atenerse en cuanto a su porvenir inmediato

se refiere. En los días últimos de noviembre y primeros de diciembre se observó, pese a las indudables

tensiones intuidas en el equipo-gubernamental, una especie de tácita tregua en consideración a la

vecindad del día del referéndum. Pero una vez pasada mayoritariamente esa barrera, nada hay que oblique

a mantenerla, a prolongar esa especialísima situación.

Pensar, simplemente, que el presidente Suárez pueda agotar el mes de plazo que se le concede para la

toma de decisión ante el parlamento produce Indudables escalofríos. Tanto a quienes esperan resolver

satisfactoriamente sus convenios colectivos, es decir empresarios y trabajadores, como a los propios

gestores de la Administración, prácticamente imposibilitados para tomar decisiones que no sean

absolutamente inexcusables y a corto plazo. La espera no debe ser larga, aunque su desenlace Incluya

alquna que otra sorpresa.

 

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