Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Las figuras del Belén     
 
 ABC.    17/12/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. DOMINGO, 1T DE DICIEMBRE DE 1978. PAO. S.

ESCENAS POLÍTICAS

Las figuras del belén

COMO son fechas para monta* el belén, cada día celebramos un nacimiento. Natalia Figueroa y Raphael

celebran el nacimiento de su tercer hijo, pero esto no es todavía un acontecimiento político. Hasta que

pasen dos años, al menos, no podrán hacerle subsecretario. La proximidad de la Navfdad no sólo ha

hecho resucitar la* veladas de villancicos de «Alforjas para la poesía» con pregón de Eugenio Montes,

sino que nos metió en una espeoie de fiebre de nacimientos. Por ejemplo, ha nacido, en una suerte de

parto gemelar, la oposición de la izquierda al voto de Investidura. Una cosa es decir «sí» a la Constitución

y otra cosa distinta es decir «si» a don Adolfo Suárez. Como debe ser. Al fin y al cabo, una oposición es

tan necesaria como un Gobierno, si es que queremos marchar por la senda constitucional y por los

caminos de la democracia. Y el consenso, o toma forma de coalición gubernamental o ya no tiene sentido,

salvo caeos de emergencia. O sea, que don Santiago y don Felipe se han reunido, asistidos de sin planas

mayores, y han decidido decir «no» a la Investidura. Don Santiago, que las ve venir desde más lejos, se ha

apresurado a aclarar que esto no quiere decir que la Izquierda vaya a formar un frente común. Ese frente

común no podría tener otro nombre que Frente Popular Y don Enrique Múgica, al escuchar que alguien

avanzara ta posibilidad de que los socialistas pudieran gobernar alguna vez unidos a los comunistas, negó

esa posibilidad tres veces, «cómo el gallo de San Pedro». Pero de alguna manera ha nacido en el

Parlamento una oposición de Izquierdas y ha ocupado la cuna donde antes se mecía el consenso

constitucional, que tantas abstenciones nos trajo el día del referéndum.

La verdad e» que esa oposición ha nacido en el Parlamento y ha renacido en la calle. Porque ante la

posibilidad de un Gobierno de centro-derecha o de unas elecciones generales en el cercano horizonte, las

centrales sindicales socialista y comunista han sacado sus efectivos a la plaza de armas. «Nemo», con una

pluma digna de José Mana García Escudero, ironizaba ayer sobre la corbata que se han puesto los

socialistas. Y quién sabe si no estén ya empezando a quitársela para arengar a huelguistas, guiñar el ojo a

los piquetes y empezar con tos mítines a camisa abierta. Aquí, la derecha sufre desde .antiguo la tentación

de Ia chistera; y la Izquierda padece la Inclinación a despechugarse. A los latinos no hay quien nos

convenza de que el hábito no hace al monje. En la democracia Italiana, de la que tanto malo estamos

aprendiendo, Pietro Nennl se fue un día a ver a Juan XXIII con su vieja boina proletaria tapándole la

calva anticlerical, y el bueno de Juan XXIII le devolvió el cumplido regalándole su reloj de oro. Era la

manera mas bondadosamente irónica de invitarle al desprendimiento de los bienes terrenales.

Todavía resuena en el aire de este belén politico que estamos armando entre todos la frase que nos traía la

buena nueva: «Ha nacido un estadista.» El acontecimiento se produjo en el Club Siglo XXI, adonde

tantos han Ido para nacer, otros fueron a dar allí como en el morir, y otros siguen yendo para sobrevivir.

Joaquín Garrigues, que parece un novio del Poder pintado por Munoa, nació para el Estado con su

flequillo y su ironía, su aire lejano y dulce, como de «Love Story» y su escepticismo en materia de

Suárez. Dijo cosas que parecían advertencias: «Yo de ti, no lo haría forastero». Como se ha muerto don

Salvador de Madariaga, ahora los liberales tienen que escoger entre don José María de Areilza y don

Joaquín Garrigues. Dicen •algunos observadores de la política que el señor Garrigues podría nacer

realmente como estadista el año en que a los Reyes Magos tes dé por venir, no de Oriente, sino de

Occidente. El clan Garrigues cuenta con Joaquín, como el clan Kennedy cuenta con Edward. El señor

Garrigues puede ser un presidente de Gobierno para el día en que nuestra democracia haya adquirido esa

síntoma de madurez occidental que son las «majorettes», y celebremos las campañas electorales con

señoritas en minifalda en vez de con manifestaciones de energúmenos y mítines de don Alfonso Guerra.

Y además, ayer nació un partido. Ya tenemos otro partido para ir catequizando abstencionistas. Don

Alfonso Osorio, con algunos otros ex ministros, ha fundado su Partido de Derecha Progresista. Aquí, o

los augures cierran el tamballilo de las profecía», o la derecha tiene que crecer algo en el panorama

político. Yo no me creo que la derecha española sea tan pobre que sote tenga dieciséis escaños en el

Congreso. En las elecciones del 15 de junio hubo algún fallo en el reparto. Don Alfonso Osorio dice que

su partido le va a quitar votos a la U. C. D. Por ahora, en un país donde el Partido Comunista cuente con

veinte escaños y donde el socialismo todavía no se haya tomado el aceite de ricino para purgarse de

marxismo, no podemos aspirar a los dos partidos para alternarse en el Poder. Para que el Parlamento sea

una miniatura del panorama sociopolítico del país, es necesario un Partido Comunista, una ultraderecha y

un núcleo central, en forma de tripleta, compuesto por el Centro, por la derecha progresista y por el

socialismo democrático. Asi, el péndulo político dará unos vaivenes soportables. La Triple Alianza Fraga-

Arellza-Osorio nace también estos días del nacimiento con vocación de ocupar ese sitio que ahora, quizás,

se encuentre desplazado hada el Centro. En este belén, como en aquel belén de Francisco de Salzilio que

tenemos en mi tierra, hay muchos anacronismos más o menos divertidos, y algunas de sus figuras resultan

utópicas y ucrónicas, como hubiera dicho mi maestro Muñoz-Alonso, es decir, que están fuera de lugar y

fuera de tiempo. Ya se irán ajustando.

También estamos esperando que nazca legalmente esa criatura llamada Constitución, para la que todos

están buscando nombre, unos con Intenciones piadosas y otros con la mala uva que se cría por estos

belenes. Los días que quedan de 1978 van a ser de nacimientos y de bautizos. O de confirmaciones. Más

de un ministro está en esfos momentos como los pastores que bailaron en Belén, en espera de ver aparecer

la estrella y saber hacia dónde tienen que acudir para empezar la adoración. A lo mejor, alrededor de la

Epifanía, ya podremos recitar, arreglados para el trance, los versos gongorinos: «Hoy al Congreso del

seno / caído se la ha un clavel». Algunos quisieran que lo que se te cayera al Congreso del seno, no fuese

clavel, sino rosa. Pero es que los socialistas no ta sueltan del puño.—Jaime CAMPMANY.

 

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