Acción sindical en la ermpresa. 
 Sindicalismo de integración (Alemania, Bégica) o sindicalismo de conflicto (Italia, Francia)     
 
 Ya.    21/10/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ACCIÓN SINDICAL EN LA EMPRESA

Sindicalismo de integración (Alemania, Bélgica) o sindicalismo de conflicto (Italia, Francia)

Tenemos * te vista un dictamen técnico recabado que obra en poder del Círculo de Empresario» sobre la acción sindical en la empresa. Contiene puntos de vista de interés para nuestros lectores, Damoe hoy la primer* parte.

LA regulación de la actividad sindical en el seno de la empresa—que es uno de los temas qua más polémica ha suscitado en «a mundo laboral contemperé neo—no puede abordaras sin una previa toma de posición respecto al modelo económico-social que 40 trata de configurar. Como tal toma de posición es una opción política de gran alcance que debe tener su reflejo en la Constitución, no debiera precederse a ninguna predeterminación por vía de modificaciones parciales y provisionales.

Es, sin embargo, cierto que la necesidad de las empresas de contar con interlocutores representantes de loa trabajadores y la situación en que se encuentran los enlaces y jurados procedentes de la estructura sindical anterior hacen urgenté un esclarecimiento del panorama, porque la vida real no admite suspensiones ni paréntesis. El problema estriba en que por la vía de un decreto coyuntural— o incluso de un decreto-ley—no debiera irse mag lejos de la pura regulación de loa modos de acceder a los actuajes órganos de representación y de algunas cuestiones de matiz, que van desde su nombre a la precisión o ampliación de algunas de sus competencías, conservando la vigencia de cuanto no se modifique. Pero en modo alguno se puede, sin riesgos incalculables, crear un vacío legal para irlo rellenando en el futuro, en función de las más variadas circunstancias, lineas de tendencia y posibilidades de presiones dé hecho, al margen de la voluntad del legislador.

EN efecto, la creación y constitución de nuevos organismos representativos, que se pretende además sean varios y con imprecisas competencias, equivale a configurar una especie de poder constituyente sindical, cuya legalización se lograría en la propia disposición, pero al que seria prácticamente imposible poner

otros límites que aquellos que resultaran de la dialéctica que se instaura en el seno de cada empresa. En el fondo quedarla legalizado el llamado "conflicto de clases", es decir, se habría optado ya, sin fáciles .posibilidades de reversión, por uno de loa modelos entra los que la elección se debiera considerar previa.

HABLANDO en líneas muy generales, existe un modelo de consenso (Alemania occidental, Bélgica) y un modelo de conflicto (Italia, Franela), o-, dicho de otra manera, un sindicalismo de integración o un sindicalismo de lucha. En el primero, los medios que se utilizan para alcanzar la "democracia industrial" constituyen formas de lo que se ha llamado "control positivo", que implica la existencia de un interés común y la necesidad de colaboración entre loa miembro» de la empresa.. En el segundo, los sindicato» realizan un "control negativo", creando un contrapoder en la fábrica, que no oculta su rechazo a la colaboración y su afán de lucha "para llevar a efecto la expropiación de aquellas riquezas sociales que arbitrariamente detenta la burguesía y la consiguiente dirección de la producción".

Es sumamente expresiva en este punto la evolución de los socialista* alemanes—que Garcin atribuye al doctor Schumacher—, desde un .marxismo enteramente dirigido hacia la lucha de clases a un socialismo que reclama la participación en la gestión misma de las empresas, la famosa cogestión. "La doctrina S. P. D., tal como resulta del programa le Bad-Godesberg—escribe Garcin—, se ha orientado francamente hacia una política de gestión, de aceptación de responsabilidades concretas en la vida económica, abandonando la actitud de eternos menores de edad, que se limitan a reivindicar, sin contemplar jamás las posibilidades de la economía, sin percibir, por ejemplo, que los salarios excesivos conducen inevitablemente al, paro." "El sindicalista francés, como su colega de las Trade-Unions, rehusa adoptar la menor responsabilidad en la gestión de la economía, • permaneciendo as!, a los ojos del empresariado y da una amplia franja de la opinión, un "irresponsable". Una especie de inconsciente, posición difícilmente defendible para estudiantes, pero insostenible por hombres que tienen la pretensión de acceder mañana a las abrumadoras responsabilidades del Gobierno. Los sindicalistas alemanes han aceptado plenamente—por el contrarío—sus responsabilidades de hombres da gestión." "Realistas, no ímaginan que las empresas puedan funcionar "sin capital" y prefieren todavía el capital privado al capital del Estado. Quieren simplemente que el capital deje da ser el único soberano de la empresa."

QUE laa instituciones jurídicas que se trata de configurar potencian una u otra linea da desarrollo sindical es algo qus no ofrece la menor duda. Y siendo en si mismo grave el hecho de que se opte por una u otra línea de tendencia, sería mucho nías grave aún que, deseándose en el programa del Gobierno potenciar la primera, se instauren procedimientos utilizados tipicamente para llevar a cabo la segunda.

 

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