Autor: Urbano, Pilar. 
   Susurros políticos en los Jardines del Moro     
 
 ABC.    26/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

VIERNES 26-6-81

NACIONAL

Hilo directo

Susurros políticos en los Jardines

del Moro

¿Lo sabían? Creo que todos no. Quien podía saberlo me lo dijo, cuando la recepción había concluido:

«Pretendían hacer una "machada", aquí, hoy... Quizá no estuviesen aún muy amarrados los detalles, pero

esa era la intención: Si no salía bien, quedaba en dar el susto y estropear la fiesta. Si salía bien... tenían en

estos jardines a ta Junta de Jefes de Estado Mayor, a la. Magistratura, al Gobierno, a los líderes de los

partidos, al Cuerpo diplomático.>. ¡y a los Reyes!» Se refería a los civiles y militares detenidos la víspera

en Madrid. «Las detenciones no han terminado. Nos vamos acercando a la "trama negra"... Una de las

funcionarías administrativas, Concepción Vilagrasa, trabajó en el Ministerio de la Presidencia y

sospechosamente cerca del "teléfono rojo"...»

Atardece, calor plomizo sin brisa, en los Jardines del Moro, a espaldas del Palacio Real. Los Reyes han

pasado por una de las avenidas, saludando, sin apenas detenerse, a los invitados. Más de mil. Veste la

Reina un elegante traje blanco de volantes plisados, con bordados de flores diminutas, a realce. El Rey

sostiene, en un foulard» de seda blanca, su brazo en cabestrillo. Está demacrado, pero no escatima la

sonrisa a nadie. Permanecerán apenas una hora con sus invitados. Al pasar a la altura de un médico del

Hospital de la Cruz Roja, el Rey se detiene un momento como queriendo recordar «esa cara, ¿de qué la

conozco yo?» Es la Reina quien en seguida cae en la cuenta: «¡Es unode los médicos...¡ ¡mira... están

todos! ¡ellas también, las enfermeras!» Sorprende el denso número de militares, con uniformes de gala,

diseminados aquí y allá en pequeños grupitos. No está bien escuchar a hurtadillas pero hay dos generales

a mi lado que hablan en tono alto. «¡Hombre! Cuando se está en el partido que gobierna una nación hay

que tener la seriedad... la vergüenza... la disciplina de obedecer al que manda y dejarse de rencillas,

jntestinas.» Pocos metros más allá la mujer de Martín Villa, Maripi, me insite en el disgustado argumento

por las reyertas entre socialdemócratas y democristianos, las fugas de votos, las maniobras navajeras...

«¡Si hay algo en este mundo que me "saque de quicio es la UCD... con sus tempestades en vasos de agua,

que no son nada en el fondo, pero que les perjudican enormemente!» Sí, señora.

• Los vascos Marcos Vizcaya y Unzueta acaparan a Martín Villa con su pataleta «por haber sido

marginadlos de la cumbre autonómica». Y el andalucista Rojas Marcos va y viene regalando sonrisas

zalameras, feliz por la devolución del Reglamento del Congreso al túnel de la Comisión. Allá lejos diviso

a Amparo Illana. Viste de negro. Le sienta bien volver a se la esposa de «un hombre del pueblo», de «un

español de a pie», de un «abogado con bufete de moda». Le sienta bien ser duquesa, a secas. Suárez

comenta con cierta dama: «Sé que volveré a la política. Pero no a la Moncloa.»

Me muevo ahora entre diputados centristas. Hablan de las conversaciones Osorio-Calvo-Sótelo. «Podría

ser el retorno de los "budas" al Poder... A Fraga le ponen muy nervioso esos contactos... La otra noche,

cenando con periodistas se refirió a Osorio de un modo muy especial: «Esa ilustre y simpática persona»,

dijo escatimándole elogios. Porque Fraga lleva otra línea estratégica con Herrero de Miñón y Alzaga: ir a

las elecciones en coalición con «UCD con Ordóñez», o «UCD sin Ordóñez» o... «sin UCD»: con Alzaga-

Miñón y lo que ellos arrastren». (Por cierto, mientras tecleo esta crónica me telefonea Oscar Alzaga:

«Pilar, quiero que sepas que lo que se ha publicado por ahí de que yo le he llamado a Ordóñez "caradura y

rostro-pálido" es rigurosamente falso.») ¡Vale!

0 El vicario general castrense, monseñor Benavent, charla bajo un árbol con Rodríguez Sahagún. Veo

pasar a Severo Ochoa, a Dámaso Alonso, a Vallejo-Nágera, al bailarín Antonio... El ministro Jaime Lamo

viene hacia aquí con Pepe Lara, el director general de ICONA. ¿Se preparan para la «epidemia» de

incendios estivales? "¡No puedes imaginarte la tortura que llega a ser una cosa tan tonta como el hipo...,

horas y horas sin parar! ¡No se lo deseo ni a mi peor enemigo!», me dice Lamo.. Saludo al embajador

Todman. Y recuerdo en ese momento que no se contó bien el rotundo significado de compromiso con

nuestra democracia, después del «shock» de 23-F, que tuvo el gesto del presidente Reagan al conceder el

otro día al general Gutiérrez Mellado la más alta condecoración que los Estados Unidos otorgan a un

militar: «La Legión del Mérito». Tierno Galván está diciéndole a no sé quién: «... Hasta el ochenta y tres

tiene que seguir habiendo Gobierno de derechas... España ahora no toleraría a las izquierdas en el Poder.

Este es el momento de jugar a la moderación y a saber esperar.» Iñigo Cavero me da una noticia: «estoy,

creo que con motivos, muy optimista: viene, al fin, el "Guernica" de Picasso.» De pronto cesan las voces,

se apagan los murmullos. Los Reyes regresan de la rotonda, ya en despedida, flanqueados por una

veintena de alabarderos de gran gala. Al llegar al final de la avenida se detienen. Todo el mundo en pie

escucha en silencio nuestro Himno Nacional. Coincido, al salirL con el viejo comunista Ignacio Gallego:

«¡Qué bueno es estar a "24"..; y poder terminar la fiesta en paz!»—Pilar URBANO.

 

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