Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Los 400 golpes     
 
 Diario 16.    08/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

GRITOS

Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

Los 4OO golpes

Yno me refiero, precisamente, a la película de Truffaut, sino a los golpes de muerte del terrorismo

vasco. Cuatrocientas víctimas en estos años. Demasiada, Xabier.

Arzallus, presidente del PNV, es un hombre inteligente. Yo solía conversar con él a menudo cuando era

diputado, pero tras sus declaraciones acusando genéricamente a las Fuerzas de Seguridad del Estado de

torturas, pienso que algo muy hondo ha cambiado en el líder peneuvista. Yo no sé si será ese síndrome

que padecen algunos extremistas marginales, que, tras tantos años de falta de incomunicación y falta de

contraste con otros puntos de referencia, siempre con el mismo «long play» de John Lenin en el

tocadiscos, llegan a fabricarse un universo inexistente, como el de aquel grapo al que perseguía la Policía

y, mientras corría, gritaba: ¡Pueblo, socórreme, que soy del GRAPO! «El pueblo» casi lo lincha. Bueno,

pues tal parece como si el obvio prognatismo facial de Xabier se le hubiera pasado a las meninges, como

si la boina no le dejará ver. No verás, Xabier. Tú no tienes, en primer lugar, demasiada legitimidad —400

muertos, 400 muertos, copiar cien veces— para condenar torturas, cuando existe tan brutal contraste, tan

ominosa diferencia en tus condenas. Denuncias, denuncias, las de DIARIO 16 (ver hemeroteca). En

segundo lugar, a mí, la postura de Arzallus me parece similar a la de alguien que pretendiera culpar del

terremoto de Managua a una bombona de butano.

Yo, a Arzallus, le aconsejaría que abandonara el chacolí, que viajara más a Madrid y que prestara

atención a sus sensatos diputados, empezando por Marquitos Vizcaya...

EL pasado viernes, comían en el discreto reservado de un coquetón y romántico restaurante capitalino —

Solchaga, propiedad de Florencio Solchaga, el popular presentador de TVE— el secretario general del

PSOE, Felipe González, y el ministro de Asuntos Exteriores, Pérez-Llorca, «hombre fuerte» del Gobierno

Calvo-Sotelo. La comida no es ningún presagio de un futuro y próximo Gobierno de coalición PSOE-

UCD. Era, sencillamente, la reunión de dos políticos con muchas cosas en común —por ejemplo, la

mutua afición y dedicación a las relaciones internacionales—, que hablaron de lo divino y lo humano, y

se tantearon mutuamente. Los temas, ya se sabe: OTAN, Francia con Mitterrand, Leopoldo, concertación

y demás. Hasta del «Felipe» hablarían, aquel romántico Frente de Liberación estudiantil y en el que

Pérez-Llorca representaba el ala más radical y airada.

 

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