La semana política     
 
 Informaciones.    13/12/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA SEMANA POLITICA

la semana política nacional ha venido marcada esta semana por el Consejo de guerra de Burgos, que concluyó el pasado miércoles, y la búsqueda, todavía infructuosa, del cónsul alemán en San Sebastián, secuestrado por terroristas de la organización E. T. A. (Euzkadi Ta Azkatasuna,

La Prensa nacional y extranjera se ha ocupado ampliamente de ambos eventos

En lo que se refiere al secuestro, numerosos organismos u personas, tanto en el interior como en el exterior del país, han hecho publica repulsa y condena de semejante acción, realizada con el único proposito de presionar al Tribunal reunido en Burgos, y que vulnera todas las normas de actúación cívica internacionales.

Otro de los temas que se comentada, y que, según decía ayer el diario «ABC», había causado «cierta preocupación entre personas serenas y responsables, era la legalidad del juicio de Burgos». Como ya el mismo ABC» señalaba, «la resolución de la Sala Segunda del Tribuna, Supremo decretando no haber lugar a la admisión del recurso de casación contra el auto de la Audiencia Provincial de San Sebastian, que estimó improcedente requerir de inhibición a la autoridad militar, ha dejado zanjada defintivamente la cuestión».

La legalidad procesal y formal del Tribunal de Burgos, con arreglo a las leyes vigentes —añadimos nosotros— queda, pues, fuera de dudas tras la resolución del Supremo, y en este sentido se han pronunciado los órganos de opinión del país (ver INFORMACIONES de 10 de diciembre).

También ha suscitado la atención de los editoriales de Prensa el hecho de que el Consejo de guerra terminara celebrándose a puerta cerrada. En opinión —que compartimos— del diario «ya» (10 de diciembre de 1970). la brusca terminadan del juicio ha sido la «consecuencia de la actitud, a todas luces intolerable, de los procesados», convirtiendo el proceso en un autentico proceso contra régimen».

Al mismo tiempo, los periódicos han coincidido en ratificar su creencia, de que el cumplimiento objetivo de la legalidad vigente observado por el Ejército al asumir la «ingrata tarea de juzgara —en palabras de

INFORMACIONES— y los dramáticos sucesos relacionado con la desaparición del consul, en nada empecen ni deben perjudicar el proceso aperturista del país. «No admitimos el inmovilismo —decía «Ya»—, tino la evolución, pero la evolución desde la legalidad y dentro de la, legalidad.»

El cumplimiento objetivo de la legalidad por parte dei Ejército, llevado a cabo, además, con ejemplar serenidad castrense, contrasta, no obstante, con un cierto nerviosismo, nuestro ver injustificado, que parece palparse en otros círculos y ambientes responsables del país.

En nuestra opinión, sin negar gravedad a algunos de los hechos sucedidos en la semana que acaba —comenzando por el secuestro del cóntul Beihl— son significativas la prudencia del Gobierno en la aplicación de las medidas de excepción, limitándolas a Guipúzcoa, y las facilidades informativas que ha tenido la Prensa, tanto en lo que concierne al desarrollo del Consejo de guerra como en lo que se refiere a las alteraciones del orden y expresiones de protesta que se han producido. no estimamos que haya motivo ni para el pesimismo ni para la alarma indiscriminada.

Remitiéndonos nuevamente a nuestro editorial deí pasado dia 10 en el que señalábamos la indudable legalidad del Tribunal Militar, conforme a la ordenación jurídica vigente, comentábamos: que sea el Ejército guien haya asumido, por imperativo de las normas legales vigentes en nuestro país, la ingrata tarea de juzgar en esta ocasión perece quizá el simbolo de que en definitiva al Ejército incumbe la salvaguarda en todo momento, y mas aún en circunstancias criticas, del cuerpo social y de la seguridad del orden establecido´»

Este simbolismo atribuido a nuestras instituciones armadas lo es precisamente en función de que el Ejército en palabras del Principe de España, «representa y sirve el sentido nacional por encima de intereses mezquinos o bastardos», y siempre está dispuesto «a defender la justicia, el orden y la libertad»

Estos tres pilares de la convivencia -Justicia, orden y libertad-, que no constituyen tanto una situación lograda como en continua evolución y perfeccionamiento, son precisamente el objetivo base e irrenunciable, y al que el Ejército, «ampliamente despolitizado», en palabras del actual general jefe de Alto Estado Mayor, y fiel cumplidor, por tanto, de la objetividad legal, está siempre dispuesto a servir.

 

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