Autor: Urbano, Pilar. 
   Y al este, el PCE     
 
 ABC.    13/01/1980.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DOMINGO. 13 DE ENERO DE 1380

0HIlo directoQ

«...Y AL ESTE, EL PCE»

Azaña, Negrín, Prieto..., los fantasmas de los «santones» socialistas «de antes de la guerra» fueron

comensales de honor en la cena Múgica del Siglo XXI. María Cuadra, cuyo exótico registro de emociones

lo mismo se encandila con John Kennedy que con Juan Pablo II, que con Santiago Carrillo, salió de

pronto con peteneras republicanas del más rancio cliché: «¡Soy hija de republicanos y me siento

republicana hasta la médula!» Minutos después ese «toro político» que es Múgica —así le llamó Alvarez

de Miranda y el socialista sonrió contento— hizo un sugerente elogio del Rey: «Don Juan Carlos es la

clave de la transición, desde las instituciones (y excluyo el papel de otros hombres que para mí tienen

bastante menos importancia), al igual que el PSOE ha sido la clave de la transición, desde la oposición.»

Alvarez de Miranda señala entonces el «suceso negro» de la biografía de Indalecio Prieto, la revolución

de octubre del 34; Múgica recoge el guante para declarar: «Yo asumo toda la historia del Partido

Socialista... como otros tienen que asumir, y eso es mucho peor, su historia de juramentos incumplidos.»

«Aquellos sucesos •—agregó— hay que entenderlos en el contexto de la España de 1934: con una

derecha incivilizada y una izquierda incivilizada... Pero veo mejor la figura de Prieto en el año 36, en su

intento de evitar la guerra civil. Todo un símbolo de lo que se ha cumplido justamente cuarenta años

después.»

• En éstas, el general Prieto se manifiesta «gran admirador de Prieto» y pregunta por «las coincidencias

entre don Indalecio y José Antonio». Con nervio y énfasis, Múgica responde: «¡En absoluto! Prieto

era socialista, a fuer de liberal. Y el falangismo ha sido... el fascismo.» La sobrecena se iba caldeando.

Llegó el momento de trazar sobre el mantel amarillo las fronteras «verité» entre el PCE y el PSOE.

Múgica aportó la lúcida frase de un socialista francés: «El Partido Comunista no está a mi izquierda:

está al Este», y añadió: «A los socialistas no nos manda Moscú.» Y como el dirigente del Partido del

Trabajo, Amancio Cabrero, a propósito de la desesfabilización originada por el asalto soviético a

Afganistán, plantease si habría que invitar al embajador Dubinin a abandonar nuestro país, y si era

temible que el PCE promoviese una desestabilización. penueñita, pero semejante, aquí, en casav

Múgica atacó duramente a la Unión Soviética y a Cuba, comentó que «la debilidad y la mala situación

que atraviesa el PCE no le permitirá pasar a los hechos»... y dejó a Amancio Cabrero con las ganas de

escuchar algo así como «es la hora dé volver los ojos hacia los chinos de Hua Guofeng».

• Salta la cuestión vasca. Reconoce Enrique Múgica las dificultades actuales de su partido en

Euzkadi. Acusa de «irracionalidad» a .Herri Batasuna: «Verbalmente de izquierdas, pero con

desviaciones totalitaristas y racistas.» (Y Múgica sabe que cuando dice esas cosas hay «servicios

funerarios» que ponen su ficha sobre el tapete y declara la intención pesoísta de «Jugar contra el

PNV».)

Martín Villa, que estaba allí cerca de Rafael Ansón y lejos del general Prieto, acentúa su coincidencia con

Mugica en «la desconfianza de que el PCE desee defender la Constitución», y se pregunta por ´una

hipotética conjunción electoral socialista-comunista que aventure el resultado de una «Cataluña roja».

Múgica responde «en clave» que «el Partit Socialista de Catalunya sólo se aliaría con los grupos que

contribuyan a consolidar la democracia». Pero otros socialistas, al terminar la cena, fueron más

meridianos: el PSOE no hará alianza con el PSUC. O gobernará en solitario, en minoría. O en alianza con

todos. Pilar URBANO.

 

< Volver