Más sobre nuestros vendimiadores en Francia     
 
 Arriba.    21/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

MAS SOBRE NUESTROS VENDIMIADORES EN FRANCIA

Cuando estamos ya en plena campaña de vendimia francesa, las noticias de nuestros emigrantes temporeros vuelven a ser un calco de anteriores campañas. A pesar de los esfuerzos de algunas centrales sindicales, la Administración y la Prensa, las condiciones de 100,000 españoles en el país vecino sólo pueden considerarse como infrahumanas.

Algo se ha avanzado por cuanto el Instituto Español de Emigración ha editado un folleto en castellano en el que se informa al trabajador de sus derechos y de las oficinas diplomáticas laborales españolas en Montpelier, Perpignan, Nimes, Bourdeaux, Pau y Toulouse.

Esta medida, realmente necesaria, especialmente porque incluye las tablas de salarios mínimos a percibir en cada departamento, ha sido tomada por primera vez este año por el IEE. Precisamente en el año que dos centrales sindicales, UGT y Comisiones Obreras —por su aún reciente legalización— han podido montar sus propios puestos en Irún y Figueras.

Al director del Gabinete de Prensa del IEE —que recientemente ha «puntualizado!» duramente un editorial de este diario sobre el tema— le vendría bien leerse los folletos que estas dos centrales distribuyen en la frontera, y así no diría públicamente (como su carta al director de ARRIBA que hemos publicado) que este diario no reconoce lo hecho por las centrales sindicales y que éstas han colaborado estrechamente con el IEE para la presente campaña.

Ni en las sedes madrileñas de CC. OO. y UGT han confirmado esta colaboración ni en los folletos entregados por las mismas (100.000 ejemplares cada una) se cita para nada al Instituto, ni se recomienda (a colaboración con éste o con las oficinas diplomáticas; más bien al contrario se informa de la apertura- de delegaciónes temporales de ambas centrales en las sedes de la CGT (Confederación General de Trabajadores), CFDT (Confederación Francesa Democrática de Trabajadores) y FO (Fuerza Obrera).

Comisiones Obreras está Instalada en la CGT y mantiene contactos con la CFDT, donde al igual que en la FO está instalada la UGT. Como es de imaginar, la primera es la central comunista y las dos segundas de inspiración socialista. Cabe recordar que la CGT es una central de notable influencia en el país vecino.

Como en sus «puntualizaciones», el director del Gabinete de Prensa del IEE no cita otras «colaboraciones», le evitaremos el disgusto de darle a conocer lo que opina la USO, por ejemplo, del Instituto en relación con la vendimia.

Pero ya intentando buscar esta «colaboración» por alguna parte, hemos ido a dos órganos queridos a «cocos» y ugetistas: «El Socialista» y «Mundo Obrero».

El primero publica (28-VIII-77, pág. 11) una amplia información sobre el tema y entre otras cosas dice: «En lo que respecta al ingreso en divisas obtenido por los vendimiadores, podemos asegurar que ascendió (1976) a unos 2.198 millones de pesetas, y las ayudas ´proporcionadas por el Instituto Español de Emigración supusieron 100.389 (cien mil trescientas ochenta y nueve pesetas) pesetas, cifra a todas luces irrisoria.» «El Socialista» concluye remitiendo a los vendimiadores a las oficinas de UGT, montadas en las uniones locales, en la frontera y en territorio francés.

Datos, afirmaciones y recomendación de fiarse sólo del Sindicato (en este caso Comisiones Obreras), son muy similares en lo que publica «Mundo Obrero», en su «especial emigración» (23-VIH-77, primera página), subrayando que los trabajadores deben buscar las sedes de la CGT o de la CFDT y «sólo a ellas deben acudir para que les defiendan».

El resto de las puntualizaciones las dedica el director del Gabinete de Prensa, a reconocer que hasta ahora las deficiencias han sido la tónica y que hay aspectos anacrónicos, vergonzosos, que hay desinformación, que a veces hay mala fe, pero que el IEE está trabajando y buscando la colaboración de todos para lograr resolver, o por lo menos ir paliando las desgracias de estos españoles que año tras año van a encorvar el lomo a otro país por un salario de hambre y en condiciones infrahumanas. Nuestra intención era sólo poner el dedo en la llaga y aportar nuestro granito de arena. Para el director del Gabinete de Prensa eso es «crítica gratuita, grave e inexacta».

Nosotros no tenemos ningún ánimo de polemizar con el Instituto, pero nos duele la actitud de su Gabinete de Prensa, que llega a calificar de «notable desinformación... y cifras notablemente incorrectas» nuestra afirmación de que los vendimiadores que pasan a Francia sin contrato pueden ser unos 20.000 (cuando el IEE reconoce que en 1976 fueron más de 15.000) o cuando afirmamos que serían 100.000 los españoles que cruzarían este año la frontera (el Instituto prevée más de 80.000).

Negar «a priori» la validez de los datos periodísticos es sistema que creíamos afortunadamente superado por los organismos estatales. Nosotros hemos estado en Morón, en Pruna, en Trebujena, Bujalartce, Dos Hermanas y otros muchos pueblos andaluces, cuna de estos vendimiadores mercenarios. Nosotros hemos visto cómo este año hubo trabajo suficiente en la aceituna y el tomate, pero han sobrado brazos en la remolacha, el algodón y sobre todo en el tabaco. Estos brazos son los que están en Francia, lo quieran o no las estadísticas de! Instituto, y en su gran mayoría estarán clandestinamente, también por haberse unido tarde a todo el tren burocrático necesario en este campo.

El IEE tiene hoy una dirección joven, activa, de reciente nombramiento y que ya ha cosechado algunos éxitos, a juzgar también por su buena Prensa (la del director). Precisamente uno de los medios antes citados, «Mundo Obrero», aplaudía (9-VIII-77) la reconversión de los medios de comunicación del Instituto. Nosotros en repetidas ocasiones nos hemos hecho eco del nuevo ánimo del Instituto cara a las futuras votaciones de los emigrantes.

Quizá lo que le falta al Instituto es mayor contundencia en su Gabinete de Prensa, pues si nuestros datos merecían tanta y tan convencida puntualizaron, es muy extraño que no hallamos visto siquiera una matizada acotación a lo publicado por los medios antes citados, y «Sábado Gráfico», «Triunfo», «Cambio», «Hora 25», «Posible» y tantos otros, que incluyen datos y juicios bastante más —si seguimos el baremo seguido con nosotros— puntualizabas.

O será que .este Gabinete de Prensa cree que siendo éste un medio de comunicación estatal tiene que alabar cualquier acción u omisión, de cualquier organismo de la Administración. Lo hacemos, y con gusto, cuando las cosas «funcionan», de lo que el propio IEE tiene sobradas pruebas.

Estamos seguros que el próximo otoño, cuando el Instituto haya superado problemas más urgentes, los vendimiadores españoles irán a Francia bastante más informados y protegidos. Nosotros quisiéramos que no fueran ni informados ni protegidos. Simplemente que no fueran. Que ningún campesino tuviera que ir a ganarse el pan en unas tierras que no son las suyas. Mientras no lleguemos a ello, vamos a intentar entre todos, con el IEE, que esta nueva dispora sea lo menos penosa posible.

 

< Volver