Garantías para el trabajador emigrante     
 
 Pueblo.    02/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GARANTÍAS PARA EL

COMO ni años anteriores, nuestros compatriotas que trabajan en los países europeos pasaron las fechas familiares en su tierra, con los suyos. Los tiempos son duros, la coyuntura es difícil Pero el trabajador continúa en su puesto de trabajo y tras los días festivos volverá a su fábrica. e1 inquietante panorama que no hace mucho tiempo se cernía sobre el trabajador español en Europa —común a los trabajadores extranjeros— parece haberse suavizada por ahora y el temido retorno en masa no se produce, existiendo un mínimo de garantías de no producirse, al menos en un futuro más o menos próximo.

Ciertamente, el deseo de todos es que pueda volver a España aquel emigrante que lo desee y reintegrarse en el trabajo común, pero por propia voluntad y con seguridades ciertas de empleo, no en un retorno obligado y masivo que pondría al mundo del trabajo «contra las cuerdas», sin tiempo ni capacidad de nuestra industria para absorberlo ni hacer frente a este compromiso laboral y social. Queremos todos que se trabaje para hacer posible este retorno en condiciones de seguridad y beneficio.

Entre tanto, las autoridades españolas se mueven en ™ un contexto de apoyo al emigrante. Aunque no siempre se consigue todo, una´ actuación continuada meritoria está recibiendo de los grupos de la emigración, sin distinción de ideologías, de afinidades o de tendencias, un reconocimiento al Instituto Español de Emigración, por la poli-tica de atención y representación que lleva adelante codo a codo con la política exterior española en este campo, que hace que nuestros trabajadores encuentren un mínimo dé cobertura laboral y social.

La última prueba nos la ha ofrecido el ministro de " Trabajo en su reciente visita a París, con ocasión de la Conferencia de, Empleo Juvenil convocada por la OCDE. «En mis conversaciones con el ministro de Trabajo francés —dijo el señor Jiménez de Parga— y con el secretario de Estado que se ocupa de los problemas de mano de obra, emigración, etcétera, ambos me han prometido formalmente que los trabajadores españoles no sufrirán ningún tipo de discriminación (solamente en la región de París hay unos ciento treinta mil trabajadores españoles) y que las situaciones delicadas de algunos de ellos serán atendidas.» Estas declaraciones traen, cómo no, un mínimo de tranquilidad en momentos particularmente graves, aunque no haya que bajar la guardia ni descartar otras acciones.

• Porque ciertamente el emigrante español se enfrenta a otros problemas, como son la vivienda, la Seguridad Social, la educación de sus hijos, la reinserción familiar, y esto no puede olvidarse en un conjunto de compromisos que muchas veces hay que ver por separado, pero tampoco debe olvidarse que son problemas también comunes a los propios naturales de los países en donde se es emigrante.

M Todo viene a concurrir en una consideración positiva y que, objetivamente, debemos ofrecer con el mínimo optimismo de unas vacaciones laborales aseguradas y con un próximo futuro garantizado también para la emigración, aunque los problemas generales que están planteados en el continente obliguen a una razonada cautela y a una permanente vigilancia, cosa que tanto el Instituto Español de Emigración como la diplomacia española en Europa no dejan de mantener.

 

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