Autor: Martínez, Jesús. 
 Emigrantes, un montón de Juan sin tierra (III). 
 Los 90.000 millones que mandan compensan las fugas de divisas     
 
 Diario 16.    09/08/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 32. 

Emigrantes, un montón de Juan sin tierra (III)

Los 90.000 millones que mandan compensan las fugas de divisas

MADRID >D16).—Si el franquismo pudo presumir en la década de los 60 a los 70 de que en "España no había paro se debió, sustancialmente, a que los parados estaban fuera. La economía española, no contenta con este "favor", saneaba sus arcas con las remesas que éstos enviaban anualmente, equivalentes a los capitales que los magnates evadían a Suiza. Si el dinero de los emigrados españoles se hubiera invertido por las Cajas de Ahorro en sus regiones de origen, éstas se habrían recuperado, permitiendo la estancia de los que quedaban y el regreso de los ausentes.

Jesús Martínez

Unos noventa mil millones de pesetas es el saldo global de las 423,318 cuentas que actualmente poseen los emigrantes españoles. Las previsiones del Ministerio de Comercio aluden que a lo largo de 1977 se han evadido, asimismo, otros noventa mil millones.

Los ingresos procedentes de los españoles que trabajan en el extranjero han ayudado decisivamente a reducir el déficit exterior en la década de los 50 a los 60. Aún en estos momentos, las remesas anuales enviadas por los emigrantes a España son uno de los principales factores de la estabilización.

En el 77 las remesas de los emigrantes han supuesto la décima parte de lo que España ha ingresado por el total de sus exportaciones. Solamente en el mes de septiembre entraron a España, procedentes de la emigración, veintiséis millones de-dólares. En el mes de abril del presente año los ingresos ascendieron a 33,21 millones de dólares (un 43 por 100 más que en el mismo mes del año anterior).

Las cuentas especiales ahorro-emigrante han aumentado, llegando a 461.225. Los ingresos efectuados por los emigrantes españoles hay que situarlos, junto al turismo, en la mayor fuente de ingresos en nuestra balanza de pagos.

Es rentable exportar mano de obra

Ante la anómala situación que se plantea en el país receptor, que apenas contempla los derechos más elementales, los países emisores sacan mediante las remesas de ingresos grandes beneficios de su exportación de mano de obra. «El Estado importador —afirma Meseguer— ahorra también robándolo al trabajador en una parte del salario diferido, correspondiente a los gastos de formación, que son los más costosos y que corren a cargo del país de origen.»

Los países importadores pueden industrializarse con técnicas modernas, potenciar nuevas actividades y cubrir los sectores abandonados por los trabajadores nacionales con los extranjeros. «Los emigrantes estamos beneficiando descaradamente a todo el sistema que se mueve a nuestro alrededor y nosotros somos los eternos perjudicados», afirman.

Por otra parte, la idea de que las remesas de divisas son una compensación del fenómeno emigratorio que reciben los países exportadores es falsa. «No es cierto que el fenómeno emigratorio contribuya al

progreso económico del país exportador, ya que las remesas contribuyen a fortalecer la moneda del país importador de mano, debilitada la originaria del emigrante», concluyen.

Fuga de capitales

Mercaderes de hombres, de sueños, comerciantes de productos nacionales, agencias de viajes, bancas y espectáculos de las «clásicas españoladas» viven a la sombra del trabajo del emigrante. La fuga de capitales es un método de lo más sencillo. «Algunas agencias bancarias recogen el dinero del emigrante, en moneda fuerte del país, la ingresan o invierten en el mismo y, simplemente, por telex ordenan a su agente en España transferir en pesetas la cantidad a la familia o cuenta corriente de su cliente.» El dinero en divisas fuertes se queda fuera y constituye un capital español sacado tranquilamente y con todo tipo de garantias

Brazos sí, hombres no es el slogan de los países importadores de mano de obra. «La rotación a la que nos vemos sometidos con los permisos de residencia por un tiempo determinado, los contratos de trabajo y por nuestro afán, como el de todo emigrante, de volver, permite gozar de la permanencia del número de trabajadores deseado, en los sectores más duros y peor pagados, sin ningún tipo de derechos, aislados y excluidos de la sociedad civil, acercándonos a la situación de los antiguos esclavos», afirman.

Desamparados

Casi un millón de trabajadores españoles reside en el área que abarcan los países miembros de la Comunidad Económica Europea. «España es el único país no miembro que, con tal volumen de mano de obra emigrada, no dispone de un acuerdo a nivel comunitario que contemple

la situación de estos trabajadores», afirma el memorándum elaborado por el IEE sobre las relaciones España-CEE.

Para las autoridades españolas, la justificación de un «acuerdo» hay que buscario fundamentalmente en «que la mano de obra que trabaja en el área comunitaria sufre una discriminación total con respecto a la de los países miembros». Destaca la posibilidad de ser expulsados del

rrera lingüística en los contactos con el personal médico.»

Contra los derechos humanos

Para el IEE, estos fenómenos discriminatorios van en contra de los derechos humanos y la normativa del Consejo de Europa. Los convenios elaborados por la OIT no son respetados en la mayoría de los casos, cuando especifica que «los

país de acogida en cual- trabajadores emigrantes dequier momento. La ausencia de formación profesional y la penuria económica, que favorece la concentración de los emigrantes en ghettos, con la lógica tensión racista que esto supone, es otro factor destacado.

En el programa de acción en favor de los trabajadores emigrados y sus familias, elaborado por la CEE, se alude a «que las discriminacio nesabarcan los aspectos de seguridad social, seguro de desempleo y la continua amenaza de expulsión». «La emigración para los niños —continúa el comunicado— es particularmente difícil por la dispersión familiar y por lo problemático de asimilar una nueva lengua y adaptarse a un nuevo sistema.»

«La educación debe contemplar al mismo tiempo la lengua extranjera y la cultura de origen.» Los trabajadores emigrantes, según todas las estadísticas publicadas, son los más afectados por las enfermedades y las afecciones por el cambio brusco del clima, agravados por la ba-

berán beneficiarse de un trato que no sea desfavorable con respecto al trabajador- nativo en lo relativo al seguro de paro y la amenaza de expulsión».

El acta de la Conferencia de Helsinki de agosto de 1975, firmada por los Estados miembros de la CEE impone a los mismos «el respeto de una serie de derechos de los que deben beneficiarse los trabajadores emigrantes y sus familias».

El IEE alude a que «una actitud comunitaria de rechazo de un "acuerdo transitorio" para mejorar la situación de la mano de obra española en la Comunidad sería inconsecuente con la resolución del Consejo de Ministros de la CEE».

Estas resoluciones aprobaron por unanimidad la solicitud de adhesión presentada por España e implica un grado superior de vinculación que el representado por los acuerdos de asociación.

El pasado 11 de octubre la Embajada española en la CEE entregó a la Dirección General de Relaciones Exteriores de la Comisión de las Comunidades Europeas «una nota verbal, donde se solicitaba la conclusión de un acuerdo transitorio en mano de obra que garantice la permanencia de los emigrantes en los países en que se encuentren trabajando».

Democratizar las Cajas de Ahorro

La democratización de las Cajas de Ahorro, «donde el dinero se invierta en las regiones de las que proviene», es para todas las fuentes consultadas por D16 uno de los factores más importantes para solucionar el problema de la emigración.

«El ahorro de las regiones depauperadas se invierte a miles de kilómetros de ellas, con lo que su situación no puede cambiar en la vida.»

Para Sancho Oronda, presidente de las Cajas de Ahorro, «los consejos, formados por caballeros altruistas honrados, son las Cajas, y atacar a los consejos es atacar a las Cajas». A la solicitud de un control democrático aludió: «¿Qué es eso? No hay institución más democrática que las Cajas de Ahorro.»

Sancho, Oronda, de a la acusación de una falta de inversión en las regiones de donde proviene el ahorro, aludiendo a que «nuestro mayor deseo sería poderlo realizar, pero no se hace por imperativos legales de suscribir obligaciones de un Ayuntamiento que está a más de quinientos kilómetros de nuestra región».

El pasado mayo el saldo de recursos ajenos acumulados por las Cajas rebasó la cifra de dos billones de pesetas, invirtién-dose en 1976, 518.000 millones, y no precisamente en las regiones de origen.

La democratización ha de pasar, según manifestaron algunos funcionarios a D16,

«porque en la elección de los consejos figuren representantes de los poseedores de cuentas del ahorro —porque entre éstos se encuentran miles de emigrados—, junto a representantes de las instituciones regionales interesadas».

Para el PCE, «al defender la democratización de las Cajas pensamos en defender los intereses de los poseedores de las cuentas de ahorro, que son en su mayoría gentes modestas».

«Así —continúa— se garantizaría una nueva política de inversiones de las mismas, orientadas a la financiación prioritaria del campo, de la vivienda y del equipamiento familiar.»

El 86 por 100 de los impositores no alcanzan un saldo de cien mil pesetas y el 95 no llega a las doscientas cincuenta mil, «con lo que queda demostrado que estos ahorros pertenecen a las clases populares», afirma José García Meseguer.

 

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