Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Faltan dos telegramas     
 
 ABC.    28/11/1981.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Faltan dos telegramas

Una señora me llama por teléfono. Solloza. ¿Ha visto usted lo que han hecho con unos pobres

perros esos bárbaros de Basauri? Un amigo me telefonea. Voy a leerte, dice, el telegrama que

le envío al alcalde de Basauri. Oigo la radio. El alcalde en cuestión está contestando en un

programa de Radio Nacional al seco, exigente, comedido, interrogatorio que le hace un locutor,

quizá un periodista de agradable acento andaluz. El desdichado alcalde admite que el

procedimiento para eliminar a los veintitantos canes que una pobre mujer, desvalida,

apasionada, malcuidaba con más amor que eficacia, no ha sido acertado.

Los pobres perros vascos —¿quién no lo sabe?— fueron fusilados como alimañas. También

los vascos sienten ese extraño odio por nuestros hermanos menores que sienten los

andaluces, los castellanos, los extremeños, para hacer el cuento corto como ahora es moda

decir, todos los españoles. En la torpe, estúpida crueldad los vascos de Basauri desmienten

radicalmente a Arzallus y otros hermanos, no en JHS, sino en radicalismo separatista. Son tan

españoles como los demás españoles y en materia de asesinar cobardemente, y no sólo a

perros, superespañoles. No hacen ni lo que los de Basauri ni lo que los de ETA los extremeños,

los andaluces, los castellanos, los catalanes.

Una de las muchas leyes que no se cumplen en este país es la de Protección de Animales y

Plantas. Si empezamos por la cabeza, hace años y años que ningún ministro del Interior

cumple el precepto de esa ley por el que preside et Patronato Nacional de Protección de

Animales y Plantas. Ese Patronato, sencillamente, no existe. Ningún ministro se ha molestado

en nombrar a sus miembros. Ni tan siquiera en delegar en algún alto funcionario para que los

nombre y los reúna. El Patronato Municipal aquí, en Madrid, es una apacible e inútil reunión de

personas tan bien intencionadas como inútiles. Yo tuve el honor de pertenecer a ese Patronato.

Dimití, hace años, cuando me convencí de que, pese a los buenos deseos, no servía

prácticamente para nada. Igual sucede, ¿y por qué no?, en las demás ciudades y provincias.

Las medidas de protección de animales y plantas datan en su mayoría del reinado de Alfonso

XIII. Es decir, llevan más de medio siglo sin ser aplicadas. La consecuencia visible es la

desertización de España. Desaparecen exterminadas especies animales valiosas y peculiares;

de la Península ibérica. Se arrasan los bosques. Se pela .de árboles al cero ,el campo hispano.

Mingóte ha dibujado con su cruel dulzura más de una acerada viñeta sobre este tema. Inútil

obsesión. Yo hace tiempo que renuncié a la lucha permanente. Los relatos de atrocidades

llovían sobre mí, amargaban mi vida.

Nadie había llegado, sin embargo, a la absurda brutalidad del alcalde de Basauri. Supongo que

recibe millares de telegramas como el de mi amigo. Le faltan dos: el de su partido y el del

ministro del Interior, destituyéndole.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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