Autor: Lasuén, José Ramón. 
   Problemas por resolver     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 11. 

PROBLEMAS POR RESOLVER

EL Gobierno acaba de coronar su éxito previo de la reforma política con otro no menor: la superación de

!a primera escalada seria del terrorismo. Estos dos triunfos, además del de su política exterior, que al

mismo tiempo que robustece sus vínculos atlánticos y árabes abre negociaciones serias con la U. R. S. S.,

le han calificado, justamente, en el ámbito internacional, como un Gabinete capaz de canalizar la

democratización efectiva del país hasta las elecciones, dentro de unos límites aceptables de seguridad

interna y externa.

Internamente, el Gobierno, no su presidente, goza de menor Habilidad. De ahí, los rumores constantes de

crisis. ¿Por qué? Por dos razones básicas que resumo a continuación, que son más importantes dentro que

fuera, porque en el interior interesa no sólo que el proceso democratización sea viable en su conjunto,

sino quién se beneficia y quién sale perjudicado con él. Está, primero, la crisis económica, que se agrava,

y afecta desigualmente a las diferentes clases socioeconómicas. Se acelera la inflación, el paro y el déficit

de pagos, disminuye la actividad y la solvencia y se erosiona la clase media. El segundo, el gran público

teme el azar que supone el resultado de las elecciones, porque la debilidad, incoherencia e inestabilidad

de los partidos políticos permite su manipulación externa e interna, con lo que disminuye la credibilidad

de que puedan producir una gestión de gobierno eficaz si salen elegidos.

De ninguno de estos dos problemas es directamente responsable el Gobierno. Los mayores responsables

son los Gobiernos anteriores, que nutren, con notables excepciones, las dos fuerzas políticas organizadas

por la derecha: "Alianza Popular* y ´Centro Democrático». En términos numéricos simples, de ministros

y subsecretarios involucrados en cada caso, la falta actual de partidos políticos se debe atribuir a Alianza

Popular», que retrasó ¡a reforma política; el ´Centro Democrático- es e! responsable directo del desastre

económico porque no atajó la crisis del 73 al 76. De manera que la crítica que ambos se hacen entre sí es

válida. La que no es cierta es la que los dos hacen del Gobierno, porque éste, como media, es más

progresivo que ambos política y económicamente.

Por otra parte, es difícil que el Gobierno, solo, pueda resolver cualquiera de los dos problemas. Para

minimizarlos, no solucionarlos, se necesita una colaboración intensa de todo el país. Ahí es donde quizá

haya fallado el Gobierno, o .e/ país, y donde se es necesario que el Gobierno actúe inmediatamente,

porque el país, sin Cortes libres, no puede tomar la iniciativa. Esta corresponde exclusivamente al

Gobierno, quien tiene que arbitrar medios para obtener la colaboración efectiva de todos a fin de

estabilizar y reestructurar ¡a economía antes de tas elecciones y para racionalizar y simplificar el espectro

político.

Que es imprescindible estabilizar y reestructurar la economía antes de las elecciones parece obvio. No se

puede traspasar este problema al nuevo Gobierno que resulte de ellas, como parece intentarse, porque la

tarea primordial del nuevo Gobierno y de las nuevas Cortes será la reforma constitucional. Si se le carga,

por tanto, con la reforma constitucional y la de la economía, cuya situación será entonces aún más grave,

es previsible que el proceso constituyente resulte innecesariamente radicalizado con los serios

inconvenientes futuros que ellos comportarían para la economía, la democracia y la Monarquía

Es también bastante claro que el Gobierno no sólo tiene que ser neutral en las elecciones, sino parecerlo.

Y no lo parece. Tal vez no por acción, pero sí por omisión. Hay un conjunto de partidos a quien se

identifica con miembros del Gabinete que, abiertamente, a fin de obtener adhesiones oportunistas, han

propagado la idea de que existe un pacto electoral previo, establecido entre el "Centro Democrático» y un

partido de izquierda, promovido por el Gobierno. El Gobierno tiene medios más que suficientes para

demostrar con hechos que la especie es falsa. Tiene que usarlos para corregir la imagen creada de que el

chivo expiatorio del franquismo es la ´Alianza Popular», probablemente su sector más honesto, menos

vergonzante y oportunista, que el ganador neto es el ´Centro Democrático», nuevo canovismo, y que la

izquierda sagastiana es ei *P. S. O. E.». Igualmente, puede abortar, antes de que se consolide, la idea

propugnada por otros políticos cercanos a otra parte del Gabinete, sobre el lanzamiento apoyado por el

Gobierno de un bloque de independientes.

Para afrontar estos problemas hay que partir del supuesto que la democracia y la Monarquía no durará en

el país si no se instaura y estabiliza con garantías de autenticidad y veracidad y sobre una base económica

sólida. Por ello es necesario que el Gobierno arbitre medios para conseguir los siguientes puntos:

Que el proceso electoral vaya precedido de una amnistía universal e histórica de todos los delitos políticos

y económicos, que signifique un borrón y cuenta nueva de todos los yerros cometidos desde la caída de la

Monarquía, de manera que todos los españoles puedan ver la democracia del discurso de la Corona de la

misma forma: como un nuevo sistema de convivencia, a partir de un bautismo purificador de los miedos,

las amenazas, las discriminaciones y las revanchas.

Asimismo, es necesario, que una vez establecida la igualdad presente y futura entre franquistas y

comunistas, liberales y socialistas, democristianos y socialdemócratas, el Gobierno impida que se

mantengan partidos o se fomenten uniones ideológicamente incoherentes y se ostenten nombres que no

corresponden a la realidad, porque confunden enormemente al votante. Es imprescindible que el Gobierno

fuerce a que cada oveja vaya con su pareja, y que ninguna fuerza política intente disfrazar

oportunistamente sus rasgos, porque todas deben aceptarse al mismo nivel. Esto sólo se puede obtener a

través de una clarísima y profundísima campaña informativa, a través de los medios que controla, de

manera que, contradictoriamente, fuerce a uniones ideológicas no oportunistas.

Finalmente, debe garantizar que electoralmente prevalezca aquella ideología política que más

auténticamente corresponda con la de la mayoría del país, y, por tanto, tiene que asegurarse de que se

cuenten bien los votos. Este, el problema más fácil si se da todo lo anterior. Recuérdese, sin embargo, que

la neutralidad electoral sin las condiciones de autenticidad y veracidad previas, es una falsedad legal y

será un error politico gravísimo.

En el dominio económico es evidente que cuando el presidente del mayor Banco del país,- que controla

las mayores empresas oligopolíticas, y el portavoz económico del ´Partido Comunista», ambos muy

respetables, están de acuerdo en recomendar un programa económico casi idéntico, que por otra parte sólo

difiere en énfasis del existente, algo muy grave se avecina para la gran clase media del país. Un pacto

tácito entre el capital de las pocas y grandes empresas privilegiadas y sus odreros significa una

expoliación creciente de la gran masa del país: funcionarios, pequeños empresarios, agricultores y

obreros, sobre cuya estabilidad depende la democracia. Es imprescindible que el Gobierno se percate de

que de nada servirá su buena actuación hacia la democratización política, si no la acompaña de medidas

económicas que protejan la base natural de ía democracia, que es la clase media, de la explotación de que

viene siendo objeto desde 1973, y de ¡a mayor que se le avecina. Si una vez conscientes de ello no se

sintiera con poder para implantar las medidas necesarias en el momento actual, debería permitir que a

través de una discusión clara, abierta e inmediata —a través de televisión— se concienciara a la clase

media del problema y de sus soluciones, para que ésta ¡e otorgara el apoyo que precisase para la reforma

económica, congruente con la política y con las necesidades objetivas del país.

José Ramón LASUEN

 

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