Autor: Saiz, José Ramón. 
   Un centro político para el futuro     
 
 Pueblo.    24/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

A poco más de un mes de su constitución, ei llamado Centro Democrático —que nació mal planeado—

entra en su primera crisis. Unión Democrática Española denunció si martes su acuerdo federativo

con el Partido Popular, anunciado a bombo y platillo hace sólo unas semanas. En realidad, se puede decir

que nunca la federación pasó da su «luna de miel», ya que el acuerdo nació muerto. Se hizo con prisas,

para ganar tiempo y llevar la iniciativa en la operación politica.

A Los dos partidos —U. D. E., bien asentada después de dos años de actividad, y «! Partido Popular, de

reciente creación— cuentan en sus filas con personalidades de prestigio del anterior régimen. Por

ejempio, Monreal Luque, secretario genera! de U. D, E., fue el primer caído por la reforma fiscal en

manos de ios tecnócratas (es decir, tiene razones poderosas para no estar en Alianza Popular), y Pío

Cabanillas, presidente de! P. P., también cayó por la apertura informativa del primer Gobierno de Arias.

Es decir, son das partidos dirigidos por personalidades caídas «en desgracia». Ambos, por tanto, de cierto

talante liberal y sus partidos identificados con e) centro-derecha (U. D. E., de carácter democristiano, y el

P. P., do ideología diversa). La colaboración en e! régimen anterior llega inclusa al ala izquierda del

Centro Democrático con el partido de Fernández-Ordóñez, en otro tiempo, presidente del I. N. I.

Paradójicamente, las acusaciones de «colaboracionistas» se ha» cruzado entre estos partidos, que cuentan

en su cúspide con personalidades calificadas de franquistas no porque lo sean o lo hayan sido, sino por su

participación en e! régimen anterior. Entonces, ¿por qué esas intrigas entre personalidades enlazadas por

un mismo pasado? Evidentemente, habría que denunciar que existen otros intereses inconfesables para

echar abajo !a operación centrista, porque, la verdad, ni se entienden ni se justifican las divergencias y las

faltas de cumplimiento de un pacto rubricado por unos políticos a bombo y platillo.

Por otra parte, no parecen muy fundamentadas —ni menos justificadas— esas titulaciones de franquistas

a estos partidos. Destacados miembros de U. D. E. y el P. P. están trabajando de forma eficaz y brillante

at servicio del cambio político dentro del Gabinete Suárez, cuyos resultados están bien a la vista.

Habrá qus esperar, sin duda, a que las aguas reposen. Quienes hemos puesto esperanzas en (a opción

centrista o «tercera vía», entre e! continuismo y la izquierda marxísta, para que España, por e! momento,

no se abra al bipartidismo peligroso de izquierda y derecha, esperamos que esta crisis de personalidades

sea sólo pasajera i la última. Porque sólo los que podrian decir algo a este respecto permanecen callados.

Es ef caso de Alvarez de Miranda, dirigente del P. P. D. C. y politico de una trayectoria inequívocamente

democrática, que permanece ajeno a una operación que falla estrepitosamente por su poco tacto.

Precisamente, Alvarez de Miranda ha repetido en varias ocasiones que hay que mirar ai futuro, a (a tra-

yectoria que se siga de ahora en adelante. Sólo actuando as: nos podemos educar poéticamente y aprender

algo de la izquierda, que da brillo a su:» trapos sucios —que también los tiene— desde dentro y no en ¡as

columnas ds los periódicos.

Jose Ramón SAIZ

 

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