Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Demostración necesaria     
 
 ABC.    06/02/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Planetario

Demostracion necesaria

No hay cosa nías aburrida que demostrar lo que todos saben. Las únicas demostraciones reiteradas que

recuento que me han divertido son las que hacía nuestro profesor de Matemáticas, segundo curso, del

bachillerato, don Julio Bellido, cuando colgando de una oreja a un compañero, hoy médico alto grado

militar en el Ejército del Aire, le decía: *Manolín, a ti no te deja crecer la malicia. Pitágoras dice...»

El viejo recuerdo se engarza con aquel de Machado: «Y todo un coro infantil/va cantando la lección;. /

mil veces ciento, cien mil, / mil veces mil, un millón.» Se trata tan sólo de quitar cualquier altisonancia a

lo que se va a decir, que viene a ser esto: que el Rey ha demostrado por prim´er vez ante la pizarra de

Guernica lo que todos sabíamos, o sea, que el pueblo vasco es un pueblo noble, honrado y gentil al que el

resto de los pueblos que constituyen España empezaban a ver con inmerecido resentimiento, y que ese

pueblo padece la agresión feroz de una forma de fascismo, probablemente la más cruel, meditada e

insidiosa, la del «marxofascismo», ejercida por una minoría que tiene aterrorizadas a una gentes que

jamás han entendido la libertad sin la dignidad y la paz.

La demostración, sin que Don Juan Carlos hiciera el gesto paternal de mi profesor de Matemáticas, ha

dejado colgados de la oreja a ese grupo de sucios representantes de la sucia y sangrienta agresión de que

es víctima el pueblo vasco. Y quienes han colgado de la oreja a esos rústicos provocadores han sido ese

pueblo que, en la calle, vitoreaba y aplaudía a fos Reyes y silbaba a esos enemigos de la democracia, de la

libertad que fingen pedir, del derecho de la comunicación y la expresión, a los que los «hombres de

Berroci» habían expulsado a torniscones obedeciendo, como era debido a la orden justa, necesaria y

oportuna del presidente del Gobierno vasco.

..Habrá que repetir en otros planos la demostración, porque esos a los que su malicia no les deja crecer,

aunque les haga matar, necesitarán más demostraciones. Y hay un corolario que hoy es necesario inferir

de esa demostración, El de que Adolfo Suárez tenía toda la razón del mundo al sostener que estaba en un

camino largo y que había que llegar al feliz momento en que fueran los vascos los que tuvieran el valor y

la dignidad de reprimir a otros vascos, cuyas turbias interferencias internacionales empiezan a ser

descubiertas. Los «hombres de Berreo», con el descubrimiento de cuya preparación se quiso escandalizar,

han sido el instrumento mediante el cual, y gracias a la serenidad del Rey, Garaicoechea es hoy, al fin, lo

que todavía no había osado ser: el presidente del Gobierno vasco.

: Ya se había dicho aquí que los Reyes hacían España donde ponían el pie. La han hecho en Vasconia.

Han hecho, además, un presidente de Gobierno. Porque son los actos los que hacen. No es posible ser sin

hacer. El acto, como un «boomerang», se vuelve y hace al que lo ha hecho, y lo hace.—Lorenzo LÓPEZ

SANCHO.

 

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