Autor: Arias-Salgado Montalvo, Rafael. 
   Socialdemocracia y Centro Democrático     
 
 Diario 16.    09/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Socialdemocracia y Centro Democrático

Rafael Arias-Salgado

Bloque Socialdemócrata

Un sector de la socialdemocracia española, corriente ideológica con posibilidades políticas claras pero sin

auténtica tradición histórica, ha decidido sumarse a la alianza electoral del Centro Democrático, previa

discusión y aceptación de unas condiciones tendentes a salvaguardar la incoación de un proceso

constituyente, la instauración de una democracia plena y los criterios ideológicos básicos que configuran

un Estado democrático de derecho socialmente avanzado. Esta opción necesite ciertas explicaciones.

Vaya por delante que no hay en estas líneas la menor intención crítica. Se trata únicamente de justificar

una toma de actitud mediante un análisis objetivo de la realidad circundante porque sólo de esta manera

cabe tomar decisiones razonables y auténticamente políticas.

Las razones

La integración en una alianza electoral centrista de un sector de la socialdemocracia se explica y justifica

en virtud de razones de diversa índole. En primer término, por el carácter constituyente que habrán de

tener las próximas elecciones. Una consulta electoral de este linaje en la que está en juego la democracia

exige formalizar alianzas electorales amplias que aseguren la presencia en las próximas Cortes de fuerzas

políticas netamente democráticas, entre ellas la socialdemocracia. La situación precaria en que se

encuentran los partidos políticos democráticos constituye un obstáculo insuperable para alcanzar a plazo

inmediato tal objetivo. Carecen de una organización sólidamente implantada en todo el territorio nacional,

carecen de candidatos suficientes con capacidad de arrastre electoral, carecen de tiempo bastante y

carecen finalmente de los medios económicos imprescindibles para embarcarse en una campaña electoral

de masas en la que han de enfrentarse no sólo con un aparato de poder sustancialmente controlado por las

fuerzas más conservadoras de la sociedad española, sino también con un conjunto de personalidades

políticas del antiguo régimen, cuyas posibilidades electorales sería absurdo infravalorar. De ahí deriva

una segunda razón: la imposibilidad de configurar un sistema de "verdaderos partidos a dos o tres meses

vista de las elecciones. La experiencia del año de tolerancia que hemos vivido muestra que si bien todos

los grupos políticos han aumentado e! número de sus militantes, su crecimiento ha sido escaso. No hay,

pues, en términos reales partidos políticos, sino proyectos de partidos incapacitados, a mi juicio, para

concurrir a las elecciones en solitario i en alianzas electorales ideológicamente rígidas. Ello es

particularmente cierto en lo que afecta a los grupos políticos que se dirigen . al centro sociológico del

país.

Nexo

En tercer lugar, debe resaltarse que, de cara a la estabilidad de la democracia española, es imprescindible

qué llegue a existir un socialismo fuerte en torno al Partido Socialista Obrero Español. La

socialdemocracia no puede tener como objetivo electoral, asumiendo una posición de falsa izquierda,

entablar una guerra con el PSOE para arrebatarle unos votos que podrían ser preciosos para el osito de

este partido en la inminente convocatoria electoral. Al integrarse en el Centro Democrático la

socialdemocracia está en condiciones, ahora y en las futuras Cortes, de ser el nexo de entendimiento entre

tas fuerzas democráticas centristas y el socialismo hispano.

Finalmente hay otra importante razón: la oposición democrática me ha sido capaz de derrotar

políticamente al franquismo. Ha logrado, es cierto, imponer sus ideas, pero la capacidad de iniciativa del

sed turnas evolucionado del franquismo le ha arrebatado no solamente el lenguaje, sino el protagonismo

político en el proceso de cambio desde la dictadura hacia la democracia. El corolario de semejante hecho

se impone por sí mismo. Es ineludible superar la dialéctica franquismo-antifranquismo y

consecuentemente sustituir, entre las fuerzas democráticas que se dirigen al centro sociológico del país, al

sector, procedente del franquismo, que ha asumido como propio el ideal democrático, sector que

precisamente está conduciendo el tránsito hacia unas Cortes democráticas de carácter constituyente y al

que calificar de antidemocrático o de poco democrático supone un prejuicio o mucha fe.

 

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