Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   ¿Qué es el centro?     
 
 El Alcázar.    31/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

digo yo que..?

¿QUE ES EL CENTRO?

EL centro en política es incoloro, inodoro e insípido. En realidad puede gobernar porque nadie quiere que

gobierne el centro. Se necesita mucha astucia y mucha mano izquierda para convencer a los electores de

que en el centro está la solución. Porque en cuanto el centro se transforme en moderado, suave y dulce la

acusación inmediata es que se nos está ofreciendo un centro derecha, lo cual viene a ser lo mismo que la

propia derecha. Si por el contrario ese centro es revolucionario, intimidador y en exceso aperturista, caerá

sobre él la acusación de que se trata de un centro izquierdista y en esta ocasión todos señalarán que es la

izquierda pura. El centro es una fórmula para gobernar inventada por aquellos que pretendiendo huir de

los extremos, tarde o temprano pactan con. los extremos. Esta es la realidad absoluta, La palabra centro

no es más que un eufemismo; no quiere decir nada. La Falange no ha sido nunca ni de izquierdas ni de

derechas por superación de esas dos tendencias. Pero....¿Quiere esto decir que podemos calificar a la

Falange como un partido de centro?. Lo que califica al centro es que participa de un modo u otro de ideas

provinentes de la derecha o de la izquierda. La originalidad de la Falange es haber superado y desechado

las ideas de ambas regiones políticas.

Decía hace poco un periodista italiano —Piccori— que "en estas circunstancias hablar de centrismo es

una soberana ridiculez". Yo no opino de una manera tan tajante como Piccori, pero se me antoja carente

de base un programa de centro porque el centro las mata según van saliendo. Es muy difícil para el

centrismo trazarse un programa, que después de todo no sería lo peor que le pudiera ocurrir. El centro no

puede gobernar si no es con alianzas que lo modifiquen y lo hagan más o menos dextrogiro o levógiro. El

centro puro, abstracto, es una entelequia.

Por el contrario existen infinidad de cosas que puede hacer el centro y que están en la misma esencia de

su insipidez: apoyar a la derecha o a la izquierda es decir, ser el benefactor de los conservadores o de los

laboristas. Lo que nunca puede pensarse ni remotamente es una enorme coalición de centro que desplace

las tendencias que en toda democracia liberal y la que tenemos nosotros —¡Ay madre mía! lo es, se dan.

Por eso cuando alguien me dice que es del centro, yo acto seguido le pido que se defina y con un poco de

suerte termina reconociendo que es un demócrata orgánico o admitiendo que está a dos pasos del

comunismo. ¿Por qué ocurre esto?. Pues, simplemente, porque el centro carece de ideas. Los

conservadores tienen las suyas, que son muy legítimas y que vienen a condensarse en la unidad de la

Patria, el talante nacional frente a la disgregación, el enriquecimiento de la patria, etc; etc. Los laboristas

tienen también las suyas con sus pretendidos panobrerismos, etc, etc, ¿Pero el centro que ideas tiene?. Ha

de rapiñar necesariamente de las ideas conservadoras y de las izquierdistas. Esta rapiña le define.

Muy distinto es el caso de la Falange. ¿Por qué?. Porque la idea de justicia social que es eminentemente

izquierdista se opone de base a la lucha de clases que es un dogma marxista. La idea de reforma agraria

que es eminentemente izquierdista se opone a la estatificación del campo y a la planificación científica.

De la misma manera el cultivo de la dignidad del hombre y de la idea básica de que es un ser para la

salvación, que suele ser una idea conservadora, están aumentados en la Falange por el espíritu de

jerarquía y de servicio. Es decir, Falange no ha picoteado en derechas ni izquierdas sino que ha superado

esas dos realidades políticas.

¿Gobierna el centro en Francia?. Ha gobernado la derecha giscardiana y pronto gobernará la izquierda de

Mitterrand. ¿Ha gobernado el centro en Inglaterra?. Lo hizo la derecha de Heath y en este momento la

izquierda de Callaghan. ¿Y en Alemania?. No cabe la menor duda de que Schmidt es la izquierda de cuño

capitalista que cada vez tiene más énfasis en lo de capitalista y menos en lo de izquierda. En resumidas

cuentas, el centro es, como decía el poeta, "un vago rumor, un centelleo, acaso una ilusión, una quimera".

Esto lo saben perfectamente los gobernantes de todo el mundo y creo que no lo ignoran los de España.

Digo todas estas cosas guiado de un afán patriótico y constructivo. Ninguna ambición política me mueve

y por cierto que cada día me siento más incapaz de esas ambiciones.

 

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