Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Metamorfosis de la coincidencia     
 
 ABC.    04/12/1981.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

De ayer a hoy

Metamorfosis de la coincidencia

Las fases por las que ha pasado la acusación al periodista Xavier Vinader fueron las de ´inducción al

asesinato», «complicidad no necesaria» e «imprudencia temeraria de carácer profesional». Para eso hubo

que conectar una información realizada por Vinader con los asesinatos que posteriormente perpetraron los

terroristas de ETA. Se estableció una relacón de causalidad, lo que requirió un gran esfuerzo intelectual,

porque en sí misma esa relación no era evidente. La continua acción de los terroristas había creado una

atmósfera psíquica dentro de la cual la imposibilidad de dominar las verdaderas causas de la violencia

inclinaba a buscarlas en el plano de lo alcanzable. Naturalmente, éstas son nociones psicológicas, no

jurídicas. En una situación de alteración todo se convierte en signo de culpabilidad, lo cual arrastra a

convertirlo todo en causa de lo que nos preocupa, igual que en los estados de neurastenia.

Aparentes correlaciones, o relaciones recíprocas entre hechos, son frecuentes, a veces de manera

espectacular. Cuando se va al enazamíento de esos hechos en un proceso de causa y efecto es porque

existe una predispojsición psíquica, la cual crea la lógica alterada y, digamos, voluntarista, del «ya lo

decía yo». Esto es muy poco favorable para la libertad interior y la exterior. Es una situación de presión,

aunque la terminología política, que evita cuando le conviene la materialidad literal de los significados,

destruye a veces esa materialidad o implica en ella tendencias y fines morales.

Cuando Goethe hizo que Werther, el personaje que habla creado, se suicidara por él, según propia

confesión, miles de jóvenes románticos se suicidaron en Alemania y en otras partes de Europa. Ahí

tenemos una relación recíproca entre dos hechos, que además no fue aparente, sino real. Pero Goethe no

fue acusado de inducción al suicidio. El método de robo denominado «rififí», propalado, por el cine, se

convirtió en un plaga real de la sociedad sin que nadie acusara al director de la película o al guionista de

inducción al robo. En Nueva York, un niño se arrojó desde una azotea a la calle vestido de Supermán,

después de ver a su héroe favorito en la pantalla. No se estableció una relación objetiva de causa y efecto.

También en Norteamérica, en el tiempo ya lejano de la fabricación de la bomba atómica, empezaron a

publicarse unos «comics» que parecían —absurdo de los absurdos— ir inspirando, paso a paso, la

fabricación de la bomba atómica que los americanos acabaron por arrojar sobre Hiroshima. Tal fue la

coincidencia que los dibujos tuvieron que ser prohibidos, pero no se acusó a los dibujantes de espionaje o

de traición. Y no hablemos de las coincidencias establecidas por el genial Julio Verne, que ya se han

convertido en leyenda.

La espontaneidad de las coincidencias no puede ser convertida en fuente de responsabilidad, y las

coincidencias no pueden ser coordinadas dentro de un proceso de deliberaciones culpables,

principalmente porque las coincidencias siempre son a posteriori. No se puede decir: «Quedan prohibidas

las coincidencias.»

Y mucho menos usarlas para ejercer una presión inquisitorial sobre la sociedad y tam bién sobre sus

resortes decisivos, como el de la libertad de expresión.—CANDIDO.

 

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