Igual, no     
 
 El Alcázar.    16/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL ALCAZAR

IGUAL, NO

EL diario «Ya» inicia un breve editorial sobre los luctuosos sucesos ocurridos en Guipúzcoa con las siguientes palabras: «Igual que los obispos de Guipúzcoa, hemos de reconocer que nuestras palabras no tienen te fuerza pacificadora que desearíamos».

No nos extraña, porque cualquier planteamiento del fenómeno del terrorismo, hecho «(igual que los obispos de Guipúzcoa» es desacertado, al pretender igualar el legitimo uso de tes armas por fuerza de la Guardia Civil contra unos terroristas que han hecho fuego contra ella, con los crímenes viles e inhumanos de los asesinos de la ETA. La historia es vieja, y sorprende que «Ya» haya podido cometer la ligereza de equiparar una acción legítima y necesaria con un crimen. En 1970, en ocasión del proceso de Burgos contra los asesinos del inspector Manzanas, el obispo de Guipúzcoa, monseñor Argaya, ayudado por el de Bilbao, que lo era monseñor Cirarda, publicaron una carta conjunta, en la que mantenían el mismo error.

Entonces fue el Ministerio de Justicia el que se vio obligado a safir al paso de la desafortunada intromisión eclesiástica con una declaración en la que se decía:

«En la corta conjunta de tos señores obispos se reitera la condenación «de toda dase de videncias, las estructurales, tos subversivas y las represivas», con lo que se equipara la violencia dlictiva, penada por la Ley, con esta misma pena que la Ley impon» a quien comete un delíto previamente tipificado en el ordenamiento jurídico. Resulta evidentemente grave dar igual tratamiento a ¡a violencia del delincuente que a la actitud de la Autoridad al aplicar la Ley».

Recordemos que en aquellas fechas era ministro de Justicia Antonio Oriol, luego secuestrado por el GRAPO, y vicepresidente del Gobierno al almirante Carrero Blanco, que habría de ser vilmente asesinado por los terroristas de la ETA, como pago a la generosidad con que propuso el indulto de todas las penas de muerte, pese a la opinión contraria de gran parte de la opinión púbica, que vefa en tales medidas de demencia un estimulo para el crimen, que hechos posteriores se han encargado tristemente de

COnfirmar.

En la misma linea de errores, «Ya», en su breve comentario, aún encuentra espacio para hacerse eco, en sentido favorable del escrito conjunto da varios miembros de la llamada «oposición» en «que condenan tes muertes, unas y otras», con lo que se vuelve a insistir en el propósito de igualar te conducta de la Guardia Civil con b de sus asesinos.

Equiparar te muerte de dos terroristas en un enfrentamierrto con la Fuerza Pública y el asesinato alevoso de un guardia constituye un insulto que te Guardia Civil no se merece. Y que te autoridad del Estado no deberte consentir.

 

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