Autor: ;Martín Bernal, Obdulio. 
 Martínez Cuadrado, experto electoral. 
 La vida política española necesita caras nuevas     
 
 ABC.    29/11/1981.  Página: 15-16. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

DOMINGO 29-11-81

NAUIUINAL

En perspectiva

Martínez Cuadrado, experto electoral

«La vida política española necesita caras nuevas»

«Todo hace pensar que el tablero político ante las próximas elecciones sufra modificaciones en

profundidad. La vida política española necesita de una inyección de nuevas caras», asegura Miguel

Martínez Cuadrado, catedrático de Derecho político de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de

la Universidad Complutense de Madrid y uno de los principales expertos en sociología electoral del país.

Martínez Cuadrado entiende que la irrupción de nuevas personas ante el electorado es muy necesaria: es

casi como un relevo obligado «de esta generación de políticos que ha cumplido en estos cinco últimos

años. En el fondo, este período ha gastado un poco a la clase política, que ha hecho una labor

estajanovista y que se siente un poco no diría cansada, pero sí agotada al límite de su capacidad y que

necesita una revisión».

Los datos y estudios del experto indican que la ley electoral, anterior a la Constitución y que habrá de ser

revisada antes de los nuevos comicios, ha producido una oferta política rígida, limitada. «La Ley es fruto

de los muchos problemas y la gran complejidad que creaba los cientos y pico grupos políticos presentes

en 1972. Por evitar la fragmentación se ha ido al extremo opuesto de qué la oferta fuera limitada.»

La* limitación y la rigidez pueden crear serios problemas porque propician la abstención. «En el 79 se

vio, ya que el electorado tenía unos límites en la opción. Si nos presentamos en el 83 con esta ley se va a

propiciar la abstención.»

LA ABSTENCIÓN PUEDE HACER PELIGRAR EL SISTEMA

«En la última convocatoria aumentó del 20 al 32 por 100 y si seguimos con este sistema electoral es

previsible que la frontera esté entre el 40 y el 50 por 100. Por encima del 35 se empiezan a registrar

síntomas de desfallecimiento del sistema. La abstención en España es históricamente la antesala del

retraimiento y la caída de la estabilidad del sistema.» A la incógnita del abstencionismo se une, en el caso

español, la de quienes no tienen decidido su voto. Ambos espacios, según el diagnóstico de Martínez

Cuadrado, son muy amplios, superiores, en cualquier caso, a los que se registran en cualquier país con un

sistema democrático con tradición. «Yo he hecho unos cálculos provisionales sobre los 28 millones de

electores que concurrirán a los próximos comicios. Hay tres bloques diferenciados: entre ocho y 12

millones de electores son abstencionistas posibles de no variar la ley electoral; un segundo sector,

compuesto por ocho a diez millones de españoles, van a votar dentro del espectro de partidos actuales, y

hay un tercer bloque del orden de los nueve a diez millones de electores que no saben cómo van a votar, y

es un bloque perfectamente delimitado compuesto por una gran parte del voto femenino, los hombres de

la tercera edad, jubilados y los parados. Esto es una enorme consecuencia del cansancio político, de la

crisis interna de los partidos, que no del sistema.» «El resumen de estas situaciones es que las opciones

electorales y los partidos ante los votantes no están todavía cimentados.

LO QUE PUEDE PASAR

Hay un campo de posibilidades estudiado como posibles resultados de una nueva elección.

«1. Es que se mantenga victoriosa UCD o que salga relativamente vencedor el PSOE. Es el más sencillo,

la alternancia de las dos formaciones más grandes; sería una consecuencia lógica de tos Pactos de la

Moncloa. Lo que sucede es que la política social y ciudadana es más compleja. Las dos formaciones

detentaron la mayoría absoluta del electorado, pero han ido perdiendo fuerza, ya no la tienen y pueden

seguir bajando puntos. Si el deterioro sigue se produciría una erosión del sistema. 2. Gran derecha, que

provocaría un corrimiento hacia la izquierda y una bipolarización de la vida política que creo no es

querida por los electores. 3. Una gran coalición UCD-PSOE. No sé si puede salir, pero sería evolución

lógica de un sistema que en la práctica parlamentaria ha funcionado en los grandes temas de Estado salvo

la política-exterior. Significaría la reducción de los espacios electorales. 4. La mayoría más robusta se

alinearía con los nacionalistas; PNV y CIU en el caso de UCD o el PSOE con los nacionalistas de

izquierdas. Me parece extremada

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En perspectiva

mente difícil que se produjese. 5. La bisagra. Una de las dos grandes formaciones se hace una alianza con

un partido del centro del espectro. Sería la consecuencia lógica de las aspiraciones de un sector del

electorado que no se encuentra representado en este momento, pero que permitiría una salida como se ha

dado en Bélgica o Alemania y que está dando pasos en otros países. Por todas partes en Europa hay una

búsqueda de nuevas soluciones frente a la polarización. Se limitaría la fuerza del extremismo y del

nacionalismo y de tas dos grandes formaciones actuales.»

CUATRO MILLONES PARA LOS BISAGRA

El «espacio bisagra», según Martínez puede ser amplio, incluso sobrepasando el riesgo de que el grupo

que surgiera se quedara en una pequeña minoría. «Hay un 15 por 100 del electorado, de dos a cuatro

millones de votantes, que de arbitrarse este espacio intermedio entre las dos formaciones mayoritarias no

se abstendrían o abandonarían la dialéctica UCD-PSOE o izquierda derecha, para canalizar por esta

opción. Entraríamos en una situación más rica y más compleja y no se erosionaría el sistema de partidos.

Habría que ver, no obstante, quiénes lideran esta plataforma y cómo se organizan. El vacío que dejan tos

dos grandes partidos puede llegar a 40 escaños, y más si se amplía el número de diputados hasta 400.»

Él análisis, sin embargo, no elude las muchas dificultades que plantea el sistema electoral. «De todas

formas hay mucho de ilusorio en las tentativas actuales; la ley electoral no favorece, aunque sí lo haría

una menos rígida, cuesta mucho dinero la movilización electoral, es muy difícil para las nuevas bisagras.

Yo dudo seriamente de alguno de estos espacios que están saliendo, algunas son aventuras pesonales o

personalizadas.»

El tema, en cualquier caso está en germinación, se verá antes de las elecciones. La evolución de UCD es

fundamental para el diagnóstico, y «lo que sí te digo es que si la salida de Súarez de UCD convergiera

sobre Acción Democrática de Ordonez, esa posibilidad de espacio político y electoral podría tener una

«chance» superior a la que les estoy diciendo...»

 

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