Autor: Landaburu, Ander . 
 Victoria, una año después. 
 Doce heridos, barricadas y represión     
 
 Diario 16.    04/03/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

8/NACIONAL

Viernes 4-marzo 77/DIARIO16

VITORIA, UN AÑO DESPUÉS

Una docena de heridos de diversa consideración y seis detenciones se regí straron ayer en la capital alavesa, durante la que se denominó jornada de "luto y lucha", con motivo de la conmemoración del primer aniversario de los sucesos en los que cinco personas resultaron muertas.

Como respuesta a la convocatoria de huelga general, todo el País Vasco arrojó un balance elevado de paros, manifestaciones y concentraciones populares, en solidaridad con Vitoria.

También en Barcelona, en conmemoración con la ejecución de Puig Antich, se produjeron ayer diversas manifestaciones.

Doce heridos, barricadas y represión

Ander Landáburu

VITORIA, 4 (Enviado especial D16).

Doce heridos, en su mayoría leves, se registraron ayer tras el solemne funeral, celebrado en la catedral de la capital alavesa en memoria de las cinco víctimas fallecidas hace un año a consecuencia de conflictos laborales. El impresionante despliepliegue policial que desde primeras horas de la mañana vigilaba los puntos más estratégicos de la ciudad, se acentuó en los alrededores del templo catedralicio, desalojando con balas de goma y botes de humo la explanada adyacente al término del acto religioso.

Funeral en la catedral

Alrededor de las diez de la mañana, peque ños grupos compactos comenzaban a dirigirse hacia el centro y a la catedral, donde una hora más tarde se celebraría el funeral. Mientras tanto las entradas a Vitoria eran estrechamente vigiladas por numerosos controles de carretera. Instalados por la Guardia Civil, que registraron algunos coches y ocupantes.

Minutos antes de las once, los familiares de los cinco muertos del pasado año- tomaron asiento en primera fila, acompañados por jóvenes que portaban decenas de coronas. En un silencio impresionante y con más de 50 sacerdotes concelebrando la ceremonia religiosa, cerca de 10.000 personas se apretaban en el interior del templo.

Tras la lectura del Evangelio, pronunció una homilía el sacerdote Andrés Ibáñez, vicepresidente del Consejo Presbiterial, quien insistió que "este acto religioso no debía quedar en la simple conmemoración de unos sucesos, sino que debía también impulsar el compromiso por la búsqueda de una sociedad más justa, basada en la verdad y la libertad".

Refiriéndose a las víctimas del pasado año, el sacerdote añadió: "que los muertos que buscar una sociedad más Justa."

La lectura de la homilía fue interrumpida por algunos grites y murmullos de nerviosismo producidos por los asistentes que no pudieron entrar en la catedral y que en esos momentos recriminanan a las Fuerzas Públicas, que habían acordonado el templo, dispersando a las personas concentradas en el exterior.

Los obreros: no hemos avanzado

Una vez finalizado el acto religioso, Tomás Echave, miembro de la Coordinadora de Comisiones representativa de Álava, leyó un largo comunicado, en el que hacía un balance pesimista de este año de lucha en Vitoria. En su análisis, el dirigente obrero declaró: "Durante este" año no liemos avanzado en nuevas etapas, incluso hemos dejado arrebatar parte de las conquistas logradas." Y señaló hechos concretos como la congelación salarial, el despido libre, etc. También indicó Echave que, siendo el derecho de asamblea un derecho fundamental de la clase obrera, resulta que depende de la voluntad del Gobierno o de los empresarios. El dirigente obrero acabó su manifiesto añadiendo: "La única forma de solidaridad con los obreros caídos el 3 de marzo de 1976 es luchar contra lo que ellos combatieron y defender lo que ellos, defendieron."

Orden de disparar

Y la ciudad casi se nubló.

Alrededor de las 12,30, encabezando la marcha unas 30 coronas y numerosas pancartas que aludían a la lucha de la clase trabajadora de Álava, los asistentes salieron de la catedral. El cortejo recorrió unos 50 metros de la avenida de José Antonio en dirección a la plaza de la Virgen Blanca, donde centenares de policías armados les impidieron el paso.

Varios dirigentes obreros, ante la petición por megáfonos de un teniente de la Policía Armada para que se disolviese la concentración, fueron a dialogar con los responsables de la Fuerza Pública, que les manifestaron: "Tenemos orden de disparar."

"Es una manifestación pacífica hacia el cementerio en orden y en silencio", replicaron los obreros.

"Damos cinco minutos para la disolución", fue la respuesta de los policías.

"Llevamos ocho días queriéndonos entrevistar con el gobernador..."

Uno de los líderes, aupado en hombros, se dirigió a la multitud: "No buscamos enfrentamiento con las fuerzas represivas. No queremos otro 3 de marzo, decidimos retirarnos en orden." Y transcurridos cinco minutos, rodilla en tierra, la primera fila de los 200 efectivos de la Policía Armada, apuntó hacia la multitud.

En el primer disparo, más de una docena de botes de humo alcanzaban el grupo compacto de manifestantes. Coronas, flores, quedaron esparcidas por el suelo. La gente gritó:"no, más asesinatos".

"Vosotros, fascistas, sois los terroristas", mientras, presa de un pánico colectivo, los manifestantes corrían, caían o se refugiaban de nuevo en la catedral. En los alrededores del recinto sagrado, la Policía, disparando balas de goma y golpeando, desalojó en pocos minutos la espíanada.

Se produjeron las primeras lesiones. Una joven ensangrentada era llevada por tres chicos a una casa vecina; un hombre de cuarenta años, preso de un ataque de lipotimia, cayó desplomado en los jardines de la Florida. "Esto es la democracia", comentaba enfurecida una mujer desde un balcóh.

Coronas rotas en el cementerio

Unas 3.000 personas se dirigieron por las calles de Landázuri y Ramiro de Maeztu hacia el cementerio, pidiendo "disolución de cuerpos represivos", "gobernador, dimisión". Los incidentes se sucedieron durante cerca de una hora.

En el cementerio, los manifestantes se concentraron para depositar lo que quedaba de las coronas en algunas de las tumbas de las víctimas del pasado año.

Mientras tanto, las fuerzas de la Policía Antidisturbios tomaron posición en el barrio de Zaramaga y otros barrios obreros, sobre todo, alrededor de la iglesia de San Francisco, lugar de los sucesos del 3 de marzo del pasado año.

Nuevas carreras, golpes y tensión, también barricadas, a veces con coches, vallas, ladrillos y postes.

Por fin , la calma

Pasadas las dos de la tarde, la ciudad de Vitoria recobró una "calma tensa". Las calles se vaciaban y el aspecto durante toda la tarde sería de un día de fiesta anormal. Comercios, restaurantes y bares hablan cerrado. Sólo el día primaveral aportaba la nota de color menos sombría a la jornada.

Numerosos grupos políticos se reunieron para elaborar un comunicado conjunto pidiendo la dimisión del gobernador, "quien, prohibiendo todo tipo de manifestaciones, en un acto ofiíial expresó el dolor de la fecha, dando el pésame a las familias, amigos y compañeros de las víctimas del año pasado". Dicha nota serla violentamente .criticada por gran parte de la población vitoriana antes de los sucesos de ayer.

Resumiendo el balance de la Jornada de "luto y lucha", varios dirigentes de la clase trabajadora alavesa, como Jesús Fernández Naves y Miguel Camio, puntualizaron a D16: "A pesar de la psicosis de terror impuesta con detenciones, registros y vigilancia hasta en la iglesia, la gente ha respondido. En Vitoria nada ha cambiado, siguen existiendo los signos del régimen franquista." Por su parte, un dirigente de CC OO añade: "No ha habido retroceso en nuestro movimiento. La huelga de hoy ha sido total. La actuación pacífica de los manifestantes ha contrastado con la provocación e intervención de las Fuerzas del Orden."

De los numerosos heridos, en su mayoría leves, doce fueron atendidos en el hospital Santiago Apóstol, siendo internados para observación dos de ellos: Restituto Ramos, de veintisiete años, afectado de contusiones varias, y José María Olaiz Arechavala, de diecinueve años, con conmoción cerebral.

En cuanto a los detenidos, se encuentran entre etilos: Gonzalo Fontaneda, miembro del PT; Julián Ulizar, miembro de la Coordinadora de CC OO de Álava, y Michel Inchausti, qtfe se hallaban retenidos en comisaría desde el miércoles por la noche.

Según fuentes oficiosas, la Policía tenía órdenes de detener, o por lo menos controlar, a unas cuarenta personas en esta ciudad, en vísperas del aniversario. Por fin, ayer por la noche seguían registrándose numerosos enfrentawiientos entre grupos pequeños de manifestantes por el centro y barrios periféricos de la Ciudad. A las once de la noche seguían oyéndose disparos de balas de goma en algunos puntos de la ciudad. A esa hora, el gobernador civil de la provincia hacía pública una nota.

 

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