Autor: ;Aranzadi, Juan. 
 Música vasca. 
 Fin de un largo aislamiento     
 
 Pueblo.    09/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MÚSICA VASCA

FIN DE UN LARGO AISLAMIENTO

LA ya larga marcha de la música vasca contemporánea permanece casi absolutamente ignorada en el resto de las nacionalidades y regiones españolas. Las causas son múltiples: su margináción de los grandes cabales de comunicación con el público, la mala distribución de sus grabaciones, el silencio que ha rodeado su trabajo y la drástica decisión de cantantes y compositores de ceñirse a la grave problemática de su tierra. Las giras exteriores de les cantantes euskaldunes se han producido al amparo de acontecimientos musicales ligados a lo social y a lo político, y han tenido una lógica preferencia por acercarse a Cataluña, Galicia y tes contornos geográficos del propio Euskadi. Parece que, tras varios años en esta sojuzgada y antartica situación, el destino de la música vasca comienza a variar el signo y a abrirse al resto del país: síntoma de esta nueva tendencia es la presentación en Madrid del grupo Oskorri, formado por el cantante Natxo de Felipe y cuatro instrumentistas que acaban de obtener un importante éxito en el País Vasco, tras la aparición de su primer LP. Esta conversación fue mantenida con Natxo de Felipe en el transcurso de un viaje preparatorio de la gira.

—¿Cómo nació y cuál ha sido la actividad de Oskorri hasta el momentó?

• —El grupo se formó en Bilbao hace seis años. Casi desde el principio, nuestra actividad estuvo ligada a la obra poética y de investigación folklórica de Gabriel Aresti. Durante varios años, Oskorri fue curtiéndose en recítales por pueblos y barrios del País Vasco, y los componentes del grupo fueron variando hasta la formación actual. Hasta hace un año nos hablamos negado a grabar, porque nos parecía que hubiera sido contribuir ai gris panorama de la música vasca, y también porque no había facilidades: en Euskadi sólo hay una casa de discos, y nuestro tipo de música y de letras no coincidían con la línea de programación de la casa. En diciembre de 1975. grabamos nuestro primer «single» «Aita semea», que tuvo una gran acogida, y. posteriormente, grabamos otro «síngle» y por fin el LP «Homenaje a Gabriel Aresti».

—¿Qué supuso el ya desaparecido Aresti en vuestra linea musical?

—Aresti era un profeta en el desierto. Su carácter contradictorio, y a veces violento, su compromiso persona1, su encasillamiento político, su acertada interpretación del tema de los emigrantes en Euskadi le valieron la maldición de diversos sectores del País Vasco. Para nosotros fue siempre un hombre abierto, agradable, dispuesto a colaborar. Se amoldó al estilo literario que le exigíamos para nuestras canciones y trabajó como un miembro más dei grupo, aportando su gran conocimiento de la literatura y de la música popular. Ahora que ha muerto se está produciendo un curioso fenómeno: por un lado, su obra empieza a ser reivindicada por grupos que, en vida, jamás le tuvieron en cuenta; por otro lado, amplios sectores del pueblo están acercándose a su obra poética, teatral y ensayistica. Hacía ya bastante tiempo que habíamos pensado grabar un disco dedicado a su obra, incluso habíamos iniciado los trámites con una multinacional, la C B. S., lo que nos parecía contradictorio, pero al menos aseguraba una adecuada distribución. Fue entonces cuando Aresti falleció y nos decidimos a acelerar los trámites del disco; pero tuvimos problemas: de treinta canciones que hablamos presentado a censura, sólo nos admitieron tres, así que tuvimos que esperar. Tras diversas gestiones, a finales de 1976, logramos completar el álbum. De todas formas, queda pendiente la parte más interesante de la obra de Aresti que hemos musicado, y esperamos que soplen mejores aires para editarla.

—El asunto de la música popular ha sido motivo de numerosas centroversias, Vosotros, que estáis tratando de recuperar los instrumentos autóctonos y la tradición musical, os inscribisentre los grupos que tratan de recrear ese tono popular. ¿De qué manera?

—Nos parece que nuestras canciones deben reflejar las aiegrias y penas de nuestra comunidad y que deben tener un sello nacional característico y reivindicativo no sólo en las letras, sino en la música.

Tratamos de conseguir una «nueva canción» que sirva a una Euskadi distinta a la de hace un siglo,

que es cuando se quebró la linea de la música popular. El «bersolari», representante de la música rural, se ha renovado y continúa teniendo vigencia, pero la cultura musical urbana continúa paralizada y falta de calidad. Sólo en )a época de la República hubo un resurgimiento: Bilbao. San Sebastián y Pamplona contaban con orquestas y coros de nivel internacional. Luego nos hemos quedado reducidos a la imitación de los viejos bardos como Iparraguirre, es decir, a cantantes que se acompañan con una guitarra, generalmente mal tocada. Por eso tratamos de asimilar todo lo que la música ha avanzado y de darle un sello, autóctono, pero estamos lejos aún de haberlo conseguido. Tenemos en contra el desinterés de la burguesía vasca, y el exilio a otras zonas úe muchos de nuestros mejores músicos, que podían haber elevado el nivel técnico y la cultura musical de las generaciones jóvenes.

—Dentro del panorama musical vasco, «Homenaje» Aresti» destaca por su riqueza instrumental, por el cuidado con que se han hecho arreglos y orquestación. Sin embargo, salvo en un par de canciones, se os nota todavía muy contenidos, muy poco «desmadrados» ¿A qué se debe esto?

—Es difícil desmadrarse cuando se manejan, tantos instrumentos y su dominio todavía es precario. Por otro lado, no queremos que se produzca un abismo entre lo que hacemos y lo que la gente puede recibir La música que la gente puede cantar tiene interés y nos parece necesaria. Precisamente las canciones que señaláis como más «sueltas», son las que menos sello nacional tienen, las que menos llegan a la gente. Evidentemente si uno no se lanza, lo que hace tiene poco interés: pero lanzarse a ciegas, sin tratar de, dar con esas raices populares, también es peligroso. En este terreno, la música catalana o la bretona, cuyo máximo exponente es Alain Stevens. nos han marcado pautas valiosas. Pero hay que tener en cuenta que la música catalana tiene mucha menos tradición folklórica que la vasca; y al revés, en Cataluña la influencia de la música externa ha sido mucho mayor que en Euskadi, donde aparte de las iotas navarras de influencia árabe y las «bilbaínadas» que imitan a la música montañesa, apenas ha existido trasvase musical

—Algunas revistas vascas han criticado la vertiente fanatizada que habían llegado a propiciar los recitales. Hacer música exclusivamente para «calentar al personal» degenera indudablemente en mala música y llega incluso a entorpecer el esciarecimiento político. ¿Continúa esta situación en el País Vasco?

—Bueno, efectivamente los recitales han sido un puro grito en diversas épocas. A los cantantes apenas se les oía. Al ser la única manifestación de masas permitida en Euskadi, los recitales se han convertido en una correa de transmisión de la inquietud del país, en un instrumento de lucha y oposición. A mi esto me parece totalmente lógico, es el fruto de !a represión que sufrimos. Pero es que, además, los recítales instrumentalizados tienen una gran tradición en el Pais Vasco: se han hecho para sacar dinero para los presos, para las «ikastolas», para un :sinfín de actividades. Los recitales de música han sido un fenómeno fundamental de la lucha del pueblo vasco y yo no tengo nada que oponer a ello. Espero, que si la situación cambia y los grupos políticos pueden desarrollar sus mítines y asambleas, los músicos nos dedicaremos a hacer música, a expresarnos, a comunicarnos musicalmente con el pueblo. Esto supondrá una exigencia de mayor calidad musical, una profesionalidad y tambien una mayor independencia: ios músicos podremos plantearnos el superar los números rojos y podremos empezar a cubrir otras necesidades: música de danza, romerías, clases en «ikastolas» o asociaciones,de familia. En fin, tendremos que plantearnos ei problema de una. profesionalidad al servicio del pueblo.

—En muchas ocasiones se ha criticado a los músicos vascos por no haber salido de su tierra. Actualmente se apunta una tendencia a abandonar ese autarquismo. Pero quisiéramos que nos explicaras a qué se ha debido.

—Se trata de una reacción lógica. Los cantantes vascos queríamos, ante todo, consolidar 1a que se hacia en Euskadi Y esto se ha conseguído: ía nueva música vasca es un fenómeno cultural masivo incluso en zonas donde predomina la emigración y la lengua castellana, como la margen izquierda de la ría de Bilbao, Navarra; etcétera. Álava está menos trabajada, salvo el cinturón, industrial de Vitoria. Pero es que, además, hay que contar con la represión, con las servidumbres que implicaba el cantar en el exterior, como supresión de canciones, etcétera.

Este puede ser el momento de lanzarse ai resto del pala, porque creo que tenemos ya un nivel de madurez, además, porque es preciso anur lar esa visión mitológica que se tiene del vasco. Queremos que se nos mire como lo que somos: un pueblo oprimido que trata de realizarse en su lengua y ´su cultura. El producto, es pobre todavía; hay que reconocerlo. .Tenemos que hacer un gran esfuerzo en e! terreno musical. y Oskorri, al menos, está dispuesto a ello.

A finales de febrero, Oskorri actuó en Valencia y Cataluña. Los próximos días 16 al 20, el grupo se presentará en ei teatro Barceló de Madrid. Entre sus posteriores proyectas: Se incluyan, giras por Andalucía. Castilla, Galicia. Asturías y Francia. Otros conjuntos y cantantes vascos abordan parecídas aventuras. ¿Será cierto que se inicia una descongelación en el amurallamiento de Euskadi?

Escribe

J. A. UGALDE Y JUAN ARANZADI

 

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