Autor: Pelayo, Antonio. 
 Después de treinta y ocho años de exilio. 
 Irujo, Ministro de la República, vuelve a España     
 
 Ya.    19/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

19-III-77

DESPUÉS DE TREINTA Y OCHO AÑOS DE EXILIO

IRUJO, MINISTRO EN LA REPÚBLICA, VUELVE A ESPAÑA

«Había pensado no regresar-dice—hasta que sé celebrasen las elecciones, pero el Partido Nacionalista Vasco me ha pedido que asista a su congreso»

DON MANUEL IRUJO FUE MINISTRO DE JUSTICIA DESDE 1936 A 1938, CUANDO NEGRIN ERA PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

PARÍS

(De nuestro corresponsal, Antonio Pelayo.)

"No he vuelto a España por honor, por no someterme a la dictadura. He querido vivir en la libertad demorática, adoptando una postura activa como exiliado político." Al decirme esta frase, don Manuel Irujo, ex ministro de la República Española, destacada personalidad del Gobierno vasco en el exilio, ha utilizado un tono de franca firmeza. Pasados los ochenta años, este hombre se dispone a volver a España, después de treinta y ocho de ausencia. "Siento una indescriptible emoción —añade—al volver a pisar mi tierra y contemplar el mismo cielo que me fue familiar durante tantos años."

Don Manuel Irujo formó parte del Gobierno de la República presidido por Negrín, desda 1936 a 1938; ocupó la cartera de Justicia, dimitió por solidaridad con. el ministro representante de Cataluña, y en 1939, antes del final de la guerra, abandonó España en unión da Tarradellas, Companys; el entonces presidente del Gobierno vasco, Aguirre, y otros políticos republicanoa. En 1936, el capitán general de Burgos le impuso por motivos políticos una multa de 20 millones de pesetas. Cuando las tropas de Franco ocuparon Bilbao, todos los bienes del .señor Irujo fueron vendidos para satisfacer esa multa. Pero no fue suficiente. Uno de los indultos concedidos añoa más tarde por Franco anuló esta responsabilidad, pero Irujo no quiso volver al País Vasco hasta que no se restableciera un clima de libertad.

"Había pensado no regresar —me dice—hasta que se celebrasen las elecciones, pero me han pedido que esté presente en el Concreso que el Partido Nacionalista Vasco va a celebrar en Pamplona a finales de este mes, y he accedido. Después de algunas semanas regresaré a París y decidiré sobre mi vuelta definitiva."

Celebramos esta entrevista en el despacho que el señor Irujo tiene en la sede de! Gobierno vasco en el exilio, que preside e] señor Leízaola. Viejas "ikurriñas", teñidas por el paso del tiempo, acompañan un busto de Sabino Arana en el "hall" donde me recibe Irujo, vestido con un sobrio traje negro. El despacho es casi una hornacina, en la qua sobresalen loa motivos religiosos. Le pregunto sobre, el PNV y su fuerza real en este momento.

EL PNV DESCARTA LA VIOLENCIA

—Mire—me dice—, es muy difícil establecer los porcentajes numéricos. Ciento cincuenta mil personas, más o menos vinculadas, en las cuatro provincias vascas españolas, me parece una cifra casi exacta. Pero hay mucha desorientación, porque el país está sembrado de siglas políticas. El PNV es un partido compuesto en su mayoría de obreros y una minoría de clase media, que le caracteriza. Nuestro objetivo ea el reconocimiento de la autonomía de Euzkadi.

—Y el próximo Congreso, ¿qué representa políticamente

—Lo primero que intentamos es la renovación de los estatutos vigentes, que datan del último Congreso extraordinario de 1932. Desde entonces ha llovido mucho y tenemos que ponernos al día y renovar de arriba abajo nuestras estructuras de funciona miento. Nuestra aspiración es que el Pata Vasco disponga de los elementos necesarios para desarrollar su cultura, su economía, su manera de ser, su autonomía. El primer paso nos parece ser la reintegración foral, volver a la situación anterior, unidos, pero independientes. Y para alcanzarlo descartamos la violencia, del tipo que sea. No queremos imponer al pueblo nada que el pueblo no quiera aceptar. Una vez alcanzado el llamado Estatuto de Euzkadi, la etapa próxima sería la integración de la nación vasca en una Europa unida de los pueblos.

Se impone estos días una pregunta sobre ETA y el terrorismo en el País Vasco. Y el señor Irujo nos da esta respuesta:

—Nosotros, ya le he dicho estamos en contra de la violencia. ETA cuenta con varios cientos de multantes de primera fila dispuestos a perder su vida y arrebatar la de otros para conseguir sus objetivos. No es nuestra táctica y nos repugnan sus métodos.

Don Manuel Irujo hace, pues, las maletas, empolvadas después de treinta y ocho años. Vuelve a trabajar con los suyos. A dar consejos y poner a contribución pública su experiencia política. Para muchos es un símbolo respetable, y éste es el adjetivo que tal vez mejor cuadra con su personalidad.

 

< Volver